Miércoles, 19.09.2018 - 05:43 h
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Las grandes empresas quieren acabar con el dinero en efectivo (y con los pobres)

Acelera el servicio, disuade a los ladrones, combate la corrupción y permite que las empresas recopilen más información pero ¿estamos preparados?

El pago con tarjeta o móvil está cada vez más extendido / Pixabay
El pago con tarjeta o móvil está cada vez más extendido / Pixabay


La pasada semana, Amazon inauguró en su sede de Seattle el primer supermercado sin línea de cajas del mundo. Los clientes pueden entrar utilizando una aplicación móvil como llave de acceso y ver el cargo de la factura de su compra nada más salir, sin pasar por los habituales cajeros. Y, claro está, no puede pagarse en efectivo.

La empresa de Jeff Bezos no es la única que está experimentando con modelos de tiendas en los que no se pueden usar billetes ni monedas: la popular cadena estadounidense de ensaladas Sweet Green es totalmente cash-free desde finales de 2016 y Starbucks ha abierto, también en Seattle, una cafetería en la que todos los pagos son telemáticos.

Se trata de una tendencia imparable en todo el mundo. El hecho de no utilizar efectivo puede acelerar el servicio, disuade a los ladrones (que no van a atracar una tienda sin caja) y permite que las empresas recopilen más información sobre los compradores al vincularlos a los programas de fidelidad digital.

El impulso de una sociedad sin efectivo también puede servir para combatir la corrupción, pues sin monedas y billetes es más difícil operar en negro. En noviembre, el primer ministro de la India, Narendra Modi, anunció la retirada de la circulación de los billetes de 500 y 1000 rupias (unos 6 y 12 euros, respectivamente). Se trata de una de las medidas que el Gobierno de Modi planea implementar para hacer de la India una sociedad sin efectivo, pues cree que al impulsar el pago electrónico ayudará a combatir la corrupción y regular el mercado negro.

¿Serán las rupias cosa del pasado? / Pixabay
¿Serán las rupias cosa del pasado? / Pixabay

Si no tienes cuenta corriente estás perdido

No cabe duda de que la emergencia de una sociedad en la que las monedas y los billetes sean cosa del pasado tiene múltiples ventajas, pero también acarrea un importante problema: se excluye por completo de la economía a cualquier persona que no tenga tarjetas o cuenta bancaria, o que, sencillamente, no se apañe con estas.

Panji, la capital del estado de Goa en la India, es la punta de lanza del plan de Modi para hacer del país completamente cash-free. La ciudad está promoviendo el pago con móvil o tarjeta ofreciendo descuentos en los servicios públicos que se adquieran digitalmente, como los billetes de tren, y está dando formación a los pequeños comerciantes para que puedan cobrar a sus clientes con el móvil.

En solo dos meses, se han multiplicado las pequeñas tiendas que permiten el pago con tarjeta de crédito o a través de Paytm, la plataforma de pago móvil más extendida en la India. Pero, como explica en The Guardian Aires Rodrigues, abogado especializado en derechos humanos de Goa, muchos comerciantes de Panjim las están pasando canutas para adaptarse al plan del Gobierno.

Los conductores de rickshaw o los vendedores del mercado de pescado, por ejemplo, no tienen forma de aceptar el pago de los clientes de clase media que quieren hacer todas las transacciones digitalmente. “No tiene sentido tratar de hacer que todos operen sin efectivo”, dice Rodrigues. “El Gobierno parece haber perdido de vista la difícil situación del hombre común”.

Exclusión en las economías más avanzadas

Según el Digital Money Index, un informe que elaboran anualmente Citibank en colaboración con el Imperial College London, de los diez países con el pago digital más extendido siete se encuentran en Europa. España aparece en el puesto 27 (por debajo de la mayoría de nuestros vecinos).

Escandinavia es una de las regiones del mundo en la que menos se usa el efectivo, pero, pese a su elevada renta per cápita y su completa red de asistencia social, hay sectores que quedan excluidos. En Suecia, la Organización Nacional de Pensionistas es una de las principales promotoras de la iniciativa Cash Uprising, que está haciendo campaña para asegurarse de que los ancianos suecos aún puedan depositar y retirar efectivo de los bancos, que cada vez están cerrando más oficinas en el norte rural.

Los sectores más desfavorecidos de la sociedad son, en cualquier caso, los más perjudicados por la transición a una sociedad sin efectivo. Pagar online es difícil para las personas que no se manejan con la tecnología, pero hay actividades que son imposibles de realizar sin depender del efectivo –como los espectáculos callejeros–. Hay personas que ni siquiera tiene una cuenta en el banco. Y es mucha más gente de la que podríamos pensar.

¿Llevarán los músicos callejeros un TPV? / Pixabay
¿Llevarán los músicos callejeros un TPV? / Pixabay

En Estados Unidos, por ejemplo, el 7% de la población carece de cuenta bancaria. Hablamos de 22 millones de personas que quedarían excluidas en una economía sin efectivo (y EEUU es uno de los países donde más extendido está el pago digital). En muchos países latinoamericanos, donde el 60% de la población adulta no está bancarizada, una sociedad sin efectivo es todavía impensable, pero en España, donde es casi imposible vivir sin cuenta bancaria, hay gente que sigue sin tener una; por ejemplo, los sin techo.

Como explica Srinivasan Sivabalan en Bloomberg, miles de millones de pobres en el mundo dependen del efectivo para comprar bienes por cantidades muy pequeñas, a menudo simples centavos. “Puede ser demasiado costoso alojar esas transacciones en una red”, explica el periodista “ y eso podría crear una ciudadanía de segunda clase que no tiene acceso igualitario a los servicios bancarios”.

La mayoría de personas que no tienen cuenta bancaria no lo hacen por elección. Sencillamente, carecen de los fondos para hacerlo, lo que acaba en un círculo vicioso en el que no tener una cuenta bancaria tiene consecuencias, que resultan, además, en que todo sea más caro (hasta el mismo hecho de tener una cuenta).

Y una cosa más: ¿cuándo fue la última vez que diste propina a un repartidor o un camarero?

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