Viernes, 23.08.2019 - 03:42 h
La legislatura se juega en 24 horas

Así urdió Sánchez el 14-A: encerrado en Moncloa y tras el 'pinchazo' de Colón

El Gobierno ha tanteado a algunos barones sobre la posibilidad de un adelanto electoral. El PSOE interpreta el anuncio como un órdago a ERC y PDeCAT.

Así pensó Sánchez en el 14-A: encerrado en Moncloa y tras el 'pinchazo' de Colón
Así pensó Sánchez en el 14-A: encerrado en Moncloa y tras el 'pinchazo' de Colón / EFE

El 14 de abril, elecciones generales. La fecha ronda por la cabeza de Pedro Sánchez, el único capaz de apretar el botón rojo y adelantar los comicios. Lo cierto es que en Moncloa tienen todo preparado para, en caso de que el presidente -que es el único que tiene la potestad- lo autorice, redactar el decreto de disolución de las cámaras. Así lo reconocen altos cargos de un Ejecutivo que se juega la legislatura en las próximas 24 horas. Pero antes el sanchismo quiere agotar los plazos y todavía confía en que los independentistas giren a última hora. Hay cuatro escenarios posibles y factibles. Pero si no hay cambios nada está descartado.

Sánchez lleva varios días encerrado en La Moncloa. Cuentan fuentes de su entorno que el presidente ha realizado una intensa labor de despacho desde la semana pasada, momento en el que los independentistas anunciaron su enmienda a la totalidad a los PGE. Iván Redondo, su jefe de gabinete, y la vicepresidenta Carmen Calvo son sus más fieles consultores en estos momentos clave para su Gobierno. Ha viajado a Estraburgo, Bilbao y Santander, pero para actos puntuales y de partido. El resto de la crisis la está gestionado desde su zona de trabajo habitual (en Moncloa tiene dos despachos) o 'colgado' al teléfono, afirman las mismas fuentes. Este martes había previsto un acto por la mañana que se ha suspendido.

Todos los escenarios sobre la mesa

"Manejamos todos los escenarios y siempre estamos pensando en elecciones". Así resumía un ministro la situación que vive el Gobierno prácticamente desde el primer día después a la moción de censura. Efectivamente, Moncloa y el PSOE llevan semanas engrasando la maquinaria electoral, con actos en diferentes territorios protagonizados por el propio Sánchez, de ahí que un adelanto al 14-A no sea algo improvisado para los socialistas. En el seno del Gobierno y del partido consideran tener razones de sobra para celebrar una cita con las urnas de manera inminente, más aún si los independentistas tumban los presupuestos. De hecho, este lunes diferentes fuentes del entorno del presidente y secretario general de Ferraz explicaban por que esos comicios serían una buena oportunidad para ellos.

En primer lugar, destacan las fuentes consultadas, si ERC y PDeCAT votan 'no' a los PGE, Sánchez tiene ante sí una doble oportunidad para configurar un sólido argumentario de cara a esas elecciones anticipadas. Podría, por ejemplo, sacar provecho de que los independentistas se posicionaran en la votación de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos junto a PP y Ciudadanos. Sería lo nunca visto. Y, en segundo lugar, el sanchismo podría argumentar, sin ningún género de dudas, que no ha cedido al chantaje de los independentistas, tal como le acusa la oposición. El anuncio, por tanto, se presenta como un "órdago", afirman.

Fuentes del entorno gubernamental explican, por su parte, que la fecha de 14 de enero no es fruto de una improvisación. Añaden que Moncloa ha sondeado en las últimas horas a algunos dirigentes territoriales sobre dicha fecha. Y es que, precisamente, uno de los problemas a los que se enfrentaba el Gobierno para adelantar elecciones era la nula predisposición de algunos barones a que los comicios generales coincidieran con los municipales y autonómicos en un 'súper-domingo' el 26 de mayo. Se salvaría otro problema, por tanto.

La economía también importa a la hora de decidir un adelanto electoral. De hecho, Moncloa viene destacando en los últimos argumentarios oficiales que España es en éste momento el país que más crece de la zona euro. Con un adelanto al 14-A también salvaría los posibles nubarrones e incertidumbres que se ciernen sobre las finanzas nacionales, recuerdan las fuentes consultadas. Y un detalle importante: la impredecible EPA del primer trimestre de año se conocería después de la cita con las urnas, lo que sería una ventaja política para el Ejecutivo.

"Pinchazo" en la manifestación de Colón

Otra situación que no ha pasado desapercibida en Moncloa es lo sucedido este domingo en las calles de Madrid. Fuentes cercanas al Gobierno definen como "un pinchazo" la manifestación convocada por PP, Ciudadanos y Vox en contra del Ejecutivo socialista. De hecho, en la sala de máquinas socialista se esperaba que la convocatoria consiguiera una mayor afluencia, por ello una de las conclusiones que extraen es que el voto de centro-derecha no se encuentra movilizado. Otro motivo a favor del 14-A como día electoral.

De confirmarse el 14 de abril como fecha de las generales el Gobierno de Sánchez contaría con una ventaja más: podría presentarse con un programa electoral ya definido en su mayor parte. El pasado viernes en Consejo de Ministros se presentó la llamada "Agenda del cambio", el paquete de reformas económicas con el que los socialistas aspiran a gobernar durante los próximos años. Además, diferentes ministerios también han ido avanzando sus proyectos estrella. El último fue el departamento de Pedro Duque que también el viernes pasado dio a conocer su ambicioso decreto de la ciencia.

El decreto de disolución se redacta en 10 minutos

Existe, en definitiva, en el sanchismo una sensación de fin de ciclo. Un ambiente de epílogo motivado por la inestabilidad que supone gobernar con únicamente 84 diputados. Sánchez ya ha firmado en público que en caso de no aprobar los Presupuestos la legislatura de acortaría, versión confirmada por varios ministros. En el PSOE también reside una facción, liderada por José Luis Ábalos, que vería con agrado unas elecciones anticipadas.

En Moncloa, por último, guardan silencio sobre la estrategia electoral. Sin embargo, un alto cargo del ejecutivo afirmaba la semana pasada que no descartaban nada. En el Gobierno se encuentran especialmente molestos con los independentistas catalanes, de ahí que les acusen de que son gente de no fiar. La decisión final, en cualquier caso, es del presidente y solo él puede adoptarla. En su equipo destacan que redactar el decreto de disolución de las Cortes apenas les llevaría diez minutos.

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