Miércoles, 26.06.2019 - 14:56 h
Maragall gana las elecciones

El PSC resurge en Barcelona y se pone a merced de Colau para desbancar a ERC

El socialista Collboni se ha puesto casi al nivel de ERC y Barcelona en Comú y puede ser clave como hombre de Sánchez en la Ciudad Condal. 

El socialista Jaume Collboni se puede convertir en una de las grandes revelaciones de las elecciones municipales tras hacer realidad el 'efecto Sánchez' y hacer que su formación se ponga casi al nivel de ERC y Barcelona en Comú en la Ciudad Condal. Con el 100% de los votos escrutados, el PSC se quedaría con 8 concejales, muy por encima de los 4 que tuvo en 2015 y muy cerca de los 10 que tienen Ernest Maragall y Ada Colau, de forma que se puede reeditar una alianza entre la formación morada de la actual alcaldesa, vinculada a Unidas Podemos, y los socialistas. Sería la misma coalición con la que se inició el mandato en el Ayuntamiento barcelonés hace cuatro años, malograda más tarde por el apoyo del PSOE a la aplicación del artículo 155 en Cataluña. No obstante, nada podrían hacer sin el apoyo de los 6 sillones de la plataforma del exprimer ministro francés, Manuel Valls, para lograr una mayoría absoluta alternativa, dado que con la mayoría simple no les vale para desbancar al candidato de ERC, Ernest Maragall, que ha sido el más votado y es a quien corresponde ser alcalde. 

Se esperaba una noche electoral muy larga y reñida en Barcelona y así está siendo. En número de votos, las elecciones las habría ganado ERC en Barcelona, con el mismo número de escaños que Barcelona en Comú. La fuerza con la que han entrado los independentistas de ERC, que dobla su representación en el ayuntamiento, ha sido compensada con la irrupción de Collboni, que ya fue un gran aliado de Ada Colau en el inicio de la legislatura y que se pone muy cerca de los votos logrados por los separatistas de Maragall. Las tres formaciones estan a la cabeza, con un doble empate de ERC y Barcelona en Comú a 10 escaños cada uno, seguidos de los 8 del PSC.  Con esa composición, ninguna de las coaliciones posibles a dos partidos podría tener la mayoría absoluta, de forma que es a Maragall a quien corresponde tomar la iniciativa y esperar a ver si una mayoría absoluta alternativa lo desbanca. 

Por debajo de esos tres partidos se coloca con 6 escaños y más de un 13% de os votos la plataforma del exprimer ministro francés Manuel Valls, Barcelona pel Canvi apoyada por Ciudadanos, un sillón más que lo que tenía la formación de Rivera hace cuatro años. La única alternativa de este partido es unirse o apoyar un bloque contra ERC, dado que sus votos son fundamentales para tener los 21 escaños de la mayoría absoluta en la Ciudad Condal y volcar el triunfo de Maragall. Pero se hace complicada esa coalición (o simple acuerdo) a tres partes entre Comú, PSC y Valls, dado la mala relación del Colau con el francés hasta el momento, aunque la aritmética política da para todo. 

Por debajo de estos cuatro partidos se debaten en el límite de formar un grupo en el ayuntamiento, con 5 escaños, la nueva Convergencia que lidera Joaquim Forn, el exconsejero de Interior catalán que ahora está en prisión por el 1-O, y que tiene como cara visible en la Ciudad Condal a Elsa Artadi. Ese resultado estaría lejos de los 10 concejales que tenía hace cuatro años la antigua CiU, si bien es evidente que la mayor parte de los escaños que ha logrado ERC vienen de la parte más independentista de la formación, englobada ahora en Junts per Catalunya. 

La composición del ayuntamiento de la capital catalana se cerraría con los dos concejales del PP, uno menos que hace cuatro años, sin capacidad para formar grupo político dentro de la institución, pero por delante de otras fuerzas independentistas como la CUP o cualquiera de las otras 18 formaciones que se presentaban en estas elecciones a tener algún tipo de representación en la Ciudad Condal. 

Opciones de negociación en Madrid

El abanico de alianzas que se abren en el Ayuntamiento de Barcelona, sobre todo la posibilidad de que el socialista Collboni entre de nuevo a formar parte del gobierno de la institución junto con Colau, tiene tintes que rozan la política nacional, sobre todo a la vista de que una de las cuestiones que más interesaban a Unidas Podemos en esta cita electoral era la opción de usar posibles acuerdos para presionar y lograr meterse en el Ejecutivo de Sánchez. Barcelona es ahora para Iglesias, con permiso de Colau, uno de los mejores 'cromos' con los que Iglesias puede contar para intentar meterse en el Gobierno. 

A favor de Collboni cuenta que le PSC es también la formación más votada en toda la provincia de Barcelona, además de la tercera fuerza en la capital. El voto del cinturón industrial barcelonés, que siempre ha sido una de las grandes fortalezas del PSC, ha vuelto a resurgir en estas elecciones para colocar a su partido cerca del ayuntamiento y como una pieza clave de nuevo en la política nacional. 

Colau se separó del PSC cuando Sánchez voto a favor de la aplicación del artículo 155 para frenar el movimiento independentista tras el 1-O, si bien ahora la situación es distinta, con Sánchez gobernando sin las presiones de ERC a nivel nacional y una apuesta clara de buscar una solución al conflicto por la vía del diálogo, en la que coincide con Colau.  

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