Viernes, 15.12.2017 - 11:25 h

Hoy hace diez años Sadam Husein fue ejecutado por crímenes contra la humanidad

Sadam Hussein rechazó ponerse la capucha y no derramó ni una sola lágrima mientras le ponían la soga la cuello hace hoy diez años.

La represión de Sadam hacia los chiíes y kurdos fue brutal y las sanciones internacionales tras la guerra del Golfo castigaron injustamente a la población civil del país.

Hoy hace diez años Sadam Husein fue ejecutado ante las cámaras de televisión

En su tienda de Bagdad, Anuar vende fotos, fundas de pistola o sellos con la efigie de Sadam Husein, una forma de mantener la nostalgia por el fallecido dictador. Con la nostalgia que divide al país explica a la agencia AFP que el mandatario, "sabía cómo controlar el país". Para algunos era un dictador, para otros, un hombre de estado que mantuvo el país firme, con mano de hierro.

Hace diez años fue ejecutado delante de las cámaras. El que  gobernó Irak desde 1979 y hasta que fue derrocado y capturado por una coalición liderada por Estados Unidos en el 2003, rechazó ponerse la capucha y no derramó ni una sola lágrima mientras le ponían la soga la cuello. La transmisión del canal de televisión Iraqiya terminó en ese momento, pero horas después se conoció un segundo vídeo -tomado desde el teléfono celular de alguien que observó todo abajo del andamio- en el que se veía el momento de la muerte.

Las imágenes también mostraron a los testigos mientras insultaban a gritos al líder depuesto, condenado por crímenes contra la humanidad por la muerte de 148 iraquíes chiítas en 1982. Cantaban “¡Moktada! ¡Moktada! ¡Moktada!”, en referencia al clérigo chiíta Moktada al-Sadr. “¿Es así como los hombres de verdad se comportan?”, soltó Saddam Hussein antes de que la soga ahorcara lo ahorcara. Fue un hombre desafiante hasta el final.

24 años  en el poder 

Durante sus 24 años al poder, Husein reprimió brutalmente a sus adversarios, entró en las guerras contra Irán (1980-1988) o la del Golfo (1990-1991), dos conflictos devastadores, y provocó unas duras sanciones internacionales contra su país.

Pero la invasión de Irak en 2003 por una coalición liderada por Estados Unidos, el atroz conflicto religioso de 2006-2008 y, ahora, la ofensiva contra el grupo Estado Islámico han sumido al país en una aflicción permanente, lo cual provoca que algunos añoren la estabilidad del país bajo la férula de Husein.

Omnipresentes en las calles y los edificios oficiales durante la dictadura, los retratos de Husein han sido sustituidos por las imágenes de dignatarios religiosos y las fotos de soldados y policías muertos como "mártires" durante su lucha contra los yihadistas del Estado Islámico.

Una manera de adueñarse del espacio público que no desagrada a Ilaf, estudiante de derecho en Bagdad, que busca piedras semipreciosas en la tienda de Anuar. Ilaf apenas tenía ocho años cuando Sadam fue derrocado. Es difícil formarse una opinión cuando no se conoció la paranoia del régimen, así que Ilaf recurre a una metáfora: "Sadam Husein era una enorme serpiente. Hoy es una multitud de serpientes la que nos dirige", cuenta a la agencia AFP. Una frase que resume los recelos de los iraquíes hacia sus gobernantes.

Irak es uno de los países más corruptos del mundo. Se sitúa en el puesto 161, de 168,  en el barómetro mundial de la corrupción elaborado por la oenegé Transparencia Internacional. En la actualidad, el primer ministro Haider al Abadi tiene dificultades para concretar las reformas prometidas para acabar con esta lacra, al tiempo que trata de poner fin a Estado Islámico.En 2011, Barack Obama, François Hollande y casi todas las potencias occidentales aplaudieron la caída de "dictadores" como Sadam Hussein o Gadaffi. Cinco años después parece que las 'primaveras árabes' y las intervenciones militares lideradas en Oriente Medio han provocado la creación de Estado Islámico y el éxodo masivo quienes huyen. Son muchos los que se cuestionan si que con ellos el mundo sería mejor. 

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