Miércoles, 27.05.2020 - 12:29 h
300 kilómetros nuevos

Las obras del AVE se paralizan y Adif retrasará las inauguraciones previstas

Los trabajos de alta velocidad en Galicia, Burgos, Murcia o el túnel de la risa entre Chamartín y Atocha entran dentro de la categoría no esencial. 

Obras del AVE en Extremadura
Obras del AVE en Extremadura / ADIF

Las empresas públicas Adif y Renfe continúan trabajando para asegurar el transporte por ferrocarril, pero cada una de ellas trata de adaptarse al decreto sobre el estado de alarma del 14 de marzo y al nuevo decreto del 29 de marzo sobre el cierre de toda actividad no esencial para la economía. El primero ya había causado retrasos, especialmente en el Administrador de Infraestructuras, Adif, que se encarga de las obras. El segundo, aprobado este último fin de semana, afectará lógicamente a todas las obras del AVE. Y retrasará todas las puestas en servicio que estaban previstas. 

Como confirma Adif a La Información, las obras de alta velocidad no entran dentro de la lista de actividades esenciales recogidas por el Gobierno.​ Así que todas las labores de construcción de vía y similares quedan suspendidas hasta como mínimo el próximo 9 de abril. Una parálisis que afectará a las inauguraciones de línea proyectadas para 2020: el AVE a Burgos, un tramo del AVE Madrid-Galicia y el túnel de alta velocidad entre Chamartín y Atocha, más conocido como tercer túnel de la risa

El estreno del túnel previsto para este segundo trimestre del año no tendrá lugar en las fechas anunciadas por la crisis desatada tras la pandemia del Covid-19, tal y como avanzó este medio la semana pasada. El túnel conectará no solo las dos principales estaciones de Madrid por AVE, sino la red del norte con la red del sur del país; su retraso se anunció antes del cerrojazo ante las "complicaciones" surgidas en las labores de última hora, ya que el túnel está terminado y en fase de pruebas. 

300 nuevos kilómetros

Así, difícilmente este año podrá inaugurarse alguna de las puestas en servicio anunciadas. Y para 2020 el Ministerio de Transportes confiaba en abrir nada menos que 300 nuevos kilómetros dentro de una red de más de 3.000 kilómetros, la segunda del mundo detrás de la imbatible China. En las obras del AVE que unirá Madrid con Galicia el ministerio estaba convencido de que el nuevo tramo Zamora-Pedralba de la Pradería (zona de Puebla de Sanabria) estaría listo "en mayo o junio", tal y como indicó en febrero la presidenta del Adif Isabel Pardo de Vera. Obviamente, ya no dará tiempo a lanzar el AVE en estas fechas. 

Como tampoco se inaugurará en este ejercicio el AVE Madrid-Burgos a través de Valladolid, uno de los destinos que más problemas ha tenido en los últimos años. Burgos es un paso necesario para completar otra relación interminable, la Y vasca cuyas obras llevan más de dos décadas licitándose y ejecutándose. Igualmente, el AVE a Murcia depende de la finalización del soterramiento de las vías que dividen la ciudad y estaban previstas para 2021, pero la llegada del AVE a Orihuela y Elche (localidades alicantinas muy cercanas a Murcia) se había fijado en 2020. Seguramente habrá que revisar el calendario. 

El único estreno amarrado será el tramo de AVE entre Vandellós y Tarragona, el cual abrió el pasado 13 de enero: se trata de un trazado de 64 kilómetros de longitud que ha contado con una inversión de 700 millones de euros y que es considerado clave en el Corredor Mediterráneo. Especialmente para la conexión entre Barcelona y Valencia, la segunda y tercera ciudades más grandes del país. 

La interminable 'Y' vasca

Las obras del AVE ya se habían visto afectadas, aunque relativamente: el decreto de estado de alarma permitió a las contratas y subcontratas del gestor de infraestructuras continuar sus labores, al igual que la los sectores de la industria o la construcción. Sin embargo, muchas tenían que parar en caso de que alguno de los empleados hubiera dado positivo por contagio o tuviera víctimas. Algo que obligaba a poner a los demás trabajadores en cuarentena. Según reportó Adif la semana pasada, la mitad de las obras del AVE sufrían algún tipo de parálisis o se habían ralentizado. Ahora lo harán todas sin excepción.

De acuerdo con los portavoces consultados, se recurrirá a la figura del Gobierno decretada el fin de semana, el permiso retribuido recuperable, para que las obras del AVE no se eternicen en el futuro. Las contratas enviarán a su plantilla a casa en espera de poder retomar las obras el 9 de abril como muy pronto (si el decreto de alarma no se prorroga de nuevo). Ayer por la tarde el ministro de Transportes José Luis Ábalos volvió a poner en valor este recurso laboral creado por el Ejecutivo y aseguró que "los contratos necesarios para garantizar el transporte seguirán prestándose para asegurar la movilidad y el abastecimiento".

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