Miércoles, 18.09.2019 - 13:52 h
Unanimidad en el BCE

Draghi urge a aprobar un plan de choque fiscal como respaldo a la política del BCE

El gobernador italiano reclama a los gobiernos europeos medidas fiscales que acompañen a la política monetaria para que sea más efectiva.

Mario Draghi en la reunión del BCE, Banco Central Europeo
Mario Draghi en la reunión del BCE, Banco Central Europeo / EFE

"Hubo unanimidad en que la política fiscal debería convertirse en el principal instrumento". El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha insistido este jueves que la política monetaria tiene cada vez menos efecto y debe ser acompañada por un plan de choque fiscal por parte de los gobiernos del euro para tener éxito, aunque señaló que es fácil decir a otros lo que deben hacer y por eso, el BCE es "extremadamente humilde al hacer recomendaciones a los gobiernos".

Draghi vuelve a reclamar a los gobiernos que arrimen el hombro en vista del debilitamiento de las perspectivas económicas y la continua prominencia de los riesgos a la baja, los gobiernos con espacio fiscal deberían actuar "de manera efectiva y oportuna". El BCE viene reclamando que los países que cuenten con un colchón fiscal que lo usen como estímulo para reforzar los efectos de la política monetaria.

“Existe un importante mensaje que debemos tener en cuenta: la institución opina de forma unánime que “la política presupuestaria debería pasar a ser la principal herramienta”. Se trata de un claro reconocimiento de que la política monetaria por sí sola ya no será suficiente", indica tras la decisión Didier Saint-Georges, miembro del comité de inversión de la gestora francesa Carmignac.

Deterioro económico

Pese a que el BCE no ve riesgos de recesión inminente si considera que se han elevado estas amenazas sobre la marcha económica. En lo que respecta a la inflación, el BCE rebaja una décima la estimada para este año, al 1,2%, prevé que los precios se desaceleren con fuerza en 2020 (4 décimas en relación a lo que calculaba en julio) hasta el 1%; y que avancen al 1,5% en 2021, también una décima menos de lo previsto.

Sobre el crecimiento del PIB, el BCE rebaja las previsiones para éste y el próximo ejercicio. En 2019, la economía de la zona euro crecerá una décima menos, hasta el 1,1%, y aplica un tijeretazo de dos décimas al del próximo ejercicio, que sitúa en el 1,2%. Para 2021 la economía de la eurozona avanzaría al 1,4%, en línea con el cálculo de junio.

"El desafío reside en que, si bien estamos viendo cómo las economías de la zona euro se mueven en esta dirección, incluida Alemania, cabe preguntarse si existe la suficiente disposición a actuar de forma decisiva, tal y como ha hecho el BCE. Con Christine Lagarde a punto de asumir su mandato, Draghi en sus últimos días y una nueva presidenta de la Comisión de camino, la transición a la política presupuestaria ha comenzado. La pregunta que nos hacemos es: ¿estarán dispuestos los países a hacer lo que sea necesario?", comenta Andrew Mulliner, gestor de renta fija de la firma Janus Henderson.

Liquidez a la banca

Como estaba previsto, aunque por debajo de las altas expectativas generadas antes de la reunión, el BCE ha optado por sacar la artillería monetaria para combatir el riesgo de recesión y la baja inflación con tres medidas principales: liquidez TLTRO a dos y tres años, compras de activos y rebaja de tipos 'bancarios' ahondando en el terreno negativo. "El paquete de medidas es bastante poderoso tanto a corto como a largo plazo", apuntó en la conferencia de prensa.

El BCE decidió bajar la tasa de la facilidad de depósito (que penaliza la liquidez bancaria) en 10 puntos básicos, al -0,5%, aunque acompañó la medida de un sistema de niveles (tiering) que mitigará el impacto sobre la banca. En las últimas semanas, el sector financiero europeo había expresado sus críticas por los tipos negativos del BCE.  "Estamos muy preocupados por la industria financiera de pensiones y los servicios relacionados", pero los tipos negativos son "una necesidad" de la política monetaria y han generado "muchos efectos positivos".

En este sentido, sobre los temores del sector bancario a sus efectos de segunda ronda sobre las entidades, Draghi quitó hierro al asunto: "Las tasas negativas no provocarán el colapso del sistema financiero. Somos muy conscientes de los efectos negativos de segunda ronda, pero con las medidas de tiering lo que hacemos es proteger el canal de préstamo bancario como herramienta de transmisión de la política monetaria". El nuevo TLTRO III (subastas de liquidez masiva e ilimitada a la banca) tendrán un vencimiento que se extenderá de dos a tres años.

Compras de activos "sin límites"

El banco central decidió reactivar su programa de compra de activos (APP) por importe de 20.000 millones de euros al mes a partir de noviembre. "Esperamos que las compras de activos netos se ejecuten durante el tiempo que sea necesario para reforzar el impacto acomodaticio de nuestras tasas de interés y que finalicen poco antes de comenzar a elevar las tasas de interés clave del BCE", señaló Draghi.

En este sentido, el mandatario del BCE dijo que "no hay límites" para este programa, si bien, ante su penúltima reunión al frente del banco central, Draghi aseguró que el próximo presidente del organismo (en referencia a la francesa Christine Lagarde que le sucederá en el cargo a partir de noviembre) pondrá en marcha una "revisión estratégica" de las medidas adoptadas junto con el Consejo de Gobierno de la entidad.

"Draghi demostró una vez más su voluntad de seguir haciendo 'lo que sea necesario'. La batería de instrumentos propuesta es una señal clara. Las medidas han sido más agresivas de lo anticipado, lo que revela la preocupación del BCE por la situación de la UEM. En términos generales, destacamos dos puntos. Parece positivo que se mantenga un forward guidance y que éste ya no sea no condicional a la inflación, y también que se tomen medidas para mitigar el efecto del recorte de tipos sobre banca", explica Gonzalo de Cadenas, director de análisis de Mapfre.

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