Jueves, 13.12.2018 - 08:10 h
Telediaria

'Ese programa del que usted me habla': así La 2 rompe con su estigma

Ese programa del que usted me habla es la nueva tira diaria de La 2. Su nombre remite a una ilustre cita de Mariano Rajoy y es toda una declaración de intenciones: La 2 vuelve a la comedia sin complejos, ni siquiera con el poder.

Es más, las dos primeras entregas de este espacio evidencian que, de nuevo, Televisión Española se atreve al humor sin temor a la crítica e incluso a la autocrítica. Porque en Ese programa del que usted me habla hay mucho de ácida autocrítica a la propia televisión pública, a la clase política y a la sociedad de quita y pon en la que vivimos. Y mucha risa, y mucha pulla irreverente cómplice entre los presentadores, María Gómez, Marta Flich y Alberto Casado. No obstante, eso es la comedia, ¿no?

Pero Ese programa del que usted me habla aterriza con un título largo justo en un momento en el que los programas no pueden tener títulos largos porque infravaloramos la memoria del espectador. También llega en un momento en el que la susceptibilidad de las redes sociales y el márketing de la política -en el que prácticamente todo se puede utilizar en contra de todo- propicia un clima aparentemente adverso a la hora de producir programas de este tipo dentro de TVE. No vaya ser que alguien se ofenda. Lo que hace que este formato sea luminosamente necesario.

De hecho, Ese programa del que usted me habla se ha estrenado este lunes con Javier Cansado como invitado, maestro de la corrosión que tantos años triunfó con un inteligente humor sin excesivos filtros en esa misma segunda cadena con la que esta semana se ha reencontrado. 

Porque TVE tiene mucho que aprender de su historia. Esa historia que hacía más fácil lo que ahora es tan complicado. Paradojas del progreso que ha desembocado en una época en la que parece que no siempre hay demasiado tiempo, inteligencia o interés de comprender la ironía en la televisión. Menos aún si es en TVE. Hay que frenar ese malicioso virus de autocensuras de la mediocridad y Ese programa (...) -a pesar de su título largo- viene con ritmo, contundencia y sobre todo mucha ironía. Sublime la imitación de Karlos Arguiñano: "Espero que os vaya bien y acabéis fichando pronto por una cadena privada", gag con tanto significado latente que soltó a María Gómez, Marta Flich y Alberto Casado que son los tres presentadores de este proyecto que necesita tiempo para  asentarse en una parrilla que ha sido invisible durante años. Pero, eso sí, nada más llegar ya ha logrado tres objetivos fundamentales para La 2:

1. Visible cita diaria de actualidad

Ese programa del que usted me habla crea una nueva cita diaria pegada a la actualidad en La 2. Una cita diaria que rompe el estigma que ha ganado esta cadena en los últimos tiempos como contenedor, sin orden ni identidad, de producto enlatado viejuno. Un programa, de sólo media hora, que da visibilidad a la cadena, sumándose así a otros formatos, como La 2 Noticias o La Hora Musa. Espacios con contenidos diferenciados a los otros canales y que conectan con un público que se sentía huérfano de oferta televisiva en el abierto. 

2. La cultura no es hueso

Ese programa del que usted me habla no cuenta con una fórmula revolucionaria (es otra tira de humor con la percha de las noticias de la jornada), pero sí recupera la imagen de La 2 como cadena cultural con cierto espíritu rebelde. Es la manera de atraer la curiosidad de todo tipo de públicos desde formatos que son inclusivos y no 'esnobistas'. Porque la cultura no tiene que ser aburrida. El humor es cultura y una herramienta para entender mejor la pluralidad y diversidad social y cultural.

3. Reírse de TVE desde dentro

Ese programa del que usted me habla apunta maneras en la necesidad de que TVE recupere la imagen de cadena libre incluso para reírse de sí misma y sin demasiado miedo al qué dirán las altas esferas. Y eso, pretender ser libre hasta para reírse es lo más difícil. Es una prueba de riesgo en los tiempos que corren, en donde todo es carne de demagogia en la batalla política si sucede en Televisión Española y, como consecuencia, todo se desvirtúa. Impidiendo que, por cierto, TVE crezca, arriesgue y el público se sienta representado en su cadena pública.

Ese programa del que usted me habla cree en la inteligencia de su espectador, lo demuestran el monólogo de arranque de María Gómez, el distendido buen rollismo entre los tres presentadores e invitados en la mesa del plató y los gags de sus dos primeras entregas. El show se atreve a las ideas de forma sensata y no cae en lugares comunes como sucede en otros nuevos programas del grupo, donde se transmite en antena cierto estupor por si alguien o algo molesta si algo o alguien se sale de lo convencional que marca lo siguiente que pone en el guion. Porque la tele crece en la espontaneidad, no en ser olvidable al querer caer bien a todo el mundo.

Y sí, lo tendrá muy difícil ya que es una franja muy complicada, con mucha oferta y donde la segunda cadena lleva más de una década con nula influencia, pero RTVE, todo RTVE, está de enhorabuena, pues ese programa del que estamos hablando abre un esperanzador camino de oportunidades a La 2... y a La 1. 

Ahora en Portada 

Comentarios