Lunes, 19.11.2018 - 19:42 h
Pasamos de media dos horas con ellos en la mano

Vive la vida: cinco claves para dejar de estar enganchado al teléfono móvil

La periodista Catherine Price ha pasado tres años investigando cómo afecta a nuestro bienestar los teléfonos móviles. Los usamos demasiado

Los teléfonos inteligentes están diseñados para ser adictivos. / Pexels
Los teléfonos inteligentes están diseñados para ser adictivos. / Pexels

España es el quinto país del mundo en el que la gente pasa más tiempo pegado a su móvil. Es la principal conclusión de un estudio realizado el pasado año por Statista, en el que se confirmaba que, en nuestro país, la gente pasa de media 2:11 horas al día utilizando la conexión por red del móvil.

Se han escrito cientos de artículos sobre la influencia de la tecnología sobre nuestra concentración y capacidad de atención y, aunque aún es pronto para llegar a conclusiones, hay autores que advierten ya que nuestra adicción a los móviles podría estar provocando cambios a largo plazo en nuestro cerebro.

Es el caso de Catherine Price, una periodista científica que se ha pasado tres años estudiando nuestra relación con los teléfonos móviles. La autora, que ha puesto negro sobre blanco su investigación en el libro How to break up with your phone, asegura que el tiempo que pasamos con nuestro smartphone está afectando a nuestros recuerdos y capacidad de atención, pero también a nuestra creatividad, productividad, relaciones, niveles de estrés, salud física y sueño.

“En resumen, si sientes que tu teléfono te está cambiando, y no siempre para bien, no estás loco”, asegura la autora en un artículo que firma en Medium. “Tienes razón”.

Catherine Price. / Colin Lenton
Catherine Price. / Colin Lenton

Fabricado para ser adictivo

En How to break up with your phone, Price explica cómo los fabricantes del software que utilizamos en nuestros teléfonos diseñan este con la intención de que sea lo más adictivo posible. Es su modelo de negocio: cuánto más tiempo pasemos con las aplicaciones, más datos pueden recopilar, más saben de nosotros y, por tanto, más dinero pueden ganar con los ingresos publicitarios (que suele ser la principal vía de ingresos de la mayoría de estas empresas).

Como apunta la autora, estas compañías son tan buenas manipulando la química de nuestro cerebro que a menudo ni siquiera nos damos cuenta de que estamos siendo manipulados. Siempre hay una nueva publicación o un posible “me gusta” esperándonos en nuestros teléfonos, una pequeña recompensa que nos convierte a todos en el famoso perro de Pávlov. Y cuando no tenemos acceso al teléfono, nuestros cuerpos liberan hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. Nos volvemos nerviosos e irritables.

Mantener una relación saludable con nuestro smartphone no siempre es fácil, pero como explica Price hay una serie de claves que podemos seguir para no convertirnos en adictos. Son estas:

1. Identifica qué te gusta y qué no

Muchas de las aplicaciones de nuestro teléfono son útiles y realmente gratificantes, otras son solo un pasatiempo insulso que nos hace perder el tiempo. Si quieres cambiar tu relación con el móvil identifica qué es lo que te interesa realmente y qué podrías considerar una pérdida de tiempo. Una pista: muchos juegos y redes sociales pueden entrar en este último apartado.

2. Vuelve a llamar a tus amigos

No cabe duda de que las aplicaciones de mensajería son tremendamente útiles, pero pueden convertirse en un agujero negro que engulle todo nuestro tiempo, en discusiones que con una llamada se solucionarían de forma mucho más rápido.

Antes de escribir un WhatsApp piensa si realmente es útil tratar este asunto con mensajitos, o es mejor tener una conversación de cinco minutos. Hoy en día la excusa del ahorro de costes no tiene sentido: la mayor parte de tarifas tienen llamadas gratuitas.

3. Piensa qué estás dejando de hacer por usar el móvil

El problema del uso excesivo del móvil no es tanto el tiempo que empleamos en él, sino el tiempo que no empleamos en hacer otras cosas. El móvil es genial como pasatiempo, pero no creo que te sobren dos horas todos los días. Si quieres tener una relación más saludable con tu teléfono piensa qué estás dejando de hacer por utilizarlo: ¿no prefieres leer un libro que mirar las últimas fotos de famosos en Instagram? ¿Y tomar unas cañas con tus amigos en vez de hablar con ellos por WhatsApp?

¿Por qué no hablar con la gente que te rodea? / Pexels
¿Por qué no hablar con la gente que te rodea? / Pexels

4. Aléjate del móvil

Muchas veces no basta con pensar “voy a usar menos el móvil”. La mejor forma de no tener tentaciones es, sencillamente, apartarse de él. Hoy en día es casi imposible desconectarse de forma absoluta, pero es fácil establecer, por ejemplo, periodos completos de desconexión.

¿Quieres leer más por las noches en vez de perder el tiempo viendo la última discusión tonta de Twitter? Sencillamente, carga tu teléfono fuera de la habitación: así no tendrás la tentación de consultarlo. Otro buen consejo es desactivar la mayor parte de las notificaciones: así no estarás mirando constantemente cuál es la nueva actualización sin importancia.

5. Establece reglas sociales

Como apunta Price, del mismo modo que está mal visto fumar un cigarrillo en una casa ajena sin pedir permiso, debería considerarse de mala educación sacar el teléfono móvil sin preguntar a nadie en mitad de una conversación. Muchos pensamos que esto es un acto de mala educación, pero si no lo señalamos pasará inadvertido, y no nos ayudará a que nosotros mismos utilicemos menos el teléfono.

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