Lunes, 20.01.2020 - 15:38 h

Así son las pensiones en Holanda: el país que paga 40.000 euros a sus jubilados

El modelo holandés garantiza en la hora de la jubilación un 90% del último salario y apenas permite que haya jubilados bajo el umbral de la pobreza.

Dos jubilados hacen una parada para admirar un campo de tulipanes en Lisse (Holanda).
Dos jubilados hacen una parada para admirar un campo de tulipanes en Lisse (Holanda).

Tomar la decisión de jubilarse no es especialmente difícil para un holandés. Llegado el momento, un ciudadano medio de ese país sabe que salir del mercado laboral apenas le va a suponer un perjuicio económico del 10% sobre su último salario y que al fin y al cabo su retribución mensual no va a bajar de los 40.000 euros anuales.

Eso sí, los holandeses saben que su carrera laboral no se va a acabar en ningún caso antes de los 65 años y también que durante todo lo que dure tendrán que aportar religiosamente una cuantía mensual a un plan de pensiones privado para que cuando llegue el momento tengan acceso a las magníficas condiciones antes comentadas.

La contrapartida merece la pena. Holanda figura en todos los registros internacionales como el país con menor porcentaje de su población mayor de 65 años por debajo del umbral de la pobreza (apenas un 2%).

Y conviene explicar que el umbral de la pobreza en Holanda está en cerca de 28.000 euros, muy por encima del salario medio español. El éxito del temido modelo mixto

La OCDE considera que Holanda es el ejemplo a seguir. Un país que gasta en su sistema de pensiones algo menos del 6% del PIB (España ya ha superado el 10%), que garantiza una tasa de sustitución del 90% sobre el último salario y que blinda a sus jubilados ante el riesgo de pobreza.

Un sistema único en el mundo

El secreto es un sistema extraordinariamente flexible, que ofrece una red de seguridad pública a todos los trabajadores y que luego hace descansar en éstos la decisión de la cuantía que desean obtener a la hora de su jubilación.

La primera pata del sistema holandés es una pensión pública básica cuya cuantía es igual al Salario Mínimo Interprofesional del país (unos 1.400 euros mensuales).

Esta pensión es accesible para todos los trabajadores del país, pero nunca antes de los 65 años (67 años, a partir del año 2021), y no se puede mejorar trabajando más allá de esa edad.

El Gobierno holandés ha aprobado recientemente una reforma para que la edad legal de jubilación se ajuste a las variaciones de la esperanza de vida de los ciudadanos del país.

La segunda pata es de carácter voluntario y de naturaleza radicalmente privada. Las entidades financieras y aseguradoras del país ofrecen una red de unos 5.000 planes de pensiones a los que las empresas y trabajadores pueden acogerse en función de las características que deseen para el mismo.

Los más conservadores garantizan una renta fija en el momento de la jubilación y los más agresivos plantean una aportación determinada de los trabajadores que luego se revaloriza en función del mayor o menor acierto del fondo de pensiones en sus inversiones.

El 92% de los trabajadores holandeses están cubiertos por alguno de estos planes.

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