Jueves, 18.04.2019 - 19:17 h
Un viaje sigue siendo un viaje

Cómo hacer que cualquier viaje de trabajo sea menos aburrido (y más productivo)

Para las personas que viajan con frecuencia el pasar mucho tiempo fuera de casa se acaba convirtiendo en un engorro... y no debería.

Viajar tiene sus ventajas. / Pexels
Viajar tiene sus ventajas. / Pexels

Los empleados que no suelen viajar acostumbran a recibir de buen grado la idea de coger un avión y salir unos días de la oficina. Pero para las personas que viajan con frecuencia el pasar mucho tiempo fuera de casa se acaba convirtiendo en un engorro.

Normalmente, estos trabajadores hacen como si no estuvieran de viaje: intentan ajustarse a un horario, para volver al hotel, conectarse al WiFi y descansar.

“Como alguien que ha trabajado o administrado un equipo remoto de 11 países en el último año, no se me ocurre una manera peor de gastar un viaje”, asegura en 'Harvard Business Review' Stephan Spencer, fundador de la empresa Netconcepts.

Cierto es que los viajes de trabajo acarrean ciertos problemas. Las personas que viajan por negocios dos semanas o más al mes aseguran tener más síntomas de ansiedad y depresión y tienen más probabilidades de fumar, ser sedentarios y tener problemas para dormir que aquellos que viajan de una a seis noches al mes.

Pero, en opinión de Spencer, pese a que estar lejos de la familia y soportar el 'jet lag' tiene sus inconvenientes, “viajar es, o debería ser, una de las mejores partes de hacer negocios”.

Un viaje sigue siendo un viaje

Evidentemente, no es lo mismo viajar de vacaciones que hacerlo por trabajo, entre otras cosas porque no dispones del tiempo como desearías, pero vivir los viajes de negocios como una obligación que es mejor atravesar lo más rápido posible convierte estos en un aburrimiento, y los hace aún más insoportables.

Para Spencer, la mejor forma de aprovechar los viajes de trabajo es exprimirlo como verdaderos viajes, esto es, como aventuras: “Interactúe con los lugareños, evite estar conectado y tómese al menos un día para no hacer nada más que explorar. Si bien eso puede parecer una buena forma de perder su trabajo, es posible hacerlo todo mientras aumenta su productividad”.

¿Cómo? Para empezar, es importante aprovechar el tiempo muerto de los vuelos para hacer ciertos trabajos que requieren de una concentración que no solemos tener cuando nos pasamos el día contestando correos y pasando de reunión en reunión. Bájate lo que necesitas para adelantar trabajo antes de ir al aeropuerto y verás lo mucho que te cunden las horas de vuelo (también las de tren), con el móvil desconectado.

¿Por que no vivir los viajes de negocios como una aventura? / Pexels
¿Por que no vivir los viajes de negocios como una aventura? / Pexels

Prueba cosas nuevas

Como explica Spencer, una de las ventajas de los viajes de negocios es que contamos siempre con tiempo libre, lo que es ideal para fomentar la creatividad y, también, hacer contactos, algo que se puede hacer mientras ejercemos de turistas.

“Puede ser difícil dejar tiempo para el turismo entre conferencias y reuniones con clientes”, explica el experto. “Pero, si viajas por trabajo, es probable que seas alguien que lleve a los miembros del equipo (o al menos a ti mismo) a un territorio desconocido. Piensa en el tiempo exploratorio como una práctica para detectar y aprovechar nuevas oportunidades”.

Salir y conocer gente, en vez de quedarse encerrado e el hotel, es una gran forma no solo de hacer 'networking', sino también de ganar experiencia y aprender sobre otras culturas, algo que puede ser muy útil en nuestra vida profesional.

“Incluso en un viaje corto, hay formas accesibles de devolver la aventura a los viajes de negocios”, explica Spencer. “Alójate en un Airbnb en lugar de un hotel, ve a un museo después de una reunión, come alimentos que no puedas conseguir en casa. El punto es: probar algo nuevo”.

Ir más allá de la zona de confort facilita las conexiones futuras, porque las personas quieren hablar con otras personas que comparten sus intereses. Un empleado viajado no solo tiene más cultura, además tiene más posibilidades de conectar con posibles clientes, algo fundamental, por ejemplo, en un perfil comercial (que es, por otro lado, el más acostumbrado a viajar)

“No importa su escala o forma, la aventura no es el enemigo de los negocios, concluye Spencer. “Por el contrario, probar cosas nuevas, trabajar con personas de todo tipo e improvisar en situaciones complejas son las habilidades ‘blandas’ que los empleadores trabajan tan duro para enseñar”. Y que, añadimos, tan demandadas son en el mercado laboral.

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