Siete restaurantes para disfrutarlo

¡Tiempo de cuchara! Los locales para tomar un buen cocido en Cantabria

Es uno de los platos de cuchara y de las recetas de puchero más sabrosas y ligeras por el empleo de la berza como ingrediente verde.

El Cruce
En el restaurante el Cruce, en Vega de Pas, la cocina tiene cultura de guisos lentos, de cocciones que imprimen sabor a cada receta. / Facebook

En Cantabria con la proximidad del invierno los paseos se acortan, las horas de luz reducen el horizonte y los paisajes se tornan umbríos. Los senderos ahítos de hojarasca exhiben la frágil desnudez del roble, mientras los bosques de hayas pierden sus hojas anaranjadas. El suelo se cubre de helechos animados por la humedad que se hace perenne en esta época del año. El frío acentúa su intensidad, y los cielos rasos dejan caer las temperaturas. Con inusitada rapidez, el cielo se carga de nubes negras amenazantes, un cielo embotado que parece pesar toneladas exige calentar el cuerpo con un buen cocido montañés y un vaso de vino.

Aun siendo una región pequeña, Cantabria es de las pocas que puede presumir de tener en su recetario dos cocidos, el lebaniego y el cocido montañés que es el único cocido en el que la base principal son las alubias y no el garbanzo y además se sirve en un sólo vuelco. Es uno de los platos de cuchara y de las recetas de puchero más sabrosas y ligeras por el empleo de la berza como ingrediente verde. Estos son los siete restaurantes de Cantabria en los que el cocido montañés, el plato emblemático de la zona, destaca como uno de los mejores.

Mirador de Trasvía (Comillas)

El restaurante de las tres hermanas Rodríguez: Inmaculada, Begoña y Alicia; corona las mejores vistas sobre la ría y si añadimos que es el mejor restaurante de la zona, su visita es obligada. Su cocido montañés ha sido nombrado en varias ocasiones como el mejor de Cantabria. Ellas dicen que es porque las alubias y el resto de ingredientes que emplean en su receta, sale de su propio huerto.

Hostal Remoña (Espinarna)

Aurita Rábago es una de esas grandes cocineras anónimas, capaz de transformar todas y cada una de las recetas que elabora, en platos descomunales. No en vano, sus cocidos, en este caso lebaniegos, han estado siempre entre los mejores de toda la Comunidad reconocido así por toda la crítica. Pero si el lebaniego es imbatible, el montañés es sobresaliente. Siempre bien ligado cuece hasta dejar las alubias como manteca, pero sin romper el hollejo y con una berza muy sabrosa.

Casa Lucas (Correpoco)

Casa Lucas es un restaurante en medio de ninguna parte que aparece tras una curva a derechas. Pese a estar aislado en mitad del Valle de Saja, la excursión merece mucho la pena. Hay platos que no encontrará igual en ningún otro restaurante de la provincia. Y es que aquí cuidan hasta el último detalle, incluso hacen y venden su propio pan. El servicio es im-pe-ca-ble, Casa Lucas es de esos pocos sitios en los que el trato potencia el resultado de la cocina. Su cocido intenso en la boca, pero ligero y desgrasado, es sobresaliente.

Mesón Río Argoza (Barcena Mayor)

Barcena Mayor es el escenario ideal para disfrutar del mejor cocido, porque la atmósfera que segrega esta pequeña aldea con un encanto indescriptible, predispone el paladar y aviva las papilas gustativas. Si el exterior es de los más bellos de Cantabria, el interior del mesón, genuino, en la que siguen mostrando fotos de cuando el lobo arrasaba rebaños en la zona, sirve un gran cocido montañés. Si hay algo que no debe dejar de hacer si viaja por la zona, es acercase hasta aquí pasear por sus senderos y comer en este mesón junto al río. Su cocido es pura sustancia, sabores largos que entonan el cuerpo, cucharadas de alubias tiernas y sabrosas.

San Cipriano (Mazcuerras)

En el alto de Mazcuerras a unos cientos de metros de la ermita del mismo nombre, San Cipriano recuerda los caseríos perdidos en la montaña que tanto abundan en las vecinas Vizcaya y Guipúzcoa. Su cocido ha sido reconocido como el mejor este año. Y es que esos pucheros que dejan sobre la mesa para que uno repita las veces que considere oportuno y así disfrutar largo de un plato de cuchara que se potencia con el empleo de un ‘compango’ a base de morcilla y costilla de cerdo, que infunde de toda la sustancia necesaria a este plato.

El Cruce (Vega de Pas)

Probablemente, si viajan por la zona de forma casi natural, este sería el restaurante en el que pararían a comer. Y harían bien, porque aquí la cocina tiene cultura de guisos lentos, de cocciones que imprimen sabor a cada receta. Y ese es el resultado que logran en su cocido montañés. Un plato que dejan reposar para que todo el conjunto se empape del sabor característico del mejor cocido montañés.

Bodega Fuente De (Santander)

Uno de esos sitios escondidos, callados, ocultos, porque su estética no le invita a salir en revistas de moda. No hay apenas decoración. Toda la fuerza se va en la cocina de recetas caseras impresionantes. Su cocido montañés como casi cualquiera de los platos que sale de sus fogones, es excelente y un imprescindible en temporada de invierno en la capital santanderina

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