Sábado, 20.10.2018 - 11:15 h

Susana Díaz adelantó la operación contra Sánchez al animar éste a los críticos a dimitir

Algunos, como Guillermo Fernández Vara, era partidarios de mantener el calendario incial y que el 'motín' se produjera en el Comité Federal del sábado.

Los críticos tenían preparadas las firmas desde el martes y la 'fontanería' la llevaron a cabo tres colaboradores de Susana Díaz: Máximo Díaz-Cano, Antonio Pradas y Verónica Pérez. 

Susana Díaz y Pedro Sánchez en la época de vino y rosas

"No hace falta que esperen a tener la mitad más uno de la ejecutiva. Yo en su lugar dimitiría hoy mismo". Estas palabras, pronunciadas ayer al mediodía por Pedro Sánchez en eldiario.es, en referencia al entonces supuesto motín de parte de su ejecutiva, provocaron que Susana Díaz, instigadora y directora de la acción contra Sánchez, destapara la caja de los truenos.

La Presidenta andaluza escuchó a su todavía Secretario General dede el Palacio de San Telmo, sede sevillana de la Presidencia de la Junta de Andalucía, y dijo "adelante". Y todos los resortes del 'motín' se pusieron en marcha. Eso sí, antes realizó la última consulta a su mano derecha y uno de los principales 'muñidores' de la operación, Máximo Díaz-Cano, su secretario de Presidencia en la Junta de Andalucía. "todo está atado y controlado", le dijo éste. Y es que si Díaz-Cano no le hubiera garantizado a la presidenta que tenía todo amarrado y que la operación de las dimisiones de la ejecutiva era totalmente segura, posiblemente este miércoles en Ferraz no se habrían entregado las 17 firmas.

Entonces echó a andar la operación 'echar al soldado Sánchez' no sin antes realizar Díaz alguna otra llamada desde Sevilla a otros dos de los barones críticos y que más han apoyado la rebelión: el castellano manchego Emiliano García Page y el extremeño Guillermo Fernández Vara.Todo estaba previsto para el sábado

Éste era más partidario de continuar con el calendario inicial previsto, pero ya no había marcha atrás. Antonio Pradas se presentó en Ferraz poco antes de las cinco de la tarde con las firmas de los diecisiete miembros dimisionarios de la ejecutiva federal acompañado de otra de las amotinadas, Eva Matarín. 

A partir de ahí ya se sabe lo que ha ocurrido: El 'atrincheramiento' de Pedro Sánchez y sus pretorianos en Ferraz, algo que no se esperaban los amotinados ni sus inductores, a partir de una interpretación estatutaria que difiere totalmente de la de los críticos (para los que ni el Secretario General ni lo que queda de la ejecutiva tienen legitimidad alguna ya porque han caído de facto), y que podría acabar dirimiéndose en los tribunales de justicia; y el PSOE abocado a la que probablemente sea una de las mayores crisis de su historia, con un presente y un futuro incierto en los que ninguna de las dos facciones enfrentadas saben lo que va a suceder, pero que, de momento, tiene al partido fracccionado en en dos. 

Por ejemplo, el PSOE asturiano, dirigido por uno de los barones críticos, el Presidente del Principado, Javier Fernández, ya avisa de que la situación que vive el partido podría acabar en un juzgado. La Federación Socialista Asturiana ha subrayado que no vale "retorcer" los estatutos del PSOE para evitar la constitución de una gestora y ha advertido de que la "disputa" en el seno del partido puede llegar a los tribunales.Los 'fontaneros' del motín

Los ejecutores de la operación para derrocar a Pedro Sánchez de la poltrona del PSOE, lo que se conoce como los 'fontaneros' de la misma, han sido tres de los más directos colaboradores de la Presidenta de Andalucía, Susana Díaz. Máximo Díaz-Cano, Secretario de Presidencia de la Junta de Andalucía, Antonio Pradas, diputado y uno de los 17 dimisionarios de la ejecutiva socialista, y la líder del PSOE de Sevilla y Presidenta del Comité Federal del PSOE, Verónica Pérez, quien ha estado en Madrid desde el lunes 'dirigiendo' la operación entre bambalinas junto a Pradas.

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