Miércoles, 20.11.2019 - 00:05 h
Ni delitos ni ayudas para los MENAs

"No he llegado a España en los bajos de un camión para fumar hachís y robar"

Más de 12.000 menores inmigrantes colapsan los centros de acogida entre episodios de delincuencia, pero también sueños de una vida mejor.

Denuncian que 'menas' en Melilla tienen que ir en chanclas porque no les dan calzado y Bienestar Social lo niega
"No he llegado a España en los bajos de un camión para fumar hachís y robar". / EP.

Samuel* apenas tiene 16 años. Al menos eso dice él, aunque su aspecto sugiere que dejó atrás esa edad hace tiempo. Es probable que las dificultades de la vida le hayan envejecido. Pasa las horas en un parque cerca del Centro de Primera Acogida de Hortaleza (Madrid). Samuel llegó a Madrid hace pocos años desde un país del centro de África, huyendo de la miseria y de la guerra. Habla en una especie de ‘nuevo idioma’ que mezcla español y francés. “Yo no he llegado a España escondido en los bajos de un camión para fumar hachís y esnifar pegamento”, explica, esforzándose por hacerse entender.“Estoy esperando que me lleven a otro centro y poder estudiar o trabajar. No quiero volver a África, solo cuando tenga dinero iré de visita y podré ayudar a mi familia que se quedó allí”.

Unos metros más allá hay un grupo de cuatro chavales, de rasgos magrebíes. Hablan alto, sin dejar de gesticular y todos llevan teléfonos móviles en la mano. Curiosamente, tienen los ojos vidriosos y la mirada perdida. El periodista intenta entablar una conversación con ellos pero, instintivamente, se cubren el rostro, dicen unas cuantas palabras en árabe y se marchan con cara de pocos amigos. A pocos metros, entre unos matorrales, se esconde el posible motivo de su mirada acuosa y su actitud agresiva: dos o tres pequeñas latas de disolvente.

En el centro de acogida de Hortaleza hay tensión y hacinamiento, como vienen denunciado desde hace meses sindicatos y organizaciones sociales. “La situación es complicada”, reconoce a La Información un trabajador del centro, con capacidad para 35 personas pero que ha llegado a albergar hasta a 130 menores. Jóvenes acogidos que duermen en colchonetas en los pasillos y hace turnos para el comedor, para ir al baño... “No se puede trabajar en estas condiciones ni dar el tratamiento adecuado a los chavales. En estas condiciones es hasta lógico que haya situaciones complicadas, de violencia…”, comenta el trabajador.  

"Los servicios de acogida están desbordados"

El de Hortaleza es un centro de primer diagnóstico en el que los menores deberían de estar apenas unas semanas antes de que su caso sea estudiado y se derive a cada chico a un lugar de acogida definitivo. La realidad es que “se pasan aquí varios meses porque los servicios de acogida están desbordados”.

El trabajador del centro evita criminalizar a estos jóvenes: “Hay de todo, como en la sociedad en general, buenos chicos y otros con graves problemas de adicciones y comportamiento. Estamos desbordados”. La presidenta de la Fundación Raíces, una organización de ayuda a menores en situación de desamparo, Lourdes Reyzábal, lleva denunciando durante mucho tiempo la situación de los Menores Extranjeros No Acompañados (MENAS): “No son menores peligrosos”, asegura, “son niños en peligro”. Una frase que ya ha repetido hasta la saciedad.  

La Comunidad de Madrid acaba de anunciar una inversión de 24,6 millones de euros para la creación de un nuevo centro de 120 plazas, con posibilidades de ampliarse a 144, para la acogida de estos jóvenes. Otro tanto acaba de hacer la Junta de Andalucía mientras que la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona estudian dónde instalar un centro de acogida en la Ciudad Condal. Y es que las CCAA y los Ayuntamientos, “con nula ayuda del Gobierno central”, denuncian, invierten una buena porción de sus recursos anuales en la gestión de estos menores en clara situación de desarraigo y desamparo.

Los llamados MENAS están en el centro del debate en los últimos meses sobre todo desde la irrupción en el panorama político de partidos como VOX, que han hecho bandera de su lucha contra estos menores hasta pedir su expulsión de España y que las instituciones dejen de invertir recursos en su acogida. Bien es cierto que, en torno a estos jóvenes se ha creado, en algunos casos, una gran alarma social. La violación de una joven el pasado uno de agosto en Bilbao, supuestamente a cargo de un grupo de MENAs (o ex MENAs), diversos episodios de violencia en Barcelona (muchas organizaciones culpan en buena parte a los menores extranjeros no acompañados de la ola de inseguridad que asola la Ciudad Condal), Madrid, Andalucía, Ceuta o Melilla, contestación social y vecinal en aquellos lugares donde las instituciones pretenden abrir centros para acoger a estos menores… pero también ejemplos de integración como el de la Fundación APRONI, que regenta un centro de acogida en Écija (Sevilla) con indudable éxito, o familias dispersas por toda la geografía española que acogen a estos menores.

Solo una pequeña parte delinque

Pero según los datos policiales, y a pesar del estigma que precede a éstos jóvenes, únicamente una pequeña parte de los MENAS que llegan a España emprende el camino del delito, mientras que el resto siguen los caminos que, a duras penas, les ofrecen las instituciones para poder integrarse en la sociedad. Así, hace unas semanas, se pedía desde la Junta de Andalucía, una de las Comunidades que mayor número de MENAs acoge, “no demonizar” a estos jóvenes porque solo 83 de los casi 16.000 menores extranjeros no acompañados acogidos en Andalucía desde el 2015 han estado sujetos a medidas judiciales de internamiento por la comisión de algún delito, lo que representa un 0,52 %, según los datos que aportó en el Parlamento la consejera de Políticas Sociales, Rocío Ruiz. Los datos de los Mossos d’Esquadra sobre la 'delincuencia MENA' en Cataluña, sin embargo, son más elevados y hablan de que el 12% de los menores que han llegado a la región en los últimos años ha cometido algún tipo de delito.

Eso sí, Andalucía o Cataluña, como el resto de comunidades autónomas, sobre las que recae la gestión de los menores que llegan a España, piden ayuda y soluciones porque “la situación es insostenible y está desbordada”.

Palabras que han sido corroboradas estos días por la Fiscalía General del Estado, que en su informe anual, presentado con motivo de la inauguración del año judicial este lunes 9 de septiembre, habla del “colapso y la saturación” que se está produciendo en los centros de acogida por el incremento exponencial de la llegada de menores no acompañados a España, donde a 31 de diciembre del 2018 había un total de 13.796 menas bajo la tutela o acogimiento de los servicios de protección, mientras que en 2017 eran 6.414. “Los datos nos asoman a una realidad que requiere de una actuación conjunta y coordinada de las autoridades gubernamentales, de los servicios educativos, sociales y sanitarios, y de las entidades encargadas específicamente de la protección de menores”, dice la Fiscalía, “para abordar el tratamiento singularizado que merecen quienes, de forma voluntaria o no, han asumido el riesgo de alcanzar nuestras costas en busca de un futuro menor”.

Y es que para la Fiscalía “se constata la precariedad de medios materiales de las comunidades autónomas para afrontar adecuadamente esta situación (…)”, lo que se traduce en “un agravamiento general de la escasez de medios autonómicos disponibles para abordar la protección de los menores y está generando un malestar social que, además, se une al peligro potencial de abocar a dichos menores a la delincuencia y la marginalidad como medio de subsistencia”, asegura.

¿Cuántos MENAs hay en España?

Pero, ¿cuántos menores extranjeros no acompañados hay en España actualmente? Según los datos que esta misma semana ha ofrecido a este diario el Ministerio del Interior, la foto fija a 31 de julio muestra que el número de Menores Extranjeros No Acompañados inscritos en el Registro MENA de Interior era de 12.262. De ellos, 11.298 eran hombres y 964 mujeres. Una cifra, sin embargo, que fluctúa día a día, y que es la oficial, pero difiere, en muchos casos, de las que ofrecen las propias comunidades autónomas. Pero según estos datos oficiales, Andalucía era la Comunidad que más MENAS acogía, con 5.078, seguida de Cataluña (2.254), Melilla (1.145), País Vasco (802), Melilla (1.145) y Valencia (643), mientras que La Rioja (5) y Extremadura (34) eran las que menos. Madrid, por ejemplo, acogía, según Interior, a 392 MENAs, aunque fuentes de organizaciones sociales hablan de que la cifra real es de más de 600.

Unos menores sobre los que algunas organizaciones están realizando una enorme presión social y de criminalización este verano, hasta el punto de propagar noticias falsas en torno a los mismos. Por ejemplo, desde las cuentas oficiales en las redes sociales de VOX se difundió la ‘noticia’ de que una viuda cobra en España 426 euros y los MENAs 'cobran' 664 euros. Algo totalmente falso, según han reconocido todas las comunidades autónomas. Sólo hay una ayuda de 664 euros mensuales en Cataluña para jóvenes mayores de edad (españoles y extranjeros) que hayan sido tutelados por la Administración. Igualmente, en algunos centros, y siempre según el comportamiento y la edad de los menores acogidos, hay una especie de 'paga', con una cuantía máxima de 10 euros.

A pesar de episodios tan deleznables como el de la llamada ‘manada’ de MENAs de Bilbao, que supuestamente violaron a una joven en la capital vizcaína y que ha propiciado los primeros casos de contestación social a la acogida de MENAs, el País Vasco, una de las comunidades que mayor número de menores extranjeros acoge, siempre ha servido como ejemplo de integración. Allí, son las Diputaciones Forales de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba, con las competencias transferidas, quienes gestionan dichos programas.

Agresión sexual en Bilbao
Manifestación contra la agresión sexual en Bilbao / EFE

En la diputación vizcaína, por ejemplo, se remiten a las cifras oficiales para hablar del número de menores acogidos: “Los números oficiales de menores extranjeros no acompañados los aporta el Ministerio del Interior”, aseguran, “y de acuerdo a sus datos, 2018 cerró con 13.796 inscritos en el Registro de Menores Extranjeros no Acompañados; en el caso de Euskadi lo cifran concretamente en 990 los menores extranjeros no acompañados. A esos datos nos remitimos. A los que aporte oficialmente el Ministerio del Interior”.

Y, ¿cuál es el protocolo que sigue la institución foral con los MENAS? Este es, según fuentes del propio departamento de Acción Social: “de acuerdo con la legislación estatal e internacional, estos menores tienen derecho a la protección en las mismas condiciones que los menores nacidos aquí y por tanto las Administraciones Publicas tienen la obligación de velar por su bienestar. En Euskadi, les corresponde a las Diputaciones Forales la asunción de la tutela de estos menores. Al encontrarse tutelado, el MENA goza de los derechos que le confiere la Convención sobre los derechos de los niños de Naciones Unidas, los que le otorgan las leyes de protección a la infancia y la adolescencia, así como la de los derechos y libertades de los extranjeros (la llamada ley de extranjería). En este sentido, es importante señalar que, como menores que son, rige el principio de interés superior del menor (por encima de su condición de inmigrante)”.

Así, “cuando un MENA es localizado por, generalmente los cuerpos de seguridad del Estado, en la Comunidad Autónoma Vasca también por la Ertzaintza, o por policiales locales, “se procede por parte de éstos a realizar la reseña del menor (toma de huellas dactilares y fotografía, recogida de datos sobre filiación, nacionalidad, edad, última residencia, etc….) así como a su inscripción en el Registro de Menores Extranjeros No Acompañados. Paralelamente, se procede a dar traslado al Ministerio Fiscal y en caso de dudas sobre la minoría de edad, se solicitan las pruebas pertinentes para la determinación de la misma, a la vez que se pone al menor en manos de la entidad de protección, en nuestro caso de la Diputación Foral de Bizkaia, procediéndose a realizar el ingreso en el centro designado de primera acogida. Una vez que el menor entra en el centro de primera acogida se procede a darle la atención y protección necesaria que estipula la Ley”.

Hace unos meses, “y el planteamiento sigue totalmente vigente”, explican en la Diputación Foral, el Diputado General de Bizkaia, Unai Rementeria, demandó por carta el Gobierno de España establecer una "distribución equitativa" por todas las comunidades autónomas de los menores migrantes extranjeros no acompañados que llegan a nuestro país. El escrito explicaba que las características de la mayoría de los Menores Extranjeros No Acompañados (MENAs) que llegan a Bizkaia “dejan bien a las claras que estamos ante proyectos de inmigración económica, en la búsqueda de formación y mejora económica, más que en una problemática propia de protección a la infancia, circunscrita a un territorio”. En el escrito, Rementería señalaba que “un abordaje que pretenda ser efectivo, en términos de equidad e inclusión, territorial y social, debe realizarse con perspectiva supra-territorial y multi-competencial. Por ello, hemos realizado llamamientos expresos a la implicación de la Administración General del Estado, con competencia de coordinación en materia de infancia, a articular mecanismos que garanticen la equidad territorial, y a implicar a otros Ministerios con competencias en materia de Exteriores, Inmigración, Seguridad, Judicatura o Fiscalía”.

Unai Rementeria subrayó igualmente el gran esfuerzo que está realizando la Diputación foral para mantener en los estándares –altos- lo que la normativa autonómica establece para la atención a los menores. “Ese esfuerzo y las evidencias de los últimos acontecimientos nos llevan a realizar una reclamación más enérgica de implicación del Gobierno de España en materia de exteriores, inmigración y seguridad, además de solicitarle que establezca mecanismos de equidad territorial y financiación”.

Incluso, el propio lehendakari vasco, Íñigo Urkullu, presentó este 29 de agosto en el Vaticano al Papa Francisco, que se ha significado por levantar su voz permenentemente en favor de la acogida a refugiados e inmigrantes, su propuesta ‘Share’, en la que lleva trabajando varios meses y a la que ya se han acogido instituciones supranacionales como los gobiernos de Canarias, Navarra, Cataluña, Melilla, la Communauté d’Agglomération Pays Basque, Attica, Nouvelle Aquitaine y Euskadi o Acnur, Cruz Roja o Cáritas. 'Share' pretende ser aplicada a refugiados y solicitantes de asilo, migrantes económicos en situación de vulnerabilidad y emergencia y menores que emigran solos como los MENA y promover una política migratoria europea coordinada entre Estados dentro de la UE y entre regiones, comunidades autónomas, municipios y comarcas. La fórmula de distribución del esfuerzo de acogida entre las diferentes administraciones se basaría en parámetros objetivos como los ingresos fiscales, la Renta Media Disponible o el PIB, con un peso del 50%; la población, con una incidencia del 30%; y el índice de desempleo, con un 20%.

A Hicham*, argelino de 16 años y acogido desde hace unos meses en un centro madrileño, todo esto le suena a chino, pero su historia deja bien claro que el de la migración y los MENAs es un problema supranacional y no siempre asociado a la delincuencia. Habla un español aceptable, que ha aprendido “leyendo y hablando con la gente en Melilla y en Madrid”. Asegura que él no quiere “robar y ser malo. Aquí (en el centro donde vive) hay gente de todo tipo. Buenos, malos…”. Cuenta su peripecia desde que se fue de su pueblo argelino hasta Melilla (al morir su madre –de su padre no sabe nada- sus dos hermanas, dice, se quedaron con familiares y él quiso llegar a Europa) “para vivir mejor”. Y de Melilla hasta Granada en una patera y, de allí, gracias a un joven andaluz que le pagó el viaje en autobús, a Madrid. Pero Hicham, que asegura que él no quiere saber “nada de drogas”, sueña poder irse a París y allí “iniciar una nueva vida mejor” Incluso, le dice al periodista: “¿me pagas el viaje? Yo cuando gane dinero te lo devolveré”. Mientras lucha por su objetivo vive, junto a otros 90 menores como él, hacinado en un centro de la Comunidad de Madrid. La suya es la vida de los MENAs.

* Los nombres de los protagonistas de este reportaje son ficticios para proteger la identidad de los entrevistados.

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