Lunes, 22.04.2019 - 20:52 h
Golpe de timón en la gestora de los inmuebles

CaixaBank retoma el control absoluto de Servihabitat previo pago de 176 millones

El banco recupera el 51% que controlaba TPG con el argumento de mejorar la comercialización de los inmuebles y por razones de eficiencia

La Caixa vende el 51% de Servihabitat a TPG con una plusvalía de 317 millones
La Caixa vendió en su día la mayoría accionarial a TPG con una plusvalía de 317 millones

Golpe de timón en Servihabitat. CaixaBank ha recomprado el 51% que poseía en su ‘servicer’ inmobiliario el socio TPG previo pago de 176,5 millones de euros. Las razones esgrimidas por el banco revertir la alianza es conseguir “una mayor flexibilidad y eficiencia en la gestión y comercialización de dichos activos”. 

La transacción restará unos 200 millones de euros a su base de capital o el equivalente a 15 puntos básicos en el ratio más exigente y de máxima calidad CET1 fully loaded, conforme a estimaciones compartidas con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).Según sus planes la transacción generará, sin embargo, el impacto inverso a largo plazo ya que confía en obtener una aportación positiva de alrededor de 45 millones de euros en los resultados anuales.

CaixaBank se asoció con Texas Pacific Group (TPG) en la primavera de 2013 siguiendo la estela de otros bancos como Bankia o CaixaCatalunya (hoy absorbida por BBVA) que ‘hacían’ caja con las plataformas de venta inmobiliarias para atender los crecientes y gravosos requerimientos regulatorios, al tiempo que daban entrada a especialistas en el capital para acelerar la evacuación de la carga tóxica.

El simple traspaso de la mayoría accionarial metía cash y subía el capital al aflorar plusvalías  porque se ponía precio a un activo rodado desde cero. CaixaBank cobró 185 millones de euros a TPG hace cinco años o el equivalente a valorar el ‘servicer’ en 370 millones -255 millones fueron plusvalías-, al que ahora abona una cuantía inferior. Pero es que en el camino también se han reducido la cartera de activos bajo gestión, por el ejercicio de desinversión, y este tipo de compañías ingresan comisiones por esa operativa y la propia administración de los inmuebles.

El acuerdo se firmó por un periodo de diez años e incluía entre los inmuebles los pertenecientes a la inmobiliaria del grupo Building Center, imponiéndose TPG a otros postores como Bridgepoint o Fortress, y aunque no fue el primero en plazo sí era de los más ambiciosos en cuanto al portfolio a administrar.

CaixaBank contaba a finales de marzo con 6.700 millones en carga inmobiliaria: 5.800 millones en adjudicados y los 900 millones restantes en crédito promotor. La exposición dañada se completa con otros 13.700 millones en financiación dudosa o con impagos y que supone un 5,8% de ratio de morosidad sobre el stock crediticio.

En el primer trimestre vendió pisos y otro tipo de inmuebles por 306 millones de euros, cuantía un 3,4% superior al periodo comparable del año anterior aún si haber colocado grandes carteras. Según datos, las desinversiones las acometió con 16% de plusvalías cuando casi tres años atrás y con el acuerdo reciente con TPG -en 2015- las ventas ocasionaban pérdidas o minusvalías similares.

El banco justifica la transacción en razones de eficiencia y para mejorar la propia venta de los inmuebles. Sin embargo en el mercado es especulaba con esta posibilidad si se acaba inclinando por emular al Santander y BBVA: buscar a un fondo interesado en quedarse buena parte de su cartera tóxica o la mayoría, junto al servicer'; como también se ha apuntado que podría hacer Sabadell con Solvia, dueño en este caso único de la plataforma. CaixaBank encargó, de hecho, a KPMG sondear opciones para colocar una cartera de 3.000 millones. Fuentes del mercado asegura que no hay nada en estos momentos que lleve a pensar en una transacción así.

De dar el paso se asemejaría a la operación del Santander, que previo a aliarse con Blackstone recompró el 51% que Popular no poseía en Aliseda. La transacción del grupo cántabro supondrá traspasar activos valorados en 10.000 millones -con un valor bruto inicial antes de provisiones de 30.000 millones- a una nueva sociedad donde el Santander aún conservará el 49% y el derecho, por tanto de beneficiarse de sus ventas. En una operación parecida BBVA vendió otra cartera con una exposición bruta de 13.000 millones a una sociedad en la que tendrá el 20% y Cerberus el 80% restante.

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