Jueves, 21.03.2019 - 15:59 h
Y de la UE

Sánchez agradece a los miliares en Malí su trabajo por la seguridad de España

Casi 300 militares forman al Ejército maliense frente a la amenaza de grupos yihadistas, que avanzan del norte al centro del país.

Sánchez viaja a Mali
Sánchez viaja a Mali / EP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha viajado este jueves a Malí para efectuar una visita sorpresa a las tropas españolas destacadas en la base de Koulikoro, a las que ha querido felicitar personalmente la Navidad y agradecer la labor que desempeñan por la estabilidad de una nación sumida en la violencia en los últimos años.

Como ha señalado el presidente, la labor que desempeñan los 250 militares españoles destacados en Malí no sólo contribuye a la estabilidad de África, sino que su papel es clave para la seguridad de España y de toda la UE, controlando e impidiendo que los grupos yihadistas y criminales que operan en la zona vayan ganando cada vez más terreno.

Así lo ha destacado en las palabras que ha dirigido al contingente en su primera visita a tropas españolas en el exterior, de las que ha elogiado su nivel de formación y su capacidad de transmitir estos conocimientos. "Con vuestro esfuerzo hacéis que las fuerzas malienses sean cada vez más eficaces", contribuyendo a que los problemas africanos puedan ser resueltos con recursos africanos, ha indicado en su alocución en la base de Koulikoro. 

En el campamento que ha visitado Sánchez, a 60 kilómetros de Bamako, conviven los contingentes de los 25 países que participan en la misión de la UE que forma a las fuerzas de seguridad malienses para que puedan hacer frente a la amenaza de los grupos yihadistas que operan en el norte del país y que han ido extendiendo en el último año sus actuaciones hacia el centro de Malí.

Los españoles, con unos 250 efectivos, son el grupo más numeroso y aportan el 40% de los efectivos de la misión, seguidos por los alemanes. El último relevo llegó a mediados de noviembre y se quedará hasta mayo, cuando les releven otros compañeros. En su gran mayoría pertenecen a la brigada Galicia 7. Aunque el grueso del contingente está destacado en Koulikoro, hay unos 25 militares españoles en el destacamento de la misión en Bamako.

A su llegada a la base, Sánchez ha saludado a los principales responsables de la misión, entre ellos el general alemán Peter Mirow, actualmente al mando después de relevar al general español Enrique Millán en noviembre pasado. El jefe del contingente español, coronel Fernando Solteras, y el del destacamento en Koulikoro, José María Leira, le han explicado los avances de la misión, prorrogada por la UE hasta 2020.

En el campamento de Koulikoro se focalizan las labores de entrenamiento de las fuerzas especiales malienses, equipos de artillería o morteros, aunque ocasionalmente estas labores de formación se hacen fuera de la base por periodos de una o varias semanas. El campo de actuación de la misión europea llega hasta Gao y Tombuctú, en el centro del país, una zona más peligrosa que Koulikoro, en el sur.

Precisamente Sánchez les ha dicho a los militares que es plenamente consciente de los riesgos a los que se exponen en estos desplazamientos entre Gao y Tombuctú y les ha pedido que cuiden de sí mismos y de sus compañeros. "Os queremos de vuelta sanos y salvos", les ha indicado.

Viaje exprés para presidir el último Consejo de Ministros

Tras pasar unos días de descanso con su familia en el Parque Nacional de Doñana, Sánchez, que el miércoles se reincorporó a su despacho en el Palacio de La Moncloa, ha puesto rumbo a Malí a primera hora de la mañana desde la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), acompañado de un grupo de periodistas. En contra de lo habitual en este tipo de viajes para visitar a las tropas, la ministra de Defensa, Margarita Robles, no acompaña al presidente.

La presencia de Sánchez en Malí se limitará a unas horas, pues regresará en el día a Madrid para presidir el viernes el último Consejo de Ministros del año. Además del saludo a las tropas en Koulikoro, el jefe del Ejecutivo aprovechará para entrevistarse con el primer ministro maliense, Soumeylou Boubèye Maïga, y con miembros del contingente español del Destacamento Marfil de Senegal, desplazado para la visita a Malí.

Aunque la pasada Nochebuena Sánchez felicitó la Navidad por videoconferencia a los 3.025 militares y guardias civiles desplegados en misiones internacionales en cuatro continentes, es habitual que por estas fechas al menos el titular de Defensa, cuando no el jefe del Ejecutivo o el propio Rey, visite en persona uno de los contingentes.

Los militares españoles desplazados en Malí se dedican principalmente a adiestrar e instruir a las fuerzas de seguridad locales. También asumen la labor de protección de la fuerza europea desplegada en el país.

La misión de la UE va ya por su cuarto mandato, aprobado el pasado mes de mayo por un periodo de dos años, y coordina su funcionamiento con otras misiones desplegadas en la zona: la operación Barkhane liderada por Francia que lucha contra el terrorismo en el Sahel y el G5, del que forman parte cinco estados -Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger- con una visión más política y económica.

En este nuevo mandato la misión de la UE ha asumido nuevas tareas, como el apoyo a la fuerza del G5 Sahel con presencia de militares europeos en sus diferentes puestos de mando para labores de asesoramiento, además de los cursos de formación a mandos de la Fuerza Conjunta que ya estaban realizando.

Además, la operación ha ampliado durante los últimos meses su zona de responsabilidad para incluir los puestos de mando de batallón en Niamey (Níger), N'Djamena (Chad) y Nema (Mauritania). El personal total de la misión también se ha aumentado, al igual que el presupuesto, que se incrementa hasta 59,7 millones de euros anuales.

Mientras que las dos primeras fases de la misión estuvieron centradas en ayudar al Gobierno del país a reconstruir su ejército, la tercera puso el foco en el adiestramiento de los militares y la cuarta tiene el objetivo de dotarles de capacidades propias para reestructurar sus fuerzas armadas y ser autónomos en la formación de los nuevos soldados.

El ejército maliense está formado por alrededor de 20.000 efectivos y el objetivo es que alcancen los 41.000 para poder hacer frente a una inestabilidad que se está extendiendo desde el norte al centro del país, hacia donde han ido avanzando los milicianos islamistas.

Según un estudio de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y la Asociación Maliense de Derechos Humanos (AMDH), el 40% de los ataques yihadistas que se cometen en Malí tienen lugar ya en el centro del país. En este sentido, al menos 1.200 civiles han sido asesinados en los dos últimos años y unas 50 localidades han sido quemadas.

En gran medida el principal responsable de la violencia en Malí es el Grupo para el Apoyo del Islam y los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en árabe), una alianza bajo la égida de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y que engloba a Ansar Dine, el Frente de Liberación de Macina y Al Murabitún, que lidera el destacado yihadista argelino Mojtar Belmojtar.

En el centro del país, la actividad yihadista había estado encabezada hasta ahora por Amadou Koufa, un predicador radical y líder del Frente de Liberación de Macina, muerto el pasado 23 de noviembre en una operación del Ejército francés.

Para contrarrestar esta actividad violenta, además de las fuerzas malienses, la misión de la ONU y la 'Operación Barkhane' de Francia, han ido surgiendo con el paso del tiempo grupos de autodefensa, en los que el componente étnico ha sido fundamental.

Si los grupos yihadistas han encontrado en los fulani una buena base de reclutamiento, en el otro lado se han situado los bambara, agricultores, y los dogon, cazadores, generando una violencia intercomunitaria que también está provocando muchas víctimas.

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