Sábado, 23.02.2019 - 09:00 h
"Necesitamos más circuitos"

La disputa empresarial de la que surgió la guitarra eléctrica (y el 'rock n roll')

Un nuevo libro aborda la rivalidad de Leo Fender y Les Paul, los inventores de la guitarra eléctrica, y su lucha por que fueran cada vez más potentes

Les Paul y Leo Fender / Gibson-Fender
Les Paul y Leo Fender / Gibson-Fender

Año 1966. Jimi Hendrix, hasta la fecha un guitarrista de acompañamiento cuyo nombre aún no le sonaba a nadie, acaba de llegar a Londres en busca de un nuevo sonido. Viene de la mano de Chas Chandler, bajista de The Animals, que quedó prendado de su forma de tocar la guitarra. Pero su estilo requería de una mayor potencia.

Hendrix no solo tenía una legendaria relación con la electricidad, tenía quizás el mejor equipo que se podía alcanzar en la época: una guitarra Fender Stratocaster y un amplificador Marshall de 100 vatios. Pero quería más. Quería una “distorsión nuclear” que estaba por inventarse. Eran necesarios más circuitos.

Solo tres años después, en 1969, Jimi Hendrix tocaba 'The Star-Spangled Banner', el himno estadounidense, en el festival de Woodstock. Seguía teniendo una Fender Stratocaster, pero sonaba muy distinta. Los instrumentos eléctricos habían llevado la música a una nueva era, dando un poder y un volumen a los artistas hasta ahora inalcanzable, un logro que tiene dos nombres propios: Leo Fender y Les Paul.

En 'The Birth of Loud (Simon & Schuster)' Ian S. Port sugiere que la actuación de Hendrix en Woodstock es el climax de un viaje que tiene como protagonistas a Paul y Fender, dos pioneros que empezaron siendo amigos, y acabaron protagonizando una intensa competición (tecnológica y comercial) por convencer a los artistas de la edad dorada del rock para que utilizaran sus instrumentos. Y fue una competición liderada por dos genios de personalidades contrapuestas.

Leo Fender (1909-1991) era un reparador de radios autodidacta y silencioso, medio ciego, criado en un área rural del Condado de Orange. Era una rata de taller, que se pasaba el día entre cacharros y solo paraba para comer todos los días espaguetis en lata. Nunca se le vio sobre un escenario. Su lugar estaba entre bambalinas, arreglando los instrumentos con un destornillador en la mano.

Les Paul (1915-2009) era una estrella. Un guitarrista brillante, pero egocéntrico, que estaba obsesionado con las nuevas tecnologías musicales y podía concebir sonidos más allá del límite de lo técnicamente posible. 

Opuestos en estilo y temperamento, ambos perseguían un mismo fin: crear la guitarra eléctrica de cuerpo sólido.

Fender Esquire, la primera guitarra de cuerpo sólido del mercado. /  Peter Anderson
Fender Esquire, la primera guitarra de cuerpo sólido del mercado. / Peter Anderson

El nacimiento de la guitarra eléctrica

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la música popular americana evolucionó de los estilos más folclóricos –country y blues– al rock and roll, pero este camino nunca habría sido posible si no hubieran evolucionado también los instrumentos musicales.

Port evoca en su libro una escena en el garaje de Hollywood de Les Paul, a fines de la década de 1940, cuando Paul, Fender y otros pioneros de ideas afines se mezclarían con un grupo de guitarristas de country para intercambiar consejos e historias: “Ninguno pudo haber previsto la llegada del rock 'n' roll, pero estaba claro que la música se hacía cada vez más fuerte y potente, desafiando los límites de los instrumentos acústicos. Había una sensación entre estos hombres que aún no se había alcanzado todo el potencial de amplificación eléctrica en la música, de que todavía había mucho poder esperando a ser aprovechado, nuevas herramientas increíbles esperando ser construidas”

Un año antes, Paul había hecho el descubrimiento esencial para el futuro de la guitarra eléctrica: construyó una guitarra con un cuerpo macizo de madera de pino, un puente, dos pastillas y un mástil Gibson. Este invento, bautizado como The Log, resolvía los dos problemas principales que habían surgido al amplificar las guitarras acústicas: se limitaba el acople, ya que el cuerpo de la guitarra no resonaba cuando el sonido era amplificado, y se aumentaba la duración del sonido ('sustain'), que la energía de las cuerdas no se disipaba, generando el sonido a través del cuerpo de la guitarra.

Tan pronto como Paul tuvo listo su prototipo, en 1941, intentó vendérselo a Gibson, pero la compañía no mostró ningún interés. Tuvieron que pasar nueve años hasta que, en 1950, la pequeña compañía que lideraba Leo Fender comercializara la primera guitarra eléctrica de cuerpo sólido, la Fender Esquire (que posteriormente se renombraría como Telecaster). Los músicos vieron inmediatamente su atractivo y, aunque Fender la había construido pensando en los guitarristas de 'country', Chuck Berry empezó a tocarla en 1951 y su sonido fue fundamental en los primeros tiempos del 'rock n roll'. 

Gibson, el mayor fabricante de guitarras, vio enseguida que la nueva guitarra de Fender podía disputar su liderazgo y, solo entonces contacto con Paul para interesarse por su invento. La compañía diseñó una guitarra eléctrica del lujo para que la Esquire de Fender pareciera una baratija y convenció a Les Paul, cuyo respaldo había buscado antes Fender, para ponerle su nombre: firmó un contrato en el que aceptó nunca volver a tocar en público ni ser fotografiado con otra que no fuera una guitarra Gibson. 

Así nació la rivalidad histórica del mundo de la guitarra: Gibson versus Fender, Les versus Leo. Una rivalidad sin la que la historia del rock n roll sería completamente distinta.

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