Jueves, 22.02.2018 - 05:38 h
Debe dejar la presidencia antes de 2020

González deja BBVA tras perder Popular y sin una gran fusión: "No crean valor"

El banquero dice que no quiso Popular ni le parece suficiente la rentabilidad esperada por el Santander, y que hoy tampoco compraría CatalunyaBanc.

Fotografía de Francisco González, presidente del BBVA
 Francisco González, presidente del BBVA . / L. I.

Francisco González (Chantada, 1944) enfila la recta final para dejar BBVA cuando en 2019 -o antes- cumpla los 75 años. Asumió las riendas en 2000 cuando la Argentaria que presidía desde 1996 se fusionó con BBV y rivalizaba de tú a tú en tamaño con un Santander cuya carrera de compras posterior abrió tal brecha de dimensión que siempre se ha esperado un golpe efectista de González para revalidar posición. El mismo banquero calentó durante años la expectativa apostando por una compra o fusión donde el grupo vasco ocupase el sillón del conductor. Pero a menos de un año de tener que ceder el timón y con la espina clavada de no haber podido hacer la operación del Popular, ayer justificó que no haya ocurrido nada aún: “Las compras físicas, está por ver que creen valor”.

En las quinielas se especula con dos opciones: un maridaje transnacional o integrar Bankia, resolviendo de una tacada la incertidumbre del relevo por un José Ignacio Goirigolzarri -su antiguo ‘número dos’, hombre que conoce ambas casas y con quien la relación no es buena- y la salida del Estado obligado a privatizar el 61% de la filial de BFA antes de 2020. En relación a una unión a Bankia que en 2012 refutó porque “crearía un problema grande” en España por su dimensión, afirmó: "a mí nadie me ha llamado y sugirió que BBVA echará mano de cantera para buscar sustituto apuntando hacia el consejero delegado, Carlos Torres. (que podría ser el primer ejecutivo, compatible con una presidencia no ejecutiva de José Manuel González Páramo).

A renglón seguido instó a "ser realista" y abandonar el discurso de buscar recuperar las ayudas o "cuando convenga al interés del país" porque será "irrecuperable". "En el horizonte del año 2019 ó 2020 va a ser imposible, salvo que haya un milagro y no creo en milagros", zanjó. 

Su argumento en contra de las fusiones “físicas” es que distraen porque obligan a ensamblar negocios, culturas corporativas y hasta acomodar el servicio a la clientela. Y frente a las uniones europeas, insistentemente alentadas por los supervisores, alegó la existencia de barreras que las complican. Sin embargo BBVA analizó por hasta tres veces el Popular, y en 2014 pujó y se adjudicó los grupos de cajas Unnim y CatalunyaBanc.

“La operación del Popular -relató- la conocemos muy bien porque podríamos haberlo comprado en diciembre de 2016, en marzo de 2017 y en junio, y dijimos que no”. Concedió que al Santander pueda interesarle si, como ha comunicado, logra un 13% de rentabilidad. “¿Es suficiente para nosotros? Probablemente no. Estamos encantados de no haberlo comprado”, zanjó. Lo que no aclaró es si, como se ha filtrado, valoró la entidad en unos 6.000 millones y bajo qué condiciones.

Y a preguntas directas por el contradictorio discurso con la puja por las cajas, sostuvo que hace cinco años tenía sentido comprar CatalunyaBanc. ¿Y hoy? “Probablemente no”, concedió. Toda su atención se ha virado  hacia el mundo digital, convertido en su estrategia desde hace una década -aunque "nos faltó ejecución”, admitió- y que espera que contribuya pronto con la venta del 50% de los productos y servicios a clientes. “Lo que me preocupa de verdad no es el Santander o JP Morgan”, sino quien lidera ese mundo, en alusión a gigantes como Amazon o Google o las tecnológicas chinas “Ahí es donde se va a definir y no hay espacio para todos”, apostó.

Ahora bien en un ejercicio práctico dejó una rendija abierta a analizar operaciones con sentido estratégico, lo que en el banquero gallego es un mensaje a considerar teniendo en cuenta que sorprendió con las ofertas ganadoras sobre Unnim y CatalunyaBanc de forma inesperada porque poco antes había enfriado tales opciones.

Hoy el valor bursátil del grupo azul roza los 50.500 millones versus 95.700 millones del Santander. El recién forjado BBVA debutó en bolsa en 2000 como el primer banco español con un precio superior a los 39.190 millones versus 36.934 millones del grupo cántabro, que firmó la primera fusión del euro poco meses antes entre Santander y BCH.

González presentaba ayer los que serán sus últimos resultados anuales y que ha deslucido Telefónica, limitando al 1,3% la mejora de la cuenta porque ha tenido que reconocer 1.230 millones en minusvalías en el 6,9% que posee en la operadora. Sin dicho ajuste ganaría casi un 20% más, con buen desempeño en su grandes apuestas de Turquía o México.

El banquero se prodiga poco pero nunca rehúye cuestiones y suele ofrecer respuestas comprometidas. Ayer abundó un poco más en incontables materias. Sobre el Popular regaló otra perla: “Viendo el caso del Popular, ¡qué importante es hacer una buena sucesión!”, sentenció sin aclarar si apuntaba a Ángel Ron o a Emilio Saracho, aprovechando un momento del relato donde confirmaba la retirada y aseguró que lo hará del todo para dejar espacio de actuación a su sucesor, si bien admitió que le honraría una presidencia honorífica si el banco se la ofrece.

Un campo donde siempre fija posición, a menudo de feroz crítica, es la política, a la que se le vinculó por su llegada a la estatal Argentaria bajo presidencia del PP y por su proximidad a José María Aznar. La introdujo como logro de su legado. Deja, dijo, un grupo “serio, sólido y que no se deja achantar por el poder político ni por los políticos”, pese al momento “muy duro que sufrió” por el “gobierno de turno y una constructora” -aludía el golpe de Sacyr intentando tomar el control de BBVA bajo el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero-.

Arremete contra la corrupción de "cenas" y "comisiones"

Su gestión le ha provocado, de hecho, tensiones también con el PP al ser el único banco que se negó a entrar en la Sareb o invertir en Bankia, proyectos considerados de Estado para superar la crisis. Casi como un clásico el banquero arremetió contra la corrupción en varias vertientes. La puramente política: ”Las cosas muy graves que han pasado en otro país, en cualquier otro país desarrollado todos hubieran ido a la cárcel”.

Sobre la connivencia con el empresariado, subrayó que "los políticos que hagan su trabajo, nosotros el nuestro, y que gane el mejor, no el que pague una mejor cena o una comisión". Y la dispersión con temas ‘políticos’: “Aquí solo hablamos de Cataluña y no nos estamos ocupando de lo relevante que es cómo cambiamos el sistema productivo” y se toman medidas para impulsar la economía y empleo.

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