Lunes, 20.08.2018 - 22:46 h
¿Es la universidad una fábrica de parados?

El drama del paro juvenil: los perfiles de los universitarios españoles no encajan

Solo el 34% de los empleos en España está destinado a universitarios, pero las empresas no dan con jóvenes con idiomas, experiencia y perfil digital.

Estudiantes universitarios
Estudiantes universitarios

"Nos cuesta encontrar en España a gente que estudie y trabaje, que tenga idiomas, perfiles digitales y experiencia laboral. Las carencias de los universitarios españoles son evidentes. La universidad española vive muy lejos de la realidad. Generalizar nunca es bueno, pero la frase de "es una fábrica de parados" no está tan lejos del día a día". Así de dura es Sylvia Taudien, directora general y fundadora de Advantage Consultores, una firma internacional dedicada al headhunting, al newplacement y al coaching ejecutivo. Es además, directora general y fundadora junto a Joana Sanchez (INESDI) y Mireia Ranera (ÍNCIPY) de Indigital Advantage, la primera empresa que une los conocimientos de headhunting con los de formación digital para la selección de directivos y profesionales en el ámbito digital. Su trabajo es, en definitiva, buscar talento y perfiles universitarios para empresas. Y no los encuentra.

¿Qué quieren las empresas hoy? Universitarios expertos en digitalización, big data, e-commerce, retail... y no es fácil. "En Suiza y en Alemania, por ejemplo, se ha incorporado hace años la cultura del 'Día del futuro', el que jóvenes a partir de 10 años trabajan con sus padres, amigos, familiares, en una empresa para saber lo que es. Y hacen prácticas en los colegios. Aquí en España cuando los jóvenes no saben lo que hacer... van a la universidad", denuncia Taudien.

Es el drama de la sobrecualificación... que no sirve para nada. Enlazar carrera, máster y no haber trabajado nunca es un bucle que suele llevar al paro. O a trabajos para los que la formación no sirve y están mal pagados. Los datos confirman la negra realidad expuesta por Taudien. Veamos. En España, solo el 24,6% de los universitarios estudia al menos dos lenguas o más, frente al 50,6% de la media de la UE. ¿Quién está a la cola de esta ránking? Grecia (3,5%), Inglaterra (4,4%, ya que consideran que con el inglés tienen las puertas del mundo abiertas), Portugal (5,3%) e Irlanda (7,6% y con la misma mentalidad inglesa). A la cabeza se encuentran Luxemburgo, y Liechtenstein donde el 100% lo hacen. Detrás de ellos, Finlandia (99,6%), Eslovaquia (99%), Checoslovaquia (98,8%) y Rumanía (98,4%), según los datos de Eurostat. En estos últimos países tienen claro que la llave para el futuro es la educación.

Datos que deberían convertir una nueva ley educativa en una prioridad más allá de la religión y de Educación para la Ciudadanía, la gran pelea de los políticos junto con las becas y la inmersión lingüística. La creación de oportunidades para el aprendizaje de alta calidad basado en el trabajo se encuentra en el corazón de las actuales políticas europeas de educación y formación desde 2013. Al menos 24 países de la UE tienen planes en marcha donde los estudiantes pasan más del 50% de su tiempo aprendiendo en el lugar de trabajo, pero la brecha es considerable. En Austria, Dinamarca y Alemania este modelo alcanza al 30% de estudiantes. En países como España y Portugal estos programas son menos comunes.

"Aquí cuando los jóvenes no saber qué hacer van a la universidad"

Sylvia Taudiendirectora general y fundadora de Indigital Advantage.

Brecha de capacidades en la UE

La falta de experiencia en el lugar de trabajo y las habilidades y competencias relacionadas con el mismo es uno de las factores que contribuyen a la "brecha de capacidades" en la UE de hoy. Lo dice Eurostat. En septiembre de 2017, la tasa de desempleo juvenil era del 16,6% en la UE de los 28 y 18,7% en la zona del euro, frente a 18,3% y 20,4% respectivamente en septiembre de 2016, pero el 36% de los empleadores luchaba por encontrar perfiles con las habilidades necesarias.

Habilidades inadecuadas, movilidad geográfica limitada, exceso de apego familiar, además de una falta de equilibro entre salarios y capacidades son las claves. En España, según los datos de Labour Force Survey referidos a 2014, solo el 34% de los empleos de nuestro país iban dirigidos a universitarios cualificados. Un 11,1% iban dirigidos a técnicos y profesionales de apoyo, un 17,5% a profesionales, y un 4,5% a directores y gerentes. Solo Eslovaquia, Bulgaria, Grecia, Rumanía y Turquía están por debajo. Lideran la clasificación Luxemburgo (62,3%), Suiza (52,1%), Noruega (50,7%), Suecia (49,4%) y Reino Unido (47,4%).

Parte de la solución se puede encontrar en la educación y formación profesional de alta calidad (VET), en la que la participación activa de los empleadores y el aprendizaje basado en el trabajo facilite la transición de los jóvenes hacia un primer paso exitoso en el mercado laboral. Países con sistemas de FP fuertes y atractivos, y en particular aquellos con sistemas de aprendizaje bien establecidos, tienden en general a tener un mejor desempeño en términos del empleo juvenil. En España, la FP Dual no acaba de cuajar.

La UE apoya a los Estados miembros a reducir el desempleo juvenil de acuerdo con el objetivo general de la UE de lograr una tasa de empleo del 75% para la población en edad de trabajar (20-64 años), pero aquí sí que nos encontramos una Europa de dos velocidades en toda regla en el campo de los jóvenes. Hay una brecha de más de 30 puntos porcentuales entre el Estado miembro con la tasa más baja el desempleo juvenil (Alemania, con el 6,4%) y los Estados miembros con las tasas más elevadas, Grecia (42,8%) y España (37,2%).

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