Domingo, 16.12.2018 - 05:12 h
La bolsa empuja la cotización ante la especulación

Goirigolzarri apunta la fusión con BBVA con González de salida y Guindos al BCE

El presidente de Bankia admite el buen encaje en el grupo vasco cuando el banquero, que segó su ascenso en BBVA, enfila la jubilación

Francisco González, presidente de BBVA
Francisco González, presidente de BBVA/ L. I. 

¿Fusión BBVA-Bankia? La operación rumoreada durante tantos años -y desmentida siempre por el curso de los acontecimientos- salta de nuevo como posibilidad cuando ambos grupos debe resolver deberes de calado: el banco nacionalizado quiere que el Estado salga del capital antes de 2020 y Francisco González, remiso -dicen- a dejar la batuta del grupo vasco a Goirigolzarri, se encuentra ya de salida. El banquero de Chantada (Lugo) cumplirá en octubre de 2019 los 75 años de jubilación obligatoria por estatutos y, si bien sugirió que le sustituirá su ‘número dos’ Carlos Torres, la convicción del buen recambio que supondría Goirigolzarri como buen conocedor y principal gestor en ambos grupos es pieza troncal en dichas especulaciones.

La caja de Pandora la ha abierto el mismo José Ignacio Goirigolzarri en declaraciones al Financial Times, en medio del roadshow abierto en Europa para vender las bondades de Bankia y el plan estratégico con el que se compromete a distribuir más de 2.500 millones de euros en dividendos en el próximo trienio. Bankia, admitió, “sería la pareja idónea” para los principales competidores nacionales, con especial encaje para BBVA. El pasado febrero fue González quien descartó embarcar al banco azul en fusiones con el argumento de que en “Las compras físicas, está por ver que creen valor”. A pregunta directa del interés en Bankia fue más tibio ya que zanjó la tesis con un “a mí, nadie me ha llamado”.

La simple insinuación ha inyectado gas en la adormecida cotización de Bankia, que se revalorizaba casi un 2% esta mañana y cerraba este lunes con una subida cercana al 1%, estímulo que no logró el plan estratégico desvelado el pasado 27 de abril pese a prometer grandes réditos al inversor con un dividendo que beberá de un beneficio creciente (prevé dispararlo un 62%, hasta 1.300 millones) y de su hucha de solvencia, donde aloja 4.700 millones en capital excedentario. Tampoco había logrado disparar el título la absorción de BMN, justificada precisamente por el Fondo de Rescate (Frob) para alimentar el valor de la franquicia y que deberá permitir al grupo mejorar ingresos y economizar nada menos que 190 millones anuales a partir de 2020.

La cotización está lejos, sin embargo, de los cuatro euros considerados el umbral teórico para que el Estado se plantee una nueva desinversión -se negociaba alrededor de 3,867 euros- y que sirvió de referencia para la desinversión de otro paquete del 7% el pasado 12 de diciembre. A los precios actuales el Estado apenas recuperaría unos 7.200 millones por el casi 61% que controla en el nuevo Bankia -integrado BMN- frente a los 24.069 inyectados en la franquicia en varias aportaciones entre 2010 y la nacionalización de 2012.

Goirigolzarri abona la especulación a admitirla como hipótesis aunque su apuesta troncal es que Bankia continúe singladura independiente, maximice su potencial con la nueva hoja de ruta y se normalice su situación con la salida del Estado en el plazo fijado. La privatización encara, sin embargo, un momento desafiante porque son apenas dos años para enajenar un 61% que, con los precios actuales, y el estreno del calendario político en 2019 hará más difícil que venda si quiere evitarse el desgaste de reconocer la irrecuperabilidad de las ayudas. Bajo este prisma la opción de una fusión y, hasta los bancos de inversión ven mejor opción en BBVA, sí que podría ganar enteros.

Consejero delegado de BBVA hasta 2009

El encaje de Bankia resolvería la privatización y el reto sucesorio en BBVA, donde José Ignacio Goirigolzarri fue consejero delegado entre 2001 y 2009, hasta que decidió deja el grupo de manera sorpresiva relevado por Ángel Cano. González le cortó el paso con uno de los varios cambios estatutarios que impuso para perpetuarse al timón. Los estatutos de 2002 habían fijado la edad para ser presidente de BBVA en 65 años -el banquero los cumplía en 2009-; en 2007 dio prórroga hasta los 70 y en 2011 extendió su continuidad hasta los 75 años actuales.

De hecho Goirigolzarri fue ‘fichado’ por el Frob para dirigir Bankia cuando en 2012 la nacionaliza y debe acometer el severo proceso de reestructuración ordenado por Bruselas. El ejecutivo se encontraba desligado del mundo bancario, aunque toda su trayectoria le había convertido en el principal candidato para llevar algún día las riendas de BBVA: enroló en 1977 en el extinto Bilbao -posteriormente fusionado en BBV- y se convirtió en ‘número dos’ del grupo cuando rubrica la unión a la pública Argentaria, que González entró a presidir en 1996 con el Gobierno de José María Aznar. Entre medias se ocupó de gestionar la gran franquicia en Latinoamérica o de la red comercial en España.

La unión Bankia-BBVA es desafiante desde la óptica puramente económica porque exigiría al grupo azul una gigantesca ampliación de capital, pero podría encontrar un valedor en el seno del Gobierno: el ministro saliente de Economía, Luis de Guindos, cuando ultima la asunción de la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE).

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