Viernes, 18.10.2019 - 02:24 h
Quizás te arrepientas

Cinco preguntas que debes hacerte antes de abandonar cualquier trabajo

Dejar un trabajo es una decisión demasiado importante para hacerlo a la ligera. Un tiempo de reflexión es más que necesario antes de coger la puerta

Reflexiona antes de tomar cualquier decisión. / Pexels
Reflexiona antes de tomar cualquier decisión. / Pexels

Tus días en esta empresa se han acabado. Así lo sientes. Probablemente, entre tantas razones que te invitan a subir al carro de esta ‘superrotación del trabajo’, que sube su porcentaje cada día que pasa, se podrá incluir la falta de respeto. 

Esto significa que has estado atento a las señales y que finalmente te has decidido a dar el paso. Pero sabes que el mercado laboral es muy inseguro, disparatado y volátil. Esto ha desencadenado una notable subida del trabajo 'freelance' y de la progresiva creación de pequeñas empresas –autónomos todos al fin y al cabo-. Convirtiendo al autoempleo en la tabla de salvación de las pequeñas economías privadas.

Tiempo de reflexión

Pero cuando uno llega a ese momento en el que va tomar una decisión de este calibre, no es buena idea tomarla a la ligera. Debes invitarte a la reflexión. Greta Solomon sabe que en esta situación la mente te puede jugar malas pasadas, y ha escrito un artículo en 'Medium' al respecto. Porque en un momento de tanta tensión, “¿cómo puedes estar seguro de lo que es correcto para ti?”, se pregunta.

Por esta razón, nos brinda la oportunidad de sentarnos a reflexionar sobre tremenda diatriba y propone estas 5 preguntas que, según ella, hay que formularse:

1. ¿Necesitas dejar el trabajo o solo necesitas descansar?

Un revés importante, una serie de males menores o, tal vez una carga de trabajo particularmente pesada pueden hacer que quieras tirar la toalla. A lo mejor no es esto. “Puede que no renuncies físicamente a lo que estás haciendo, pero continúas sin poner tu corazón en las cosas, mientras te sientes cansado y desinflado. Las pérdidas, ya sean grandes o pequeñas, también deben lamentarse. Considera si necesitas algún tiempo para recalibrarte dentro de la empresa”, aconseja Solomon.

2. ¿Qué es lo que te hace querer dejar tu trabajo?

La rutina laboral nos machaca rápidamente. Además, es muy fácil volcar sobre el conocido ‘estrés laboral’ cualquier mínimo detalle.

Por eso, Solomon dice que lo mejor es que “tomes un cuaderno y separes tu trabajo en componentes. Anota tus proyectos, responsabilidades y tareas. Toma notas sobre tu horario, carga de trabajo y las personas con las que interactúas en cada parte del día”. Puede ocurrir que después de hacer esto, te des cuenta de que es solo algo en concreto y que quizás tenga arreglo.

No es fácil decir adiós. / Pexels
No es fácil decir adiós. / Pexels

3. ¿Qué perderás si lo dejas?

No subestimes el valor de tu entorno laboral. Mantén la mente fría y piensa en lo que perderás y cómo es probable que te afecte. “Ten en cuenta a los colegas que brindan apoyo y la buena cultura de la empresa. Ten en cuenta todos los costes y beneficios de dejar una función por otra”, aconseja Solomon.

4. ¿Qué relaciones puedes llevar contigo?

Esta pregunta tienen un poco de trampa o, al menos, es un poco más extensa de lo que parece formulada y escrita. De hecho, está constituida por, al menos, dos preguntas más. Tiene que ver con las relaciones que has generado en tu puesto de trabajo. Así que si tú renuncias… ¿permanecerán tus colegas y clientes en términos amigables? ¿Serán una fuente de nuevos clientes potenciales, oportunidades o consejos que puedes llevar contigo en tu próximo cargo? “Cultiva las relaciones que sabes que quieres que duren, antes de irte”, dice Solomon.

5. ¿Puedes renunciar lentamente?

Aquí, para desarrollar la idea, Solomon utiliza la metáfora de las dos opciones a la hora de quitarse una tirita: del tirón o poco a poco. Un ejemplo sería reducir tu jornada, si es posible, antes de abandonar del todo para así una perspectiva más acertada y completa. Pero esto depende del trabajo que desempeñes y de tus propias posibilidades. En palabras de Solomon: “¿Hay una solución más lenta para ti?, eso es bueno para todos”.

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