Jueves, 21.06.2018 - 23:39 h
Los efectos colaterales de la independencia judicial

El mazazo judicial en Cataluña complica el apoyo del PNV a los Presupuestos

La prórroga de los presupuestos coge fuerza ante la imposibilidad del Gobierno de retirar el 155 con rapidez.

El lehendakari Iñigo Urkullu durante un pleno del Parlamento Vasco. EFE
El lehendakari Iñigo Urkullu mantiene una relación fluida con Rajoy.

El mazazo judicial que ha descabezado la rebelión independentista a manos del juez Llarena tiene ya efectos colaterales. El 'todos a la cárcel' no por esperado ha resultado menos impactante. Lo ha sido en Cataluña, donde la ilusión sin fundamento de una república independiente ha dado paso a la huida y al miedo real a la cárcel, como en los planes de Rajoy, que ve el acuerdo para llevar adelante los Presupuestos más lejano.

Solventado el caso Barreiro con su paso al grupo mixto el apoyo de Cs está asegurado, pero ni el gesto del Cuponazo parece que pueda hoy animar al PNV a dar la cara por el Gobierno del 155 y de los "presos políticos" en lenguaje nacionalista. 

​No lo tiene fácil el PNV. Primero, porque no le interesa estirar la cuerda y provocar que Cs sustituya en el corto plazo a Rajoy (este puede prorrogar los presupuestos, pero Sánchez ya le ha recordado más de una vez que si el Gobierno no es capaz de lograr acuerdos lo mejor es que convoque elecciones). Rivera no es partidario ni de Cuponazos ni de privilegios con los nacionalistas. Sabe Urkullu, que tiene una buena sintonía con Rajoy, que de los naranjas poco podrá lograr, contrarios estos también a un concierto que consideran injusto. La presión también le llega desde el lado más nacionalista de su partido. El mismo Arzalluz decía esta semana que podía ser el momento propicio para acercarse más a Bildu.

La cárcel para los nacionalistas catalanes no es un buen eslogan para el PNV, siempre más partidario de indultos políticos, pasar página o decir no a cadenas permanentes revisables (a nadie se le oculta que su rechazo a esta ley tiene mucho que ver con sus efectos en el mundo más abertzale). En esta tesitura, desde Moncloa se confiaba en que el PNV apostara por el pragmatismo de apoyar unos presupuestos que harían factibles las subidas del sueldo de los funcionarios, bajadas de IRPF, la equiparación salarias de Policía y Guardia Civil, subidas de pensiones y más medidas sociales. Montoro era optimista con el posible apoyo del PNV y siempre ha manifestado la posibilidad de "seguir promoviendo acuerdos" durante la tramitación de los presupuestos, pero la realidad catalana y la independencia de los jueces, han puesto el camino más complicado. 

El ministro ha negado que en los Presupuestos de 2018 haya medidas "paralelas" para satisfacer a los grupos parlamentarios y ha afirmado que estas cuentas ofrecerán "mucho", desde garantías para financiar los servicios públicos hasta subidas salariales a los funcionarios y mejoras en las pensiones.

De hecho, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar ha declarado a El Diario Vasco en un claro mensaje a navegantes que cree Rajoy "fue un poco a rastras al 155" y ahora "le gustaría levantarlo cuanto antes, porque le está pesando, pero cuando te metes en estos caminos el retorno es difícil". Un capote al presidente y un 'palo' a la justicia. "Nosotros no creemos que la vía judicial contribuya a solucionar los problemas políticos, sino que los empeora y que mayor damnificado es el propio Rajoy. Todo esto le está quitando una capacidad de maniobra política enorme. Esta vuelta de tuerca aprieta aún más las opciones de acuerdo". En claro: pone los presupuestos en peligro. De hecho el PNV cree que el Gobierno ya no confía tanto en lograr aprobarlos. "Los presupuestos pasan a un segundo plano, incluso para el propio Ejecutivo de Rajoy. Estamos en una situación de excepcionalidad política tal que hablar de presupuestos ahora no tendría mucho sentido. Ojalá se pudiera hablar, pero en estas condiciones es prácticamente imposible", indica.

"Esta no es la línea que más le convenía al Gobierno español", destaca el PNV ante los nuevos encarcelamientos porque "ahora todo vuelve a girar en torno a Cataluña y el partido que más aprieta al Ejecutivo, Ciudadanos, se mueve como pez en el agua en esa crispación". En este contexto, el presidente del PNV ve "más lejos" un posible levantamiento del 155 porque"va a ser difícil encontrar el sosiego y las personas necesarias para poder conformar" un Gobierno en Cataluña y "hasta que eso no suceda, será difícil que se levante".

Los Presupuestos Generales del Estado de 2018 entrarán en el Congreso el próximo 3 de abril. Nada está claro. El apoyo del PNV resulta "clave" para que el Gobierno pueda sacar adelante, al menos, el primer trámite presupuestario en el Parlamento, que será el debate de enmiendas a la totalidad, ya que los 5 votos en contra del PNV a estas enmiendas servirían para que los Presupuestos siguieran su camino. Sin embargo, el grupo parlamentario vasco no se ha pronunciado sobre dicho debate y se ha limitado a reafirmar e insistir en que no iniciarán negociación alguna con el Gobierno hasta que no se levante el 155 sobre Cataluña. Eso por el momento no parece factible, por eso Rajoy pide a los independentistas que apuesten por alguien limpio y no quiere otras elecciones. El tiempo apremia. 

El Ejecutivo es consciente de que presenta unos Presupuestos sin tener garantizados los apoyos, pero señala que lo hace porque se encuentra en el "límite" para poder ser aprobados sin solaparse con el techo de gasto de 2019 que debería ver la luz en julio.

Tras la presentación de los Presupuestos en el Congreso y las comparecencias de altos cargos en las respectivas comisiones parlamentarias, previsiblemente para las semanas del 9 y del 16 de abril, el debate de totalidad podría ser a finales de ese mes o principios de mayo. El mismo 3 de abril, la Mesa del Congreso se reunirá para calificar los Presupuestos y ordenar precisamente el calendario de tramitación.

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