Domingo, 05.04.2020 - 10:27 h
Un 60% se opone a la automatización

Una IA ahorra 100.000 horas al año en entrevistas de trabajo (y aterra a todos)

Unilever ya utiliza un sistema de automatización para determinar el nivel de éxito de un candidato en función de sus expresiones faciales y orales.

Robot Vera / Stafory
Una IA ahorra 100.000 horas al año en entrevistas de trabajo (y aterra a todos). Robot Vera / Stafory

Uno de los sectores en los que más se aprecia el riesgo de la automatización es de los recursos humanos: Amazon ya cuenta en su planta de El Prat con 45.000 modelos Kiva, el autómata más eficiente del mundo, capaz de levantar hasta 340 kilogramos y recorrer 1,5 metros sin tomarse un respiro e, incluso, ya existe un software más rápido y preciso que tu abogado; pero el último grito en robots está en los procesos de selección, teniendo como ejemplo a Vera, una IA diseñada para entrevistar a los candidatos a puestos de trabajo. Ahora, Unilever, una de las mayores empresas del planeta, asegura que ya ha implantado una IA capaz de ahorrar 100.000 horas de trabajo humano en entrevistas de trabajo.

La multinacional explica que, en el último año, ha implementado un software para analizar entrevistas de trabajo en vídeo, tal y como apunta este artículo de 'The Guardian'. Aparentemente, el sistema escanea las expresiones faciales, el lenguaje corporal y la selección de las palabras que utilizan los candidatos a un puesto y los compara con los rasgos que se consideran predictivos del éxito laboral. Aunque no se explica exactamente qué tipo de indicadores o marcadores revelan que un candidato vaya a tener éxito, otras compañías como Vodafone, Ikea o Intel ya han utilizado sistemas similares.

El problema, según los críticos de este tipo de herramientas, es que la IA no solo no cuenta con las dotes de empatía que permiten a los seres humanos comprender cuándo una persona está nerviosa (por ejemplo, porque lleva mucho tiempo en paro y tiene una situación socioeconómica complicada); tampoco tiene en cuenta las habilidades que no es capaz de expresar subconscientemente a través de gestos. Por eso, la última encuesta encargada por la Royal Society of Arts (RSA) y publicada el viernes sugiere que el 60% de las personas se opone al uso de la IA en la toma de decisiones a la hora de reclutar personal.

Solo el 32% entiende el potencial decisorio de la IA

Paralelamente, una encuesta de YouGov citada por la propia RSA demostraba este mes que solo el 32% de las personas son plenamente conscientes de que la IA ya se está utilizando para la toma de decisiones en general. De hecho, los datos de YouGov  indican que únicamente el 14% del público sabe que los sistemas automatizados para la toma de decisiones ya se están utilizando en los procesos de contratación, mientras que tan solo el 9% es consciente de que se es tipo de sistemas se están utilizando en la justicia penal.

Y, aunque en el caso de la IA de Unilever no se conocen más datos sobre sus capacidades, podemos concluir que son mayores que las de Vera, el robot que lleva ya trabajando para Ikea desde mediados de 2018: su principal característica es que es capaz de entrevistar a cientos de candidatos simultáneamente a través de llamadas o videollamadas y, a partir de ahí, reducir el espectro de solicitantes al 10% que considera más óptimo para un puesto. Técnicamente es capaz de hacerlo gracias a que, al tratarse de un ente virtual, almacena los datos recogidos y su abanico de tareas simultáneas dependerá exclusivamente de la potencia de ordenador que use como 'despacho'.

Actualmente, en su sede de San Petersburgo (Rusia) trabaja un equipo de 50 personas. Todas ellas enfocadas en mejorar y optimizar los recursos de Vera, bautizada así por la madre de Sveshnikov. Se trata de una IA que combina tecnologías de reconocimiento de voz de grandes empresas como Google, Amazon, Microsoft o la rusa Yandex. Los programadores la han alimentado con 13.000 millones de ejemplos de sintaxis y voces de fuentes tan dispares como programas de TV o Wikipedia, así como con expresiones relacionadas con el entorno laboral para expandir su vocabulario y ayudarla que hable de manera más fluida y sea capaz de entender cualquier respuesta.

Así, Vera se convirtió en diciembre de 2016 en el primer robot que entrevistaba a un humano que optaba a un puesto de trabajo. Desde su irrupción en Rusia, la empresa se ha expandido por Europa y EEUU en los últimos tres años. Lo único que sigue siendo una incógnita es cómo convencer a los candidatos de que este tipo de tecnologías son tan beneficiosas para ellos como para las empresas que las utilizan en los procesos de selección.

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