Viernes, 17.08.2018 - 08:24 h
Efectos 'colaterales' de la reactivación del ladrillo

Pistoleros S.A.: vuelven los reclutadores de obreros en negro para la construcción

Los intermediarios de subcontratas que buscan mano de obra barata, ilegal e inmigrante asoman nuevamente en las grandes ciudades españolas.

Los 'pistoleros' vuelven a reclutar trabajadores en negro para la construcción. (EFE)
Los 'pistoleros' vuelven a reclutar trabajadores en negro para la construcción. (EFE)

Nueve y diez de la mañana. Un grupo numeroso de inmigrantes pulula a las puertas de una histórica cafetería situada en la Plaza Elíptica de Madrid. Es martes y los camareros de los comercios de la zona, al igual que los vecinos, ya conocen al detalle lo que ocurrirá en instantes en una de las glorietas más transitadas de Madrid. Desde un extremo aparece de pronto una furgoneta blanca desvencijada. Se detiene junto al semáforo y, desde el interior, su conductor comienza a 'negociar' con tres hombres una 'contratación exprés' para llevarlos a una obra en construcción en el sur de la Comunidad. Así... sin papeles ni garantía alguna, estas personas, que se ofrecen como "albañiles", son tentadas para trabajar entre ocho y diez horas por pagas míseras de dinero. Se trata de un mercado que alimenta la economía sumergida y florece, obsceno, a plena luz del día.

La imagen puede parecer un 'deja vú' de mediados de la década pasada, cuando la enorme burbuja inmobiliaria captaba cientos de extranjeros cada día para trabajar en la construcción en condiciones lamentables. Pero ahora vuelve a observarse con frecuencia, después de años sostenidos de crisis. Los llamados 'pistoleros' efectivamente han vuelto: así fueron denominados coloquialmente los enviados de las subcontratas o intermediarios que se dedican a reclutar obreros para que trabajen en condiciones paupérrimas y en negro. Su apodo nació debido a que estas personas tienen tan pocos tapujos y actúan tan descaradamente como los pistoleros que integran bandas organizadas del crimen.

"Nunca se han ido del todo, pero ahora el barrio vuelve a estar lleno de personas que se ofrecen para ir a trabajar a la obra sin papeles ni contrato. Están por aquí cualquier día de semana, desde las 6 de la mañana, y a las 10 horas también. Los cargan en pick ups y se los llevan", relata José, vecino que tiene su vivienda a metros de la cafetería Yakarta. Frente a este comercio, unos y otros suelen encontrarse. Ese es uno de los puntos más conocidos para el reclutamiento, que se repite en otros grandes municipios de la región como Fuenlabrada, Getafe, Móstoles y en las ciudades más importantes de la geografía española.

Precisamente, fuentes del Área de Salud Pública de UGT, del sector de la Construcción de CC OO, de la consejería de Vivienda de la Comunidad de Madrid y hasta agentes de la Policía Nacional admiten que este accionar opaco, consistente en un "tenebroso acuerdo entre partes, básicamente de oferta y demanda al margen de la Ley, comienza nuevamente a aflorar, principalmente en las grandes ciudades como Madrid, Valencia, Sevilla y Barcelona, donde hay un alto número de población inmigrante".

"Reactivación innegable"

"Hay una reactivación innegable de la construcción que está reflotando efectos colaterales y nada deseados, como es la subcontratación de mano de obra barata, ilegal y básicamente inmigrante. Pero trazar una estadística no es nada sencillo. No hay casi nunca denuncias, porque se trata de pactos silenciosos entre partes. Solo puede llegar a denunciarse en caso de que el 'pistolero' de turno no pague lo acordado al explotado. Eso sí: notificar un hecho así también supone para la víctima autoincriminarse, porque accedió a un acuerdo ilegal y en muchos de los casos carece de permiso de residencia y trabajo en España", comenta un experto en el tema que durante años trabajó en la sección sindical de la Construcción de UGT.

Una fuente de la Comunidad de Madrid, que durante los últimos diez años integró la Consejería de Empleo y recientemente ha sido derivado al área de Vivienda, conoce a la perfección la mecánica y el procedimiento de las mafias reclutadoras de mano de obra temporal, clandestina y exprés en la construcción. "Los victimarios se aprovechan de las víctimas, que a su vez alimentan este circuito clandestino. Solo alcanza con ver cómo ofrecen sus servicios en los bares de Atocha y hasta en la plaza del Cascorro de Lavapiés, por ejemplo, donde colocan carteles hasta en los coches y furgonetas ofreciéndose a trabajar por 50 o 70 euros diez horas al día", afirma.

Un portavoz de CC OO comenta que "corresponde a la Inspección del Trabajo (dependiente del Ministerio de Trabajo) llevar una estadística sobre el tema para determinar si hay más casos ahora, pero no
sorprende que estos inescrupulosos vuelvan a sus andadas. Todos los indicadores señalan que el ladrillo se está recuperando gradualmente, por lo que los buitres vuelven a asomar y los necesitados aceptan condiciones inhumanas".

En efecto, la tendencia indica que la construcción vuelve a demandar mano de obra en España: en el tercer trimestre de este año la ocupación en este sector ha aumentado en 21.000 puestos de trabajo. Después del turismo, ha sido el segmento que más empleo ha generado en ese período. No solo eso: la recuperación inmobiliaria avanza a tal punto que habrá subidas de precios moderadas y más obra nueva. Todo por el evidente impulso que está tomando el ladrillo.

Efectos 'colaterales' de la reactivación del ladrillo

El propio Banco de España destaca que, de finales de 2014 a junio de este año la inversión en vivienda viene avanzando un 1,5% entre trimestres, un ritmo superior al registrado por la construcción en su conjunto (1% en promedio). En ese periodo la vivienda gana peso en la inversión en construcción y se sitúa en torno al 50% del total, en línea con la media de las últimas dos décadas. Si a eso se le suma el repunte de compraventa de inmuebles (ya está recuperando los niveles previos a la crisis, según el Observatorio 360º de la Vivienda y la Reforma en el Hogar realizado por la consultora Arthursen) y el récord de reformas en los hogares (un negocio que habrá movido al acabar este año un 5,5% más de operaciones que en 2016, según datos de Rehabitar, plataforma
especializada en la reforma de viviendas), no extraña que vuelvan a aflorar las mafias que buscan lucrarse de personas necesitadas.

Gustavo Dugec, abogado especialista en Inmigración, cuyo bufete se encuentra en Madrid pero también tiene sede en Barcelona, asegura que han aumentado las consultas de extranjeros a lo largo de todo este año. "Pero muy pocos se animan a denunciar. Es verdad que la Inspección de Trabajo no puede actuar de oficio y espera denuncias de sindicatos, ONG o de nosotros, los abogados. Hay que incentivar a los extranjeros a que denuncien. Nosotros les explicamos que esto es tráfico de mano de obra y está castigado penalmente", sostiene.

Portavoces de la Federación de la Construcción aseguran, por su parte, que los 'pistoleros' tuvieron su máximo momento de esplendor hace años cuando se dedicaban a reclutar principalmente a subsaharianos, marroquíes, paquistaníes y europeos del este. "Ahora, respecto a las nacionalidades, poco ha cambiado. Si bien existen fuertes indicios de un triste resurgimiento, las autoridades correspondientes deben estar muy alertas para que no vuelva a ocurrir lo que padecimos durante la década pasada, cuando este tipo de delitos era moneda corriente", concluye.

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