Sábado, 23.11.2019 - 00:06 h
Atentados en Sri Lanka

Una isla que vive del turismo aterrorizada por 60 terroristas del Estado Islámico

El presidente del país calcula que ha detenido a más de la mitad de la célula islamista que opera en la isla, cada vez más dependiente del turismo.

una playa en Sri Lanka
una playa en Sri Lanka. / Pixabay

Antes de convertirse en un destino turístico idílico, Sri Lanka -en la que murieron casi 300 personas en un salvaje atentado el pasado domingo, entre ellas dos españoles- fue un enclave comercial fundamental para británicos -que la convirtieron en colonia-, holandeses y portugueses. Incluso existen indicios de que la ciudad de Galle era el puerto de la antigua Tharsis, el lugar donde el rey Salomón mandaba buscar marfil y pavos reales para su palacio.

La cultura de esta isla se nutre de múltiples y diversas influencias históricas: hay vestigios del budismo -el credo mayoritario actualmente- desde el siglo III a. C., mientras que el comercio marítimo fue prácticamente monopolizado por las civilizaciones árabes; además, su proximidad geográfica a la India instaló el hinduísmo en ciertas partes del norte de Sri Lanka.

Parecería lógico pensar que, después de la independencia de la entonces colonia británica de Ceilán en 1948, el turismo ha jugado un papel clave en la isla. Nada más lejos: desde 1983, Sri Lanka ha sufrido una guerra civil entre la mayoría cingalesa y la minoría tamil que ha costado la vida de decenas de miles de personas en ambos bandos. En 2001 se firmó el primer alto el fuego, aunque el conflicto étnico perduró hasta 2009. Una situación que ha impedido, en buena manera, vender la isla al exterior como un destino turístico idílico.

Si a este contexto le sumamos el devastador tsunami originado en el Índico en 2004 y que le costó la vida a más 35.000 personas en Sri Lanka -el segundo país más afectado por detrás de Indonesia, con 135.000 muertos-, se entiende que el turismo haya sido un sector económico secundario para el país. Para hacerse una idea: en los últimos 15 años, los ingresos por turismo se han quintuplicado en la isla.

El punto de inflexión se produjo en 2013, cuando el Gobierno del país decidió apostar abiertamente por el turismo tras tres décadas de guerra civil. El resultado fue un incremento de más del 48% en el gasto extranjero en ese año, el impulso necesario para situar por primera vez al país entre los destinos orientales más seductores.

Una célula aislada del ISIS

El pasado 21 de abril, Alberto Chaves, de 31 años y natural de Rianxo (A Coruña), y su pareja, María González Vicente, de 32 años, habían aprovechado la visita de ella a la India, donde el joven trabajaba, para irse de vacaciones en Sri Lanka. Se encontraban desayunando cuando se produjo el ataque al hotel donde se alojaban.

En total, 253 personas murieron en tres templos cristianos y cinco hoteles de lujo en varias ciudades que fueron atacados con explosivos. Un detalle que da cuenta de la naturaleza salvaje de los atentados es que las autoridades ofrecieron este miércoles una cifra de 359 víctimas mortales que tuvieron que corregir posteriormente ese número, reduciéndolo en más de un centenar de personas porque había tantos restos mutilados que contaron a algunos fallecidos dos veces.

El presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, confirmaba dos días después de los atentados que "más de 70 [individuos] han sido arrestados hasta ahora. La información es que hay un total de 130 a 140 sospechosos del ISIS en Sri Lanka". Una célula aislada de la que las autoridades calculan unos 60 miembros restantes y de la que hasta ahora se desconocía su existencia.

En febrero de 2018, el servicio de inteligencia de EEUU publicaba un informe sobre la situación global del terrorismo y las posibles amenazas futuras. Sin embargo, en él no se constataba la presencia de ninguna célula yihadista en Sri Lanka, tal y como se puede apreciar en el siguiente gráfico. Sí se mencionaba la presencia del ISIS en zonas cercanas como la India o Pakistán

Presencia del Estado Islámico y Al Qaeda en el mundo en 2018
Presencia del Estado Islámico y Al Qaeda en el mundo en 2018. / US Intelligence Community

Esta falta de información ha sido la clave para que el ISIS, que ya ha reclamado la autoría de los atentados, desplazase una pequeña célula a Sri Lanka. Tal vez, el principal motivo es la asfixia que siente el grupo terrorista en Oriente Próximo, donde el territorio que controla se reduce a pequeños pueblos aislados y una parte de la frontera entre Siria e Irak, a pesar de que hasta hace un año aún gozaba de una presencia notable en la región.

Ahora, el ISIS busca extender sus dominios hacia otras zonas distintas mediante el terror. En el caso de Sri Lanka, su situación relativamente aislada, así como la presencia de una importante comunidad musulmana, parece haberse convertido en un objetivo perfecto para el grupo terrorista, que podría haber dañado seriamente el futuro del turismo en el país. Cuando le sucedió algo similar a Túnez -en un hotel en la playa en el que murieron 38 personas-, su economía se ha visto resentida y el turismo ha tardado nada menos que tres años en remontar.

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