Martes, 16.10.2018 - 08:36 h
En el primer lunes de septiembre

EEUU y su Día del Trabajo: de liderar la unión sindical a ser otro 'black friday'

Nueve años antes de aprobarse el 1 de Mayo como jornada internacional de los derechos laborales en todo el mundo, Nueva York acogió la primera marcha.

Imagen del Labor Day en Estados Unidos
Imagen del Labor Day en Estados Unidos / US Department of Labor

Estados Unidos siempre ha tenido una relación muy particular con las reivindicaciones laborales. Tanto, que es de las pocas naciones de todo el planeta que no celebra el 1 de mayo. Para ellos, el Labor Day (Día del Trabajo) se conmemora cada primer de septiembre, es decir, mañana, día 3, en este 2018. No lo hacen por llevar la contraria, ya que fueron los pioneros en todo el planeta en organizar una gran marcha sindical en todo el mundo, el 5 de septiembre de 1882 en Nueva York.

Un día que parecía condenado al fracaso por falta de apoyo ciudadano hasta que uno de los organizadores logró atraer a una banda de música de joyeros y la marcha organizada por los sindicatos comenzó a caminar y se fueron sumando ciudadanos hasta casi los 20.000 que lo celebrarían por todo lo alto con una barbacoa al aire libre en el Wendel’s Elm Park, según narra el propio Departamento de Trabajo americano.

Sin embargo, casi 140 años después apenas queda algo del espíritu de lucha original: además de cerrar el último gran fin de semana del verano (en muchos estados marca igualmente el arranque de las clases), se ha convertido en el segundo periodo de ofertas y descuentos más importante del año, solo superado por el ‘Black Friday’ prenavideño. Es perfecto, dicen las webs de consumidores locales, para comprar material escolar, artículos de lujo y restos de temporada veraniega en el comercio textil. 

Nada que ver con el significado que aún caracteriza al 1 de Mayo que aún recorre el resto del planeta. Las casualidades de la historia explican que la elección del primer día del quinto mes como la fiesta grande del movimiento obrero fue adoptada en honor a un hecho que ocurrió, precisamente, en suelo americano. Se le conoce como la masacre de Haymarket, en Chicago, donde en 1886 una protesta de trabajadores para reclamar la jornada de ocho horas empezó a ser disuelta por la Policía y entonces explotó una bomba que mató a siete agentes y cuatro civiles. Unos meses después, serían ahorcados cuatro presuntos culpables.

Estos sucesos, que en 1891 serían refrendados por el segundo congreso de la Segunda Internacional como motivo para convertir cada 1 de Mayo en todo el mundo como jornada de reivindicación, jamás han sido un motivo de orgullo para EEUU. Mucho menos según fue asentándose el socialismo y comunismo tras su organización y Washington desconfiaba de toda ideología de izquierdas en las décadas posteriores.

No obstante, a finales de los XIX el movimiento sindical americano fue de los más imaginativos. Aquel día de música en Nueva York de 1882 había prendido poco a poco por todo el país y los principales sindicatos habían hecho bandera de ello. En el primer lunes de septiembre de 1885, numerosos centros de trabajo organizaron actos y en ese año algunos municipios aceptarían el festivo de manera oficial. En 1887, Oregón se adelantaría al Estado de Nueva York, que ya había presentado una ley al respecto, en aprobar su propia normativa. Antes de que terminase el año, otros cuatro estados seguirían el ejemplo y en 1894 hasta un total de 23 territorios ya consideraban la fecha como día de descanso.

El 28 de junio del mismo 1894, el Congreso aprobó que en todo el país fuera festivo el primer lunes de cada septiembre. La premura del presidente Glover Cleveland para extender la festividad también tuvo un origen sangriento. Desde mayo, Chicago (otra vez Chicago) vivía una serie de enfrentamientos brutales entre los 4.000 trabajadores de la empresa Pullman (la que fabricaba los trenes) en la ciudad y las fuerzas del orden que terminaron con una treintena de muertos. La medida gubernamental quería templar los ánimos por una huelga que había paralizado medio país.

Mañana, Estados Unidos estará tan paralizado por otras razones muy distintas. Hay quien incluso se queja que esa etiqueta de ser una especie de 'black friday' lleva unos años de capa caída. Según un estudio realizado por los analistas de Womply en 2017 por las ventas del comercio en el lunes festivo cayeron un 20% respecto a un lunes cualquiera. La gente, apuntan los comerciantes de Nueva York (que sufren caídas incluso del doble en sus ventas), prefiere apurar el epílogo del verano e irse a la playa. Y descansar, claro.  

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