Jueves, 13.12.2018 - 10:47 h
No renuncia a fichar por el sector privado

Cospedal ha tenido que pedir dos veces en 5 días su vuelta a la Abogacía del Estado

La ex dirigente popular invoca los servicios especiales como alto cargo  y no tendrá que cumplir los cinco años de compromiso con este Cuerpo Superior

María Dolores de Cospedal
Cospedal ha tenido que pedir dos veces su reingreso como Abogada del Estado / PP

En menos de cinco días, fin de semana por medio, María Dolores de Cospedal ha presentado su renuncia al escaño en el Congreso de los Diputados para solicitar a continuación su reingreso en el Cuerpo de Abogados del Estado e inmediatamente después retirar dicha petición que finalmente ha vuelto a plantear este mismo lunes. Una sucesión de actuaciones administrativas que se explica en un malentendido aclarado a última hora y, sobre todo, en el interés que el fichaje de la antigua secretaria general del PP y candidata a la Presidencia  suscita en el sector privado.

Cospedal no quiere estar en el dique seco por mucho tiempo y aunque es consciente de que su envidiable historial ha atraído la atención de alguna que otra multinacional anglosajona, lo cierto es que la que fuera presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y ministra de Defensa en el último Gobierno de Mariano Rajoy tampoco está dispuesta a perder sin más los derechos que le asisten para volver a sus antiguas esencias profesionales.

Después de diez años como número dos del principal partido liberal-conservador y tras dos décadas largas de servicio público en numerosos y trascendentes cargos políticos, el reingreso de Cospedal en la Abogacía del Estado podría resultar un destino de muy escasa relevancia para ella. Fuentes cercanas a la propia interesada contradicen las apariencias y aseguran que a la exministra “no se le van a caer los anillos” si tiene que volver a su antigua profesión para desempeñar una tarea equivalente a la que ya ejerció entre 1992 y 1996.

Cospedal ha dado muestras de su ejercicio de renuncia después de jugar sus bazas dentro del PP y de ahí el apoyo incondicional con el que impulsó la candidatura de Pablo Casado en la segunda vuelta de las elecciones primarias que su formación celebró en julio pasado. La historia reciente ha sido también bastante cruel con la mano derecha de Mariano Rajoy, obligada a poner término a su brillante carrera política para no perjudicar a sus correligionarios del partido.

Después de todos estos pesares la antigua dirigente popular considera que ninguno de sus hasta ahora compañeros puede pedirle mayores sacrificios por la causa. De la misma manera tampoco ninguno de sus múltiples rivales y adversarios está capacitado para lanzar nuevos reproches que puedan poner en solfa su futuro profesional. Cospedal considera que tiene plena legitimidad para elegir el destino que más le convenga dentro, como es lógico, del ordenamiento que establece la Ley de Incompatibilidades.

A partir de ahí la reincorporación a la Abogacía del Estado se advierte como una opción eventual ante la más que probable contratación dentro del sector privado empresarial. De otro modo no se entiende que Cospedal retirase en principio la solicitud de reingreso cuando advirtió, en primera y general instancia, que su acceso implicaba un compromiso mínimo de cinco años de acuerdo con los estatutos funcionales de citado Cuerpo Superior. Un periodo de tiempo demasiado largo de fiar y que condicionaba cualquier otra expectativa de destino.

Por fortuna para la propia interesada algún amigo de los que siempre quedan ha ilustrado a la ex secretaria general del PP recordándole que su prolongada y dilatada trayectoria en el sector público ha estado precedida por lo que se conoce como la disposición de servicios especiales dentro de la Administración del Estado. En otras palabras, Cospedal saltó a alta política sin solución de continuidad desde sus primeras labores como abogada del Estado tras aprobar las oposiciones en 1991.

Los servicios especiales, por contraposición a la típica excedencia, garantizan los derechos de sus beneficiarios, lo que en el caso de María Dolores de Cospedal le eximen de ese periodo obligatorio de cinco años ‘atada’ a su compromiso con la Abogacía del Estado. En resumidas cuentas, la ex ministra de Defensa ha terminado por recuperar la solicitud que había revocado y al tiempo mantiene intacta su posición como ‘agente libre’ para fichar por alguna entidad de campanillas que, en su caso, compensaría con creces su deseo que poner tierra de por medio a veinte años de vida pública.

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