Miércoles, 01.04.2020 - 05:00 h
Al cierre de 2019

BBVA suma accionistas pasivos: los tres 'guardianes' superan el 20% del banco

El boom de la gestión pasiva con ETFs y carteras indexadas impulsa su presencia pese a la caída en bolsa y la pérdida de accionistas individuales.

La Vela, edificio BBVA en Madrid
La Vela, sede de BBVA en Madrid / Archivo

Es uno de los datos menos conocidos de la propiedad de las grandes empresas del Ibex 35. Los bancos custodios controlan grandes porcentajes de las acciones cotizadas hasta el punto de erigirse en los mayores 'accionistas indirectos'. BBVA es una de ellas. La estadounidenses State Street Bank, BNY Mellon y Chase Nominees (Grupo JPMorgan) en su condición de depositarios internacionales declaran un 11,68%, un 2,03% y un 6,64% del capital social de BBVA, respectivamente, según consta en el informe anual de 2019 del banco.

En conjunto, los tres ‘guardianes invisibles’ tienen más del 20% de la propiedad. Se trata de una de cada cinco acciones de la la entidad que preside Carlos Torres, un paquete valorado en más de 7.200 millones de euros a los precios actuales en bolsa.

La presencia de estos bancos custodios ha crecido en más de un punto, del 19,3% al 20,3%, en el último año pese al mal momento del sector financiero y de BBVA, que el verano pasado llegó a cotizar en niveles de 2012. Ahora el escenario es otro. La cotización de la entidad vive un momento dulce por encima de los 5,3 euros que le ha permitido estrecha distancias con su eterno rival, Banco Santander.

Este aumento de los llamados 'accionistas pasivos' (partícipes de vehículos de inversión que replican índices) contrasta con la progresiva pérdida de masa accionarial de BBVA. En 2019 perdió 28.560 titulares de acciones, un 3% de los 874.000 con que cuenta en total. La cifra se eleva al 6,5% o 61.136 en los últimos cinco años, según los datos del banco.

BBVA aclara en su informe que “de las posiciones mantenidas por los custodios, no se tiene conocimiento de la existencia de accionistas individuales con participaciones directas o indirectas iguales o superiores al 3% del capital social de BBVA”. No obstante, buena parte de las acciones pertenecen a inversores pasivos como carteras de gestión discrecional o los propios ETFs (fondos cotizados) que replican índices como el Ibex 35 y el Euro Stoxx 50, entre otros.

Entre los grandes clientes a nivel mundial de firmas como State Street, BNY Mellon o Chase, perteneciente a JPMorgan, se encuentran inversores activos como los ‘hedge funds’ pero, sobre todo, firmas que también son accionistas indirectos como Vanguard (12.000 millones en el Ibex 35) o Blackrock (18.000 millones en el índice). Las usan como caja fuerte y registro contable de sus gigantescas carteras de acciones en bolsa.

El rol de los bancos custodios no solo se limita a certificar la propiedad de las acciones, sino también a gestionar el cobro de los dividendos y las operaciones corporativas sobre el capital de estas empresas. También, algo menos conocido, a la gestión de los derechos de voto de inversores para las Juntas de Accionistas, aunque en la mayoría de los casos estos acaban, por defecto, en manos del propio consejo de administración.

Otro de los custodios de referencia del banco es ahora el Norges Bank, el banco central de Noruega, aunque en este caso su actividad es completamente transparente en cada movimiento que realiza en bolsa. Es el custodio del fondo soberano de su país y realiza para él las labores del State Street, Chase o BNY Mellon. Desde hace algo más de una semana, el gigante nórdico ha emergido en el accionariado de BBVA con una participación superior al 3% del capital. Con ese porcentaje, en este caso con una única titularidad (el Estado noruego), se sitúa por detrás de Blackrock (5,9%), aunque la gestora estadounidense agrega en una sola posición a decenas de sus fondos de inversión.

Norges Bank cruzó el umbral a través del cual debe declarar su posición en la entidad el pasado 31 de enero, día en que BBVA presentó sus resultados de 2019. El banco registró un beneficio neto atribuido de 3.512 millones de euros en 2019, lo que supone un descenso del 35% respecto al año precedente, debido a la ausencia de la plusvalía que se anotó en 2018 por la venta de Chile y al ajuste del fondo de comercio en EE.UU. en el cuarto trimestre (1.318 millones de euros).

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