Jueves, 19.09.2019 - 07:01 h
Caso de éxito

Esta mujer fue alumna de Marie Kondo y ahora ordena casas por 2.600 euros

Fue una de las primeras consultoras del método KonMari certificadas fuera de Japón y fue seleccionada para instruir sus seminarios. 

Esta mujer copió el método de Marie Kondo y ahora ordena casas por 2.600 euros.
Esta mujer copió el método de Marie Kondo y ahora ordena casas por 2.600 euros. 

El fenómeno de Marie Kondo y su filosofía del orden continúa su expansión y ahora lo hace con su programa 'Tidying Up with Marie Kondo' que acaba de estrenar en Netflix. Miles de personas ya siguen su metodología para ordenar no solo sus pertenencias, sino también sus vidas. Tras el éxito de esta metodología, ya hay cerca de 215 consultores que están certificados para ofrecer asesoría con en el método KonMari. Patty Morrissey es uno de ellos y gracias a esta fórmula ahora llega a ganar 2.600 euros por dos días de servicio. 

A pesar de que ahora se dedica a ello, Patty Morrissey, que ahora tiene 36 años, no era precisamente una persona ordenada, de hecho durante su etapa universitaria rara vez limpiaba su habitación, como recoge la web Money. Morrissey se introdujo en el mundo 'Kondo' en 2016, cuando apenas trabajaba cuatro horas al día y no tenía suficiente comida para su familia. En concreto, descubrió el audiolibro 'The Magic-Change of Up' y quedó fascinada con la metodología de ordenar los elementos por categoría y mantener solo aquellos objetos que "mantengan la alegría". 

Comenzó a estudiar más sobre este método y fue aprendiz durante años. En apenas dos años ya ha alcanzado el nivel de 'oro', lo que significa que ha completado más de 200 sesiones de limpieza con 20 clientes y está certificada para ofrecer asesoría. Esto le ha permitido tener su propio negocio, a través de la marca de Marie Kondo, gracias al que gana, por ejemplo, más de 2.600 euros por dos días, 9 horas cada uno, de trabajo

El éxito de la empresa de Morrissey hizo que el año pasado fuese seleccionada como instructora de los seminarios de Marie Kondo, que normalmente cuestan más de $ 2,000 y se requieren para los consultores que desean usar el nombre de Kondo para promover su negocio. "Realmente trato de enseñar cómo pensar acerca de ser un consultor de KonMari en lugar de las tácticas", explicó a Money en relación a sus seminarios. 

Para el próximo seminario, a finales de marzo, ya hay una lista de espera de más de 400 personas. A pesar de la saturación del mercado, Morrissey lejos de estar preocupada quiere que el mayor número de personas se conviertan en consultoras porque "el desorden es un problema universal". "Podemos tener tantos consultores de KonMari como dentistas, porque todos se beneficiarían de tener uno", explica. 

El éxito de Morrissey también se debe en parte a su carrera académica, está graduada en psicología y tiene experiencia como trabajadora social. En las sesiones trata de indagar sobre sus clientes, como si fuese una sesión terapéutica en la que la persona tiene que abrirse personalmente. Ordenar y limpiar también implica deshacerse de muchas cosas, conocer la historia de cada uno le ayuda a establecer los objetivos. Además, cada vez que alguien descubre un objeto con el que está emocionalmente vinculado, Morrissey trata de investigarlo, de manera que ella pueda conocer más sobre sus clientes. Para ella este trabajo no lo puede realizar todo el mundo, "controlar tu desastre y controlar el desastre de otra persona son dos cosas diferentes"

"Ayudo a los clientes a articular su visión de cómo quieren vivir, y luego los ayudo a cuidar sus pertenencias para que solo les queden aquellas cosas que realmente despiertan alegría", explica en su página web. Para ello, Morrissey ofrece servicios según las diferentes etapas. La sesión inicial cuesta 750 dólares por 5-6 horas en los que realizará "un ejercicio de visión para aclarar sus objetivos". Tras esta primera sesión, los clientes de estos servicios pueden pagar un suscripción mensual, con sesiones de 3 horas por 500 dólares, o sesiones de 9 horas por 1500 dólares.

A pesar de que reconoce que no todo el mundo puede permitirse esos precios, asegura que su trabajo tiene sus frutos y como propietaria de un negocio busca "ganar dinero". Para Morrissey mantener las cosas "tiene un coste" tanto mental como físico, ya que el desorden puede estresar a la gente y forzar la billetera. De acuerdo a su planteamiento, no se trata de tanto de ser organizado sino de no tener tanto que ordenar, dejar de almacenar. 

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