Para compras, estudios...

¿Cuáles son los requisitos para solicitar un préstamo personal?

Foto de archivo: ahorrar dinero
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Solicitar un préstamo o un crédito es algo común a lo largo de la vida financiera de cualquier personal. El más habitual suele ser la hipoteca, un préstamo para comprar una vivienda y cuya garantía precisamente es ese inmueble. Pero también hay otras situaciones para las que se puede solicitar financiación, realizar un viaje, para estudios, compras... En esos casos se trata de un préstamo personal, es decir, una entidad bancaria se lo concede a una persona con la garantía de capacidad económica, responde con su patrimonio. 

La entidad presta dinero, por lo que exigirá una serie de condiciones para conocer el perfil del deudor, así como para asegurarse su pago. Los requisitos varían según cada entidad, cada una se presta a un perfil de riesgo diferente. Aún así, existen una serie de requisitos comunes. En primer lugar, que el contratante sea mayor de edad. Los menores de 18 años necesitan la autorización de los padres para firmar estos contratos de financiación, o incluso pueden precisar de una autorización judicial si su situación es más compleja. 

A pesar de que la legislación establece el límite legal en los 18 años para poder acceder a un préstamo, en realidad el límite puede estar en una edad mayor. Las entidades bancarias buscan un perfil solvente para prestar dinero y las personas jóvenes no acostumbran a tener ingresos estables, lo que dificulta su concesión. 

En ese sentido, otra de las cuestiones que se tienen en cuenta como requisito es la solvencia que se pueda acreditar, tanto ingresos como bienes. Como hemos indicado, se deben demostrar ingresos estables, para lo que es posible que se exijan las últimas nómina u otro justificante de ingresos. El prestamista valora la antigüedad del prestatario como trabajador, el riesgo de que pierda sus ingresos u otros costes que deba asumir, por ejemplo familiares, que puedan impedir el pago de este préstamo.

Además, a principal características de estos préstamos personales es que su garantía, como su nombre indica, es personal. Esto significa que de manera general no se solicita un aval para recurrir a él en caso de incumplimiento, sino que el contratante responderá a esta deuda con sus bienes presentes y futuros. La declaración de la renta es otro de los documentos que también se pueden exigir para conocer el patrimonio del prestatario.

Otra forma de asegurar la devolución del préstamo es verificar que el contratante no tiene deudas. En caso de estar incluido en alguna lista de morosos se dificulta el acceso a la financiación. No existe una única lista de morosos, pero las más conocidas son la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF), Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI), solo para personas jurídicas, o el Centro de Información de Riesgos (CIRBE) perteneciente al Banco de España. En ellas se podrá incluir a cualquier persona que haya incumplido una obligación dineraria, siempre que supere los 50 euros.

Crédito o préstamo personal

Por otra parte, aunque generalmente se usan de manera indistinta los términos préstamo y crédito, es importante saber que no significan exactamente lo mismo y se deben conocer las diferencias para valorara qué producto contratar. En el primer caso, el prestamista entrega al prestatario una cantidad fija de dinero a cambio de que se devuelva esa deuda más los intereses en el plazo pactado. En el caso de un crédito, también se presta una cantidad de dinero fija pero no se da de golpe, sino que se podrá ir utilizando según las necesidades de cada momento. Por ejemplo, el prestatario puede disponer de una tarjeta de crédito de la que disponer cuando lo necesite.

Además, otra de las diferencias principales es que mientras en un préstamo se paga intereses por todo el capital prestado, en un crédito solo se pagarán por el dinero utilizado, no por el total puesto a disposición del cliente. Según estas características y en relación a la financiación con garantía personal, los préstamos personales se utilizan, en general, para adquirir un bien o servicio concreto, por ejemplo un coche o financiar los estudios, mientras que un crédito se suele solicitar para cubrir desequilibrios entre ingresos y pagos en ciertos momentos para los que se desconoce la cantidad exacta que se va a precisar. 

Aspectos a tener en cuenta antes de su contratación

En caso de necesitar acceder a esta financiación es importante comprobar ciertas cuestiones antes de contratar cualquier producto. Se recomienda no recurrir a estos productos con urgencia para evitar pagar de más. Así, en primer lugar se deberán valorar varias opciones y comparar los intereses de cada opción. Las condiciones también importan, porque un préstamo con un bajo interés puede estar asociado a comisiones o a la contratación de otros productos. Por ello, es importante valorar todos los costes, no solo el tipo de interés. 

Por otra parte, también es importante ajustar cuándo se pagarán las cuotas de acuerdo a la previsión de ingresos que se vaya a tener. Cuanto mayor sea el plazo para devolver el crédito pagarás más intereses, pero la cuota mensual será menor y viceversa. El importe total solicitado debe adecuarse a lo que realmente se necesita para evitar pagar más cantidad. Además, hay que tener en cuenta que, en caso de impago, se podrán aplicar comisiones y un interés mayor por ello.

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