Fue encarcelado tras su victoria

Arruinado tras ganar 7 millones en la lotería: lo gastó en coches y mansiones

Este exmillonario tuvo dificultades para gestionar la gran fortuna que consiguió del premio de la lotería y terminó durmiendo en la calle. Considera que esta oportunidad económica fue más una maldición.

Marcando un boleto de Euromillones.
Marcando un boleto de Euromillones.
©[Ivansmuk de Getty Images] a través de Canva.com

Son muchas las personas que tras ganar la Lotería, el Euromillones o sorteos similares terminan arruinados. Uno de los más sonados es el caso de Jane Park, que se convirtió en la persona más joven en ganar el Euromillones en Reino Unido. Con tan solo 17 años y siendo la primera vez que apostaba en el sorteo consiguió un millón. Sin embargo, acabó envuelta en numerosas polémicas por sus operaciones estéticas o conducir bajo los efectos del alcohol. Ahora, con 25 años, ha decidido llevar una vida más tranquila e incluso ha iniciado una petición para que aumenten la edad legal para comprar boletos ya que considera que el dinero le había arruinado la vida. 

Otro caso de ruina fue Michael Carroll, un hombre que a los 19 años consiguió más de 11,2 millones de euros y tras adquirir esa fortuna continuó realizando actos delictivos como robo de vehículos o consumo de drogas. Algo similar le ocurrió a otro ciudadano británico en 1995. Según ha desvelado el diario The Sun, Lee Ryan adquirió un boleto de Lotto y se llevó una importante fortuna de unos 7,7 millones de euros, justo seis meses antes de ingresar en la cárcel. Sus antecedentes penales indicaban que el recién millonario había cometido varios delitos por robar algunos vehículos.

Acabó sin hogar

Tras cumplir su condena, Ryan empezó a vivir una vida llena de gastos y malas inversiones. Lo primero que hizo con tal fortuna fue comprar una casa de campo por más de un millón de euros y adquirir toda una flota de coches de lujo como Ferrari, Porsche, BMW o Bentley con matrículas personalizadas. Continuó malgastando el dinero y se compró un avión privado por 148.000 euros, un helicóptero por 278.000 euros y dos bicicletas de competición.

También realizo otras apuestas como negocios personales que terminaron fallando o inversiones inmobiliarias que nunca despegaron. Cuando finalmente perdió todo el dinero que había conseguido del premio pasó más de dos años durmiendo en la calle con un saco de dormir. Asegura que mucha gente le ayudó a salir de esta situación y gracias a ello hoy en día ha podido recuperar una vida sencilla. Actualmente trabaja como camarógrafo y acoge a otros sin techo en su apartamento al sur de Londres.

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