Domingo, 20.05.2018 - 13:33 h
Planteamiento laboral de PSA en Zaragoza

Opel ante la negociación de su convenio: "Merece la pena y no hay alternativa"

Los sindicatos de la planta de Figueruelas se han cerrado en banda y consideran "salvajes" unos recortes que no están dispuestos a aceptar.

Motín en la planta de Opel en Figueruelas por 3 minutos de bocadillo... y el sueldo
Motín en la planta de Opel en Figueruelas por 3 minutos de bocadillo... y el sueldo

La dirección de Opel/PSA había escondido sus cartas para negociar el nuevo convenio colectivo hasta el pasado martes, pero al ponerlas sobre la mesa se encontró con el rechazo total de los sindicatos de la planta de Figueruelas. CCOO y UGT se negaron en rotundo a negociar el nuevo convenio, situación que se va a repetir en la reunión de este jueves salvo cambio drástico e inesperado en la postura de la dirección, tal y como acordaron con los trabajadores en las tres asambleas celebradas este miércoles.

Los empleados consideran que la propuesta contiene "recortes salvajes" y que es "tirar por tierra todo lo logrado hasta ahora". La propuesta inicial de la dirección de Opel, que llegó a través de un comunicado interno y por correo a los trabajadores, incluye una rebaja salarial del 6% para 2018, la congelación del sueldo en los próximos cuatro años y la reducción de los pluses de nocturnidad, festivos y calendario especial.  En el mismo, amenazan con dar poco (o ningún) margen a la negociación "Va a merecer la pena. Y no hay alternativa". 

Hasta un 10% de diferencia salarial


Según las estimaciones de los sindicatos, que la plantilla cobre en 2022 un 6% menos que en 2017 "supondría la pérdida del 20% del poder adquisitivo de los trabajadores". CCOO y UGT consideran que hay otras áreas de negocio donde se pueden ajustar los costes. Por ello, su propuesta económica estaba en el polo opuesto. Solicitan un aumento del 2,5% en el año 2018 y un incremento de hasta el 4% hasta 2022. El nuevo grupo, que compró Opel en agosto a General Motors, calificó esta oferta de "inasumible".

PSA ha realizado una comparación de las plantas de Zaragoza y Vigo. En el comunicado interno informan que la diferencia de "los costes laborales" entre las plantas es de un 17,2% por hora y  el "tiempo de trabajo en las líneas es un 3% menos" en Figueruelas. Por lo tanto, "la diferencia de coste por hora es superior al 20%".

Los sindicatos entienden que este es el coste que deben asumir "si quieren mantener la marca Opel y todas las del grupo PSA". Como ejemplo ponen que desde agosto se fabrica el Citroën C3 Aircross en Zaragoza. La plantilla asumió el reto de ensamblar unas 400.00 unidades sumando el Opel Corsa, el Mokka X y el Crossland X.

Figueruelas fabricará 450 Crossland X diarios dentro de la "ofensiva" de Opel y PSA
Figueruelas fabricará 450 Crossland X diarios dentro de la "ofensiva" de Opel y PSA / EUROPA PRESS


Unas diferencias insalvables hasta la fecha, más por la diferente forma de mirar hacia el futuro. Antonio Cobo, que se mantiene como director general de Opel, considera que es necesario un buen convenio colectivo para atraer la fabricación del nuevo Corsa, "todas sus variantes y más modelos". Mientras que para PSA son obligatorios los recortes en el convenio para "optar a modelos e inversiones".

No aceptarlo sería una "temeridad"


Además, la dirección de Opel asegura en el comunicado que tienen que plegarse a la solicitud de PSA y que no hacerlo sería una "temeridad que pone en riesgo cualquier nuevo proyecto y el futuro inmediato de la planta".

Las diferencias económicas no son las únicas entre los sindicatos y la dirección. La propuesta de PSA exige recortar en tres minutos la pausa del bocadillo (de 18 a 15 minutos) así como el descanso largo (de 40 a 22 minutos). También el número de fines de semana que tienen que trabajar los empleados, que pasaría de 15 a 20, incluyendo el sábado por la tarde como jornada laboral. 

A cierre de 2016 trabajaban 5.286 personas en la planta de Figueruelas, de las que 4.682 se dedicaban a la producción de los coches, mientras que el resto eran ingenieros y encargados de planta. Los sindicatos quieren incluirlos en el nuevo convenio colectivo, algo a lo que también se niega en rotundo PSA. Las posiciones están totalmente enfrentadas y amenazan con alargarse en el tiempo.

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