Jueves, 16.08.2018 - 04:22 h
Su propuesta para mejorar la eficiencia

El plan de Oliver Wyman para Bankia: suprimir los servicios centrales de BMN

La consultora plantea concentrar en Madrid el departamento y prescindir de la unidad de Bankia en Valencia; y las de Murcia, Granada y Mallorca de BMN

El FROB no descarta la ampliación del plazo límite para privatizar Bankia-BMN
Detalle del logoti po de Bankia en la torre de Madrid donde ubica la dirección principal/ EUROPA PRESS

La integración de BMN en Bankia puede comprometer uno de los últimos bastiones de las antiguas cajas del grupo: la permanencia de centros corporativos en sus provincias de origen. Oliver Wyman aconseja reunificar en Madrid todos los servicios centrales, lo que en la práctica implicaría suprimir el pequeño reducto que aún mantiene Bankia en Valencia y prescindir de los departamentos de BMN en Murcia, Granada y Mallorca.

La propuesta es la idea troncal del informe encargado por el banco a la consultora y que se circunscribe al ajuste en servicios centrales, donde prevé prescindir de 817 trabajadores de los 2.510 a los que proyecta dar salida con el Expediente de Regulación de Empleo el grupo resultante de la fusión.  El estudio sobre las redundancias en la red de sucursales forma parte de otro documento elaborado por la propia entidad.

Su aplicación está por decidir dentro de la negociación entre el banco y los sindicatos, que confían en evitar un tijeretazo así y la pérdida de centros de trabajo tan históricos. En Accam-Sesfi consideran "inaceptables" y desproporcionadas" las salidas propuestas y  una "quimera" que pueda resolverse de forma voluntaria. Superan, señala, los 600 empleados de servicios centrales de BMN, de forma que el plan de la consultora reflejaría que Bankia va a aprovechar la integración para efectuar su propio ajuste en el departamento gemelo. 

Pero el resultado final está al albur de los números. Y Oliver Wyman fía su propuesta a maximizar las eficiencias.. como también Bankia. El nuevo grupo espera elevar en 245 millones el beneficio por efecto de la fusión y extraer 155 millones en sinergias en tres años, en su mayor parte con una fuerte reducción de costes aligerando estructura.

Lograr las tan esperadas eficiencias tendrá un primer impacto, sin embargo, negativo, dado que presupuestó invertir 334 millones de euros en ejecutar la integración. La meta final es mejorar la rentabilidad para el grupo, facilitando la salida del Estado, dueño aún del 65% del grupo fusionado, al mejor precio posible.

El ajuste en servicios centrales ha surgido tradicionalmente en cualquier fusión como la mayor oportunidad para economizar, con el simple ejercicio de suprimir los puestos redundantes. Pero en el caso de las antiguas cajas de ahorros es terreno un poco más delicado.

Casi todos los grupos bancarios conformados con la unión de entidades de ahorros cedieron de hecho en su día a mantener departamentos claves donde radicaban las sedes históricas en un especie de guiño a su territorio y al Gobierno regional de turno; y para disolver las reticencias locales a “entregar” su entidad a un grupo centralizado, en muchas ocasiones, en Madrid.

Bankia aún conserva unos 40 empleados en la tierra del Turia, donde radica su sede en deferencia a Bancaja y a la autonomía. Pero el gran afectado de la propuesta de Oliver Wyman es BMN; fruto de la fusión de CajaMurcia, Cajagranada y Sa Nostra, y una Caixa Penedés cuya red resultó posteriormente escindida y vendida al Sabadell: cuenta con unos 250 empleados en los servicios centrales de Murcia, otros 250 trabajadores en un departamento gemelo en Granada y 100 en Mallorca.

El planteamiento puede sonar a ‘dejà vù’ en BMN porque ya reunió en Madrid en 2011 sus principales departamentos en un inmueble del céntrico Paseo de Recoletos, al poco de gestarse el grupo y para aproximarse a los reguladores y al mercado. Cinco años después procedió a desmantelarlos para bajar los onerosos costes de mantenimiento de sedes y compensaciones pactadas para incentivar el traslado voluntario de personal a kilómetros de sus viviendas.

En aquel momento pesó más devolver los 1.645 millones recibidos en dinero público a través del Fondo de Reestructuración (Frob) que mantener gran presencia en la capital, y para amortizar el crédito público planeaba una salida a bolsa que truncó la volatilidad del mercado.

La cúpula de BMN ya está en Madrid

El repliegue supuso reubicar a casi 200 trabajadores en Murcia y Granada, manteniendo en Madrid presidencia (Carlos Egea) y el gabinete del consejero delegado, junto a la dirección general financiera, relaciones con los supervisores, secretaría general y relaciones con los inversores.

El ajuste en servicios centrales compromete ahora a un tercio de los empleados a los que el grupo busca dar salida. Sobre los informes y estudios compartidos por la entidad con los sindicatos afectará además a 700 empleados en sucursales por solapamientos de red y a otro medio millar por el avance de los canales telemáticos en la prestación de servicios al cliente.

En CCOO subrayan que Bankia "pretende ir mucho más allá que la simple eliminación de duplicidades, sin apostar por un proyecto de expansión en territorios y mercados" donde no tiene presencia. En UGT, que han hecho sus propios cálculos y ven factible reducir las salidas del Ere en un tercio, rebaten que "sobre gente", cuando hay "una excesiva carga de trabajo" en la red de oficinas y servicios centrales. 

El estudio específico de Oliver Wyman argumenta la centralización de servicios centrales bajo supuestos tecnológicos que, según añade Accam Sesfi, que aglutina el 25,48% de la representación, no se dan hoy día por lo que sería arriesgado su aplicabilidad directa. Este sindicado ha propuesto que los centros que potencialmente se liberen de servicios centrales se reutilicen para alojar sucursales de 'multicanalidad', un tipo de oficina dotada de una docena de trabajadores que gestiona clientes de forma remota situados en cualquier localidad del país. 

A foto fija, en BMN trabajan unos 4.200 empleados y en Bankia por encima de los 13.400. La intención es sellar la unión de forma rauda, razón por la que el grupo inició el rediseño por la cúpula donde ha dado cabida al consejero delegado del grupo liderado por Caja Murcia, Joaquín Cánovas Páez, con la dirección de 'Participadas y Negocio Asociados' de la que dependen las alianzas con Mapfre o joint ventures.

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