Sábado, 07.12.2019 - 03:48 h
Ingresos extra con los que no contábamos

Caza herencias: así se puede ganar el 10% de la fortuna de un difunto sin herederos

Las herencias también tienen una parte buena en contraposición al impuesto de sucesiones. Es posible recibir una herencia que no es de un familiar.

Fotografía de billetes de euro.
Sí, es posible recibir una herencia de alguien que no es un familiar. / Canva.

Las herencias son siempre objeto de debate. Trámites, impuesto de sucesiones, disputas familiares y un sinfín de pleitos legales que, al final, si somos agraciados, nos permitirán obtener parte de la fortuna de nuestro familiar. Sin embargo, la cosa cambia cuando se produce la muerte de una persona que no cuenta, precisamente, con ningún familiar que reciba parte de su patrimonio.

Es en estos casos cuando el Estado debe hacerse cargo legalmente de los bienes de la persona fallecida, según establece el artículo 956 del Código Civil. ¿Pero qué pasa si nadie es conocedor del fallecimiento de una persona? Es aquí cuando entra en juego la figura del caza herencias. Y es que si cualquier particular comunica a la Administración la muerte de una persona, podrá optar a conseguir el 10% de la herencia que le correspondiera al Estado. 

¿Cómo se reparte la herencia del Estado?

Cuando una persona fallece, el patrimonio de su herencia pasará directamente a su cónyuge, hijos y descendientes. Sin embargo, cuando no existen herederos de ningún tipo, es el Estado el que se hace cargo de los bienes del fallecido, que está obligado a su vez a repartir esa herencia en tres partes: un tercio irá a instituciones de beneficencia del ámbito provincial de la persona fallecida, tanto públicas como privadas. Otro, se destinará a entidades de ámbito provincial, y la tercera parte irá a parar al Estado.

Todo esto ocurre una vez que Hacienda constata que alguien ha fallecido sin tener herederos legítimos ni testamento. Si la Administración no es consciente del fallecimiento de una persona, la obligación también recae sobre los funcionarios públicos, ya que están obligados a advertir a Hacienda de cualquier caso de fallecimiento que conozcan. La misma obligación también existe entre dueños o arrendatarios de viviendas, ya que si un inquilino fallece en su domicilio deben comunicarlo, al igual que los administradores y apoderados de cualquier fortuna. 

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El premio, sin embargo, llega para aquellos que no tienen la obligación de comunicar a la Administración el fallecimiento de una persona. En estos casos, quienes lo hagan, tendrá la posibilidad de cobrar el 10% de la parte de la herencia que le corresponda al Estado. Así lo determina el reglamento que desarrolla la Ley del Patrimonio de las Administraciones Públicas. Según establece el artículo 7 del título primero de la sucesión legítima de la Administración del Estado, en su Real Decreto 1373/2009, de 28 de agosto, y en sustitución del derogado decreto 2091/1971, de 13 de agosto, todo particular puede “denunciar el fallecimiento intestado de una persona que carezca de herederos legítimos mediante escrito reconociéndole el derecho a percibir, en concepto de premio, el 10% del valor líquido de los bienes relacionados con su denuncia”.

Para conseguir el ansiado premio, tendrán que dirigir un escrito a la delegación de Hacienda de la provincia en la que residiera el fallecido en el que detallen quién es la persona que ha muerto, cuál es su domicilio y el patrimonio que deja en herencia, si tuvieran conocimiento sobre ello.

Y, aunque parezca que este tipo de situaciones son menos habituales de lo que creemos, según recoge Efe, con datos facilitados por el Ministerio de Hacienda, el año pasado hubo un total de 56 liquidaciones de herencias de este tipo. Con ellas, el Estado percibió 5,6 millones de euros.

¿Qué hacer con el dinero de la herencia?

Si, tras denunciar uno de estos casos de fallecimiento sin herederos legítimos, recibimos una parte de la herencia y, por tanto, disponemos de unos ingresos extra con los que no contábamos, la mejor opción para rentabilizarlos es hacerlo a través de la inversión. Y es que si dejamos el dinero muerto en una cuenta corriente, la subida generalizada de precios, es decir, la inflación, terminará por restar valor a nuestro patrimonio. Una de las opciones para sacar partido al “premio” pueden ser los fondos de inversión, que nos permitirán acceder a todo tipo de activos y mercados de distintos lugares, además de contar con la seguridad de que están gestionados por expertos.

Si queremos un producto más centrado en la jubilación, también podremos acudir a los planes de pensiones, que nos permitirán complementar nuestros ingresos cuando nos retiremos bien en forma de renta (recibiendo dinero de manera periódica), de capital (obteniendo el dinero de golpe) o de una manera mixta.

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