Miércoles, 20.11.2019 - 23:07 h
El papel del gas en la transición energética

Las bazas de Reynés en la compra de Medgaz: contratos y apoyo del Gobierno

Naturgy tiene asegurado el suministro de gas argelino hasta 2030 y los planes del Ejecutivo prevén mantener todas las centrales de ciclo combinado.

Gráfico gasoductos.
Gráfico gasoductos.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, ha movido ficha y ha comprado a Cepsa -controlada por el fondo emiratí Mubadala- un 34,05% del gasoducto Megaz, que transporta la mitad del gas que importa España. El importe de la operación asciende a 445 millones, una inversión importante que se produce en pleno debate sobre el despliegue de infraestructuras gasistas en la UE y sobre el papel que debe tener el gas en la transición energética. Reynés juega sobre seguro. Los contratos de suministro firmados con su socio argelino Sonatrach el año pasado llegan hasta 2030. Además, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del Gobierno de Pedro Sánchez -ahora en funciones- prevé mantener todas las centrales de generación de gas en la próxima década.

A Reynés le salen las cuentas. La compra del 34% de Medgaz eleva su participación en el gasoducto al 49% y deja la mayoría de control a su socio, la estatal argelina Sonatrach. Pero hay buena voluntad. El acuerdo prevé el reparto equitativo de los derechos de veto en una infraestructura estratégica y abre la puerta a una fuente de ingresos segura y regular vía dividendos. El cálculo los sitúa en alrededor de 60 millones anuales.

Naturgy coloca así un puntal en la cuenta de resultados, justo cuando la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) estudia recortes en el sector gasista. A Reynés le salen las cuentas porque, según destacan en el sector, puede maniobrar en precios con los contratos de suministro a largo plazo que firmó con Sonatrach hace apenas un año en una negociación complicada que llevó a la intervención -viaje oficial mediante-del entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Reynés tiene una posición cómoda. La tormenta con los socios argelinos es sólo un recuerdo. Queda lejos el duro enfrentamiento que Sonatrach y Gas Natural -ahora Naturgy- mantuvieron entre 2009 y 2011 por la renegociación de los precios del suministro de gas. Entonces, las diferencias forzaron un arbitraje internacional que acabó con un laudo desfavorable a Gas Natural. La compañía tuvo que pagar a Sonatrach un plus de 1.300 millones por la subida del gas. Parte de ese precio se saldó ofreciendo a la sociedad argelina una participación de casi el 4% en el capital de Gas Natural, que aún mantiene.

En 2919, con el suministro garantizado -la oferta-, Naturgy sólo necesitaba despejar la otra gran incógnita -la demanda- para consolidar posiciones en Medgaz. Y en la demanda a futuro son claves los planes del Gobierno -ahora en funciones-, pero con posibilidades de renovar mandato tras el 10 de noviembre. Los planes están esbozados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) enviado a Bruselas, que lo respalda. El PNIEC prevé mantener en la próxima década los 27.000 MW de ciclos combinados -centrales de generación eléctrica con gas- instalados en la actualidad. Un futuro de gas y de renovables para la transición energética y un respaldo del Gobierno a las inversiones anunciadas.

Dudas en Europa

Reynés puede avanzar en sus planes a pesar de las dudas que existen en Europa sobre la conveniencia de invertir en nuevas infraestructuras. Recientemente, los reguladores de España (CNMC) y de Francia (CRE) paralizaron el proyecto Midcat de interconexión gasista entre ambos países. Por caro y por dudas sobre su rentabilidad. Las mismas que ha expresado la Red Europea de Observatorios de Corporaciones -ENCO por sus siglas en inglés-. El organismo ha elaborado un informe en el que denuncia el control por parte de un puñado de empresas de los planes para extender infraestructuras gasistas innecesarias en Europa, con inversiones estimadas que superan los 50.000 millones.

Con el negocio argelino en marcha, Naturgy se cura en salud ante lo que pueda pasar en la negociación con Marruecos por la concesión del gasoducto que atraviesa el Estrecho. Argelia suministra gas a España a través de dos grandes tubos, uno que pasa por Marruecos (el Europe Maghreb Pipeline Limited), una concesión de la antigua Gas Natural, y otro, el Medgaz, que entra por Almería tras atravesar el Mediterráneo. La concesión del tubo marroquí acaba en 2021 y el acuerdo con Sonatrach refuerza la posición negociadora de la compañía que dirige Reynés, según admiten fuentes de la compañía.

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