Sábado, 23.06.2018 - 04:51 h
Un experimento que, de momento, funciona

Un Estado de la India prohibió totalmente los pesticidas: este es el resultado

Desde hace 15 años, en Sikkim no hay granjas que utilicen pesticidas o fertilizantes e incluso en se ha prohibido importar productos no ecológicos

Bancales de la región de Sikkim / Sharada Prasad
Bancales de la región de Sikkim / Sharada Prasad

Resulta sorprendente no sólo por ser el primer Gobierno que da marcha atrás en la industrialización agrícola, sino también por su ubicación, la India, el segundo lugar con más bocas que alimentar de la Tierra: Sikkim, un Estado del norte del país y fronterizo con Nepal, Bután y el Tíbet, lleva 15 años sin fertilizantes ni pesticidas para cultivar sus cosechas. Y esta prohibición, que pretende servir como experimento para mejorar las condiciones medioambientales en la zona, empieza a dar resultados, tal y como recoge este artículo de The Washington Post.

El último informe de la ONU, publicado en 2017, apunta que la irrigación de sustancias nocivas para la salud como medio para combatir las plagas ocasiona 200.000 muertes directas al año en todo el mundo. Y, en un país sobrepoblado como la India, el necesario desarrollo de la agricultura ha ido ligado al uso de fertilizantes y pesticidas, especialmente en la segunda mitad del siglo XX. El problema es que algunos de los productos utilizados, en concreto aquellos agentes químicos prohibidos en otros países, han aumentado los casos de cáncer entre la población, la contaminación de los ríos y la infertilidad de las tierras de cultivo.

El auge de la agricultura ecológica

Quizás por eso, Sikkim escogió a principios de siglo la vía de la agricultura ecológica, coincidiendo con el auge de los productos orgánicos en los países desarrollados. En parte, por la preocupación medioambiental de sus dirigentes, así como por dejar de depender de ayudas externas para ser una región autosuficiente. Según sus gobernantes, la salud global ha aumentado en una zona bastante sometida a las inclemencias meteorológicas del Himalaya. Aunque tal vez precisamente su ubicación, en la fértil cara sur de la cordillera, haya permitido que la iniciativa prospere. De hecho, el primer ministro de la India, Narendra Modi, ya ha empezado a extender el modelo de Sikkim al resto del país, con una subvención de 119 millones de dólares el pasado año para impulsar granjas ecológicas, desde Cachemira hasta Kerala.

La región está situada entre Nepal y Bután / Geographia Maps
La región está situada entre Nepal y Bután / Geographia Maps

En estos años, casi 80.000 hectáreas de Sikkim han sido certificadas como orgánicas. Pero la obsesión de sus gobernantes con la ecología va incluso más allá de su propia agricultura. El pasado 1 de abril, decidieron prohibir la importación de productos no ecológicos procedentes de otras regiones de la India, una decisión que no ha sido fácil, ya que algunos agricultores se siguen quejando de que algunas de sus cosechas se pierden por falta de cuidados. Y, sin posibilidad de acudir a otros mercados, resulta complicado producir suficiente alimento para su población.

¿Un modelo a seguir?

Las áreas de cultivo ecológico de Sikkim representan un 3,4 % del total que existen en la India -en torno a 2,2 millones de hectáreas-. Para hacerse una idea, el país asiático basa su producción de alimentos en la agricultura, con más de 160 millones de hectáreas, por lo que apenas el 1,3 % de esas tierras están libres de pesticidas y fertilizantes. Como sucede en EEUU, donde las zonas de cultivo ecológico son aproximadamente las mismas -unos 2 millones de hectáreas-, la dependencia de los químicos para la producción sigue siendo mayoritaria.

Por eso, iniciativas como la de algunas start-ups que quiere eliminar pesticidas cambiando la microbiota de las plantas, pueden ser una alternativa al uso de agentes químicos en el futuro. Sobre todo, teniendo en cuenta el creciente interés en los alimentos ecológicos: según un reciente estudio, este mercado está creciendo a un ritmo del 16% anual en todo el mundo y, especialmente en la India, donde ya mueve unos 8 millones de dólares al año y donde se espera que alcance los 12 millones en 2020.

India es el mayor productor de alimentos ecológicos del planeta, con más de 835.000 granjas de este tipo, cuatro veces más que sus inmediatos seguidores en este apartado, Uganda y México. Principalmente para abastecer a la población del país, pero también porque el modelo orgánico empieza a generar altos niveles de exportación al resto del mundo, cada vez más obsesionado con este tipo de alimentos.

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