Domingo, 18.11.2018 - 03:35 h
Telediaria

OT cantó 'mariconez' y evidenció la contradicción del tiempo que vivimos

Al final, María y Miki han cantado el 'mariconez' del tema Quédate en Madrid de Mecano. El autor, José María Cano, lo pidió así, el programa lo aceptó y los chicos debieron seguir las instrucciones. Al fin y al cabo, son concursantes que siguen instrucciones de sus profesores. Casi siempre, al menos.

Ha ganado un inmovilista José María Cano y una palabra que, aunque Mecano la haya cantado siempre sin mala intención, inevitablemente relaciona la homosexualidad con lo cursi, lo blando, lo ridículo. Y así han concluido días de intenso y complejo debate en redes sociales y, por extensión, en los medios de comunicación. Porque las redes, y especialmente Twitter con su limitación de caracteres, polarizan opiniones, lo que a veces dificulta el entendimiento y el consenso. El retuiteo gana a la importancia de escuchar o entender al que no piensa como tú. Y eso, en cualquier caso, ha venido muy bien a Operación Triunfo para despertar interés alrededor de esta gala.

Pero quizá, con más reflexión y reposo, nos habríamos dado cuenta de que incluso todas las posturas enfrentadas tienen su parte de verdad y razón si se analizan con el contexto adecuado. Las canciones son historias de ficción, creaciones de un autor en un tiempo determinado y no tienen por qué ser moralmente ejemplares, pues entonces mermamos la libertad creativa con una corrección política que nos limita. Las historias también deben retratar lo negativo para que entendamos lo negativo. No todo tiene que ir revestido de moralina social. Eso conllevaría pervertir y malograr la ficción. Y ya es un problema, pues muchos autores empiezan a guiarse por una nueva autocensura y por el miedo a que "se incendien las redes" en contra de su obra. Contra eso también hay que luchar para tener un país plural en el que los creadores y las redes sociales puedan confiar en la inteligencia de los espectadores.

Las magistrales letras de Mecano en los años ochenta trazaron un enriquecedor retrato de la sociedad de su época con brillantez, ironía y autocrítica. Buscaban esa inteligencia y complicidad de la sociedad y la encontraban. Y, en un tiempo en el que no existían Twitter y se intentaba destruir la autocensura creativa, José María Cano escribió Quédate en Madrid, donde se usa el término 'mariconez' sin mala intención pero con una carga homofóba intrínseca que, en 2018, resulta evidente para las nuevas generaciones educadas en los valores de la diversidad. Y aquí ha surgido el conflicto. Porque para María y Miki, el término 'mariconez' chirría y es ofensivo. Y esto también es totalmente lícito y comprensible.

El conflicto surgió en la academia y ha propiciado un debate externo que ha hecho palpable esa homofobia que la sociedad tiene interiorizada y a la que no hemos dado importancia en muchas ocasiones porque, en teoría, no había mala intención tras ella. Pero es obvio que incluso lo que no tiene mala intención puede hacer daño. Y las consecuencias del debate han sido miles de tuits a favor y en contra de sustituir 'mariconez' por otra palabra como 'estupidez'. Y, a golpe de unos y otros tuits, todos hemos reflexionado sobre el poder adecuado o no de las palabras y el lenguaje. Eso es lo enriquecedor y más interesante de este asunto: que los más jóvenes, con la perspectiva que les da haber nacido a finales de los noventa (hay concursante de este OT que han nacido en el año 2000), hayan cuestionado lo que muchos pueden tener interiorizado por haber nacido y crecido antes y en una sociedad distinta.

Al final, en la gala de esta noche, ha ganado 'mariconez' y el contexto en el que la canción fue compuesta. Pero el público ha coreado 'estupidez' al unísono nada más terminar la actuación. Lo gritado esa audiencia que ya ha superado términos con carga homófoba, esa generación que ya no dice 'mariconez' con tinte despectivo.

No decir 'mariconez' se habría convertido en un símbolo. Pero se ha optado por el camino de respetar la decisión del autor. Aunque en OT, en muchas otras ocasiones, sí se cambia la duración de las canciones, se adaptan partes de ellas o incluso se permitió que el expulsado Alfonso cantara una forzada versión spanglish de All of me sin consultar a John Legend.

Sin duda, habría sido impagable que María y Miki no cantaran 'mariconez' y haber visto el plano de reacción del jurado. Y comprobar luego su valoración en las nominaciones. Habría sido un emocional pico de interés tras los días de polémica en las redes sociales. Pero la línea editorial de este Operación Triunfo va por otros derroteros que huyen de polémicas, así que el programa ha resumido en plató el conflicto de una manera constructiva y María y Miki han hecho lo que se les ha pedido: obedecer y, en este caso, ir en contra de sus convicciones.  La canción ha sido menos suya, aunque OT suela pelear porque hagan suyas las canciones. Paradojas...

Por eso mismo, este debate es tan complejo, porque, aunque las historias deban ser libres y José María Cano tenga derecho a pedir que se cante su canción tal cual, también es triste contemplar a dos jóvenes obligados a cantar algo en lo que no creen. Obligados por generaciones anteriores que fueron libres pero que no permiten serlo a los que ahora tienen veinte años. Parece, pues, que el debate sobre las enormes contradicciones de nuestro tiempo no ha hecho más que empezar. 

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