La acción sufre caídas en 2019

La cúpula de Indra sale al 'rescate' tras marcar mínimos de 2016 y fracasar ITP

Los consejeros de la consultora, por tercera vez en el año, han comprado 14.870 títulos tras desembolsar más de 125.000 euros. 

Evolución de Indra en bolsa

La cúpula de Indra ha salido al rescate de la acción. Este movimiento guarda gran similitud con el realizado por Jordi Gual y Gonzalo Gortázar, máximos responsables de Caixabank, al consistir en la compra de acciones de la compañía y, curiosamente, ambas se encontraban cotizando en mínimos de 2016. Claro síntoma de que la evolución de las firmas no pasa por su mejor momento, si bien en el banco al menos puede apelar al escenario de bajos tipos de interés. 

Aunque el montante invertido por el número uno y dos de Caixa es superior, el respaldo de la cúpula de Indra a la acción es unánime. Todos los consejeros de la compañía de servicios de consultoría, en la que el Estado cuenta con un 18,7% del capital, han realizado compras de acciones, tal y como han notificado a la CNMV.

Los 13 miembros que forman parte del consejo de administración de Indra han realizado compras, en su conjunto, de 14.870 títulos el pasado 26 de julio, a pesar de que la notificación haya sido esta semana. El precio unitario ha sido de 8,41 euros, por lo que han desembolsado un total de 125.056,7 euros. Un precio que, tras las últimas caídas, ha provocado minusvalías latentes, ya que cotiza en los 7,815 euros, un 7% por debajo de los precios de compra. 

El que mayor importe ha desembolsado ha sido el consejero dominical Santos Martínez-Conde Gutierrez, número dos en Corporación Financiera Alba y también presente en otros consejos como los de Acerinox, BME o CIE Automotive. El ejecutivo ha adquirido 1.613 títulos y ha desembolsado más de 13.565 euros. El presidente, Fernando Abril-Martorell, ha comprado 1.497 acciones tras invertir 12.590 euros. 

Estas operaciones, que se han llevado a cabo tras las realizadas a comienzos de marzo y mediados de mayo, se enmarcan dentro de la aplicación del compromiso adoptado a título personal por los consejeros de Indra de destinar parte de su retribución bruta a comprar acciones y mantener la propiedad de las mismas mientras estén en el cargo.  

Estas compras se producen en un momento bursátil delicado para la compañía. Indra se encuentra en zona de mínimos de 2016 al cotizar en los 7,86 euros por título y se sitúa en terreno negativo durante el año al caer alrededor de un 5%. La mala evolución se ha agudizado desde finales de abril, en tanto acumula en poco más de tres meses un desplome que supera el 25%. 

La compañía descartaba, la semana pasada, hacerse con ITP al exigir Roll-Royce una prima por blindar el plan de empresa y encarecía la operación ya que la compañía española, que contaba con financiación suficiente, barajaba ofrecer en torno a 1.000 millones de euros por el 70% de los títulos. La consultora no descarta buscar nuevas oportunidades ya que está analizando "de forma activa" futuras operaciones que complementen su portafolio de productos y servicios que le encajen.

El descarte de la operación corporativa animaba su precio de cotización e incluso se disparaba en bolsa un 6,07% el 25 de julio. ¿El motivo? No llevaría a cabo la ampliación que tenía programada. De hecho, cuando anunciaba el inicio de negociaciones con Rolls-Royce la acción sufría fuertes caídas por temor a una ampliación millonaria. 

Los resultados empresariales de Indra tampoco ayudaron a la acción sino que incrementaron su castigo. La consultora incumplía a nivel operativo pero registraba una buena evolución de las ventas. Iván San Félix, analista de Renta 4, destacaba que "a pesar de la buena evolución de las ventas y de la cartera de pedidos, los inversores podrían considerar que los problemas en los dos proyectos que han arrastrado los márgenes se repitan. Además, el consumo de caja ha sido muy superior al previsto", debido principalmente al fuerte aumento de la inversión en circulante. 

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