Lunes, 16.12.2019 - 11:25 h
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Las ventajas de llevar uniforme al trabajo: es cómodo y brinda carisma

Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Barack Obama son reconocidos defensores de vestir siempre lo mismo. Tener un armario monotema puede ser una buena idea

Einstein, Obama y Jobs sono conocidos por no cambiar nunca de vestimenta / Wikicommons
Einstein, Obama y Jobs sono conocidos por no cambiar nunca de vestimenta / Wikicommons


En la sociedad del prêt-à-porter parece un sacrilegio ir a trabajar con un uniforme si no se está obligado. Pero en realidad, vestir todos los días la misma ropa no es solo un privilegio de monjas y policías: es cómodo, barato y tiene ciertas ventajas laborales.

No son pocas las personas de éxito que han optado por dar este paso. Ni es una nueva tendencia. Albert Einstein vestía siempre traje gris, camisa de cuello estrecho, corbata negra, y nunca llevaba calcetines.

Hoy en día son conocidos los casos de Steve Jobs o Mark Zuckerberg, reyes del normcore. El primero, llevaba siempre unos vaqueros y su característico jersey negro de cuello alto –que pese a su sencillo aspecto, fue diseñado ex profeso para Jobs por el japonés Issey Miyake y era de todo menos barato–; el segundo, quizás imitando al gurú de Apple, viste siempre camiseta gris y vaqueros para ir a la oficina.

El expresidente de EEUU, Barack Obama, también repetía constantemente los mismos trajes grises o azules, con camisa blanca o azul. Incluso diseñadores de ropa como Karl Lagerfeld o Michael Kors prefieren jugar con el armario de los demás y reservar para ellos uniformes de riguroso negro.

También hay mujeres que han tomado la decisión de uniformarse. Es el caso de Matilda Kahl, hoy directora creativa de Sony, que se dio a conocer en el mundo de la moda por vestir a diario pantalón negro, camisa blanca y un lazo de cuero negro.

Para algunos, como Zuckerberg, la decisión de vestir siempre la misma ropa solo responde a una cuestión de comodidad –“porque pasar tiempo pensando lo que vas a llevar puesto es un malgasto innecesario de energía”, aseguró–. Para otros (la mayoría) es una decisión más que meditada, por otros motivos menos pueriles que los del fundador de Facebook.

Jobs contó a Gawker que decidió hacerse un uniforme tras conocer en la década de los 80 al presidente de Sony, Akio Morita. En la fábrica de la compañía todos llevaban uniforme. Una costumbre que, tal como le explicó el propio Morita, se instauró tras la II Guerra Mundial. Después de la guerra nadie tenía ropa, y empresas como Sony tuvieron que dar a los trabajadores algo que ponerse. Con los años, los uniformes fueron adquiriendo su propio estilo de marca, sobre todo en empresas como Sony, y se convirtieron en una forma de vincular entre sí a los trabajadores de la empresa.

Fue entonces cuando Jobs decidió que quería ese tipo de vínculo para Apple e intentó que toda la compañía llevara una especie de chaleco. Ante la negativa decidió que al menos él iría de uniforme, y se compró una pila de jerséis que le duraron toda la vida.

El legendario directivo de Sony, Akio Morita, convenció a Jobs de las bondades del uniforme.
El legendario directivo de Sony, Akio Morita.

Las ventajas de tener un armario como el del Pato Donald

Dar el paso hacia la uniformidad es a priori sencillo, pero requiere cierta organización y, sobre todo, arrojo. Brian Moylan, colaborador habitual de medios como The New York Times o The Guardian, asegura que su vida cambio desde el momento en que decidió tener un armario como el del Pato Donald, con dos docenas de camisas blancas idénticas. Pero los inicios no fueran nada sencillos.

“Hace aproximadamente tres años decidí empezar a usar un uniforme en la oficina, así que fui a J. Crew [una tienda estadounidense de ropa multimarca] y pedí tres trajes con la misma tela y una veintena de camisas blancas con cuello abotonado”, explica Moylan. “Mi uniforme, pensé, me liberaría de la ansiedad diaria de pararse frente al armario preguntándome: ‘¿Esto encaja?’ O ‘¿Estoy usando este suéter con demasiada frecuencia?’”

Pero al principio, reconoce el periodista, la decisión le genero ciertas inseguridades. “Al principio, había cambiado una ansiedad por otra: ‘¿La gente pensaría que soy vago o aburrido por usar un uniforme?’ Pero a medida que me iba adaptando a mi nuevo estilo de vida, comencé a sentirme mejor en el trabajo porque sabía que me vería bien y que estaría perfectamente vestido para casi cualquier ocasión”.

A Moylan no solo le importaba la comodidad, quería generar un estilo propio con el que siempre se le identificara (también en versión veraniega).

Elegir un buen uniforme es una gran manera de generar carisma, y no hace falta decir lo importante que es esta cualidad en el mundo de los negocios, donde la ropa que vestimos sigue teniendo importancia.

Debuted my summer uniform today. I hope you all I've it.

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Esto sí es crear marca personal

En 2012, los profesores de la Northwestern University (EEUU) Hajo Adam y Adam Galinsky definieron en un citadísimo estudio el concepto de enclothed cognition para describir la influencia sistemática que la ropa tiene en los procesos psicológicos del que la porta. Los profesores llegaron a la conclusión de que los ropajes que asociamos a una profesión concreta hacen que sus portadores estén más concentrados y sean más cuidadosos en su labor, con independencia de que sean verdaderos profesionales del ramo.

Para confirmar su hipótesis Adam y Galinsky seleccionaron a 58 estudiantes. La mitad se enfundó una bata blanca de doctor y el resto se quedó con la ropa que llevaba de la calle. Tras esto les sometieron a una serie de pruebas para evaluar su capacidad de concentración y agudeza mental. Los que llevaban bata cometieron, de media, la mitad de errores que sus compañeros con ropa de calle.

“Para que esto funcione, una persona tiene que entender el simbolismo asociado con un conjunto determinado”, explica Moylan, en referencia a su propio uniforme. “Si una persona comienza a asociar un uniforme de trabajo con cierta personalidad, comenzará a encarnar esta. Es como la pluma mágica de Dumbo, pero por suerte cubre mucha más piel”.

A su vez, prosigue el periodista, los compañeros de trabajo reconocerán el atuendo, reforzando el carisma con el que se asocia. “Esto crea un ciclo de retroalimentación interminable entre cómo una persona quiere ser percibida y cómo se percibe”, concluye.

El creador de Segway, Dean Kamen / Stuart Isett, Fortune Brainstorm Green
El creador de Segway, Dean Kamen / Stuart Isett, Fortune Brainstorm Green

Esto sí, si vas a vestir de uniforme, piensa bien lo que elijes. Dean Kamen, inventor del Segway –el artilugio de dos ruedas que encandila a los turistas de todo el mundo–, viste siempre camisa y pantalón vaquero con zapato negro. De hecho, figura en el libro Guinness de los Records por ir vestido durante más tiempo con el mismo conjunto: 14.616 días. ¿Estás preparado?

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