Domingo, 22.09.2019 - 20:05 h
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El gran error de despedirse del gluten sin consultar antes con un especialista

El que no sea alérgico o intolerante, no tiene –ni debe- prescindir del gluten en su vida por razones médicas.

Hogaza de pan
Hogaza de pan

Creo que "soy un poco celíaco” o “he dejado de comer productos con gluten porque me sientan mal” son dos frases que se repiten mucho dentro del panorama dietético y nutricional en los últimos años. Ambas parten de errores de fondo, en los que el desconocimiento está primando sobre lo que sí sabemos, y es que siempre necesitan un diagnóstico médico que avale cualquier síntoma.

Así  lo cuenta María van der Hofstadt, técnica de Investigación en FACE (Federación de Asociaciones de Celiacos de España). Bulos como ‘la celiaquía es una enfermedad infantil’ o ‘ser un poco celíaco’ son rotundamente falsos y llevan a la desinformación. “Hace años era más común en niños, pero la realidad es que en los diagnósticos actuales el mayor porcentaje sea de adultos”, asegura. Otro ejemplo lo relacionamos con los ejemplos de los grados de celiaquía. “O se es celiaco o no, no existen grados de celiaquía, lo que sí existen son grados de daño cuando recibes el diagnóstico y esto confunde a los pacientes en los momentos iniciales”, agrega.

Además, desde FACE luchan contra otro mantra, el de ‘por un poquito no pasa nada’. Un error, a juicio de Van der Hofstadt, “las pequeñas cantidades de gluten dañan enormemente el intestino de los celiacos. Quizá no con síntomas digestivos muy evidentes que en ocasiones el paciente ni relaciona directamente con la enfermedad pero sí corresponden a esta”.

De esta forma nos encontramos con que el 1% de la población española es celiaca aunque, según datos de FACE, sólo el 15% de ellos están diagnosticados, por lo que un altísimo porcentaje sigue sin saber que lo son. “Tratándose de una enfermedad de base autoinmune, existe mayor riesgo en familiares de primer grado”, asegura la experta.

Y si no lo soy, ¿debo dejar el gluten?

Sumido en una batalla en el que la autodiagnosis y la pseudociencia hacen mella, los profesionales médicos y de la nutrición encaran un problema que se difunde con facilidad a través de medios o redes sociales: me sienta mal el gluten, así que voy a dejarlo. Un error, a juicio de María Van der Hofstadt, ya que “no hay estudios que demuestren que demuestren que una persona que no tiene ninguna patología relacionada con el gluten tenga algún tipo de problema con esta proteína ni motivos para prescindir de ella”.

Además, insiste en otro matiz. “No tiene sentido cambiar los procesados con gluten por otros sin gluten, ya que, por lo general, estos últimos tienen más grasas y azúcares (cabe destacar la labor de la industria en mejorar cada día estos productos, pero aún siguen existiendo diferencias”, asegura con una última puntualización: “realmente el objetivo de todos debería ser consumir menos procesados o procesados menos malos”.

No al autodiagnóstico

Si sospechas que el gluten te sienta mal la única solución para salir de dudas es recurrir a una consulta médica para elaborar un diagnóstico. Razón por la cual tampoco debes prescindir del gluten antes de tener la certeza diagnóstica. “Retirar el gluten de manera preventiva complica la diagnosis, ya que la reacción inmunológica característica, que provoca las lesiones intestinales y los anticuerpos es dependiente de gluten, lo que implica que, si dejas de ingerirlo, desaparezcan los síntomas”, añade la experta de FACE.

Sólo cuando haya una sospecha clínica de la aparición de celiaquía, alergia o sensibilidad al gluten, debemos acudir al especialista para que se lleven a cabo las pruebas pertinentes. “En muchas ocasiones cuando el daño intestinal es muy severo se dan casos en los que en el momento del diagnóstico se detectan otros problemas asociados que pueden ser transitorios”, confirma Van der Hofstadt. “A veces pueden desaparecer una vez recuperado el intestino, o permanecer en el tiempo, pero depende de cada caso”, aclara.

El gluten no tiene ninguna ventaja o inconveniente en personas que no son celíacas, sensibles o alérgicas. Pero sí es cierto que los alimentos procesados con gluten pueden ser más 'sanos' -aunque no siempre- que los sin gluten, porque estos últimos necesitan de más aditivos y productos para que tengan un sabor y consistencia similar.

Pero quitarlo por sufrir molestias puede dificultar el diagnóstico de una posible enfermedad relacionada con él, ya que los síntomas se podrían enmascarar. Razón por la que no conviene eliminarlo de la dieta, y menos si se sospecha que se podría ser celíaco, para que los análisis sean lo más fiables posibles.

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