Domingo, 22.09.2019 - 18:26 h
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La verdadera razón por la que Google quiere bloquear (algunos) anuncios

Chrome dejará de mostrar doce tipos de anuncios que han sido calificadas como especialmente molestos para los usuarios. ¿Por qué?

¿Es Google el gran hermano de internet? / Pixabay
¿Es Google el gran hermano de internet? / Pixabay

El 15 de febrero, Google implementó en su navegador Chrome su esperadísimo bloqueador de anuncios. La herramienta, anunciada el pasado verano, servirá para ocultar los anuncios más molestos.

Chrome dejará de mostrar doce experiencias publicitarias que han sido calificadas como especialmente molestas para los usuarios por la Coalition for Better Ads, en la que están integrados grandes de internet como Microsoft, Facebook y el propio Google.

En concreto, se trata de cuatro tipos de anuncios en páginas web de escritorio y ocho en webs móviles, aquellos que reproducen de forma automática vídeo y sonido, que tienen cuenta atrás, así como las ventanas pop-up difíciles de cerrar, entre otros.

La medida ha sido en general bien acogida por la industria y los usuarios, pero como casi todos los movimientos de Google no está exento de polémica. Sí, la herramienta hará más fácil la vida a los usuarios de Chrome (más de la mitad de los internautas), pero otorga a Google un papel aún más prepoderante en la configuración de las páginas web. Las empresas no solo tendrán que adaptarse a las normas de su buscador, además deberán adaptarse a sus normas publicitarias.

No hay que olvidar que Google es, además, uno de los mayores proveedores de publicidad de internet. Y, obviamente, sus anuncios no estarán afectados por la medida, tampoco en los casos en que su publicidad podría considerarse del todo intrusiva, como son los anuncios obligatorios que deben verse en YouTube –compañía de Google–antes de acceder al contenido buscado.

La iniciativa, además, hará innecesario la utilización de otros bloqueadores de anuncios que sí pueden afectar a su publicidad. Google cree que librar a la red de anuncios especialmente intrusivos será a la larga positivo para la publicidad en general, y más rentable para los anunciantes y para Google mismo. Un win-win en toda regla.

Los tipos de anuncio que van a bloquearse.
 

Un nuevo filtro en internet

La actualización de Chrome, insiste la compañía, no es un bloqueador de anuncios, como el famoso Ad-Block, sino un filtro. La herramienta, de hecho, se centrará en perseguir a webs consideradas intrusivas. Google ha diseñado un sistema que evaluará a las páginas según cumplan o no con los estándares publicitarios considerados admisibles y, si encuentra fallos, avisará a éstas para que cambien. Si en treinta días no solucionan los problemas, la página en cuestión será incluido en una suerte de lista negra, y sus anuncios serán bloqueados.

Esto puede provocar varias disfunciones. Si una compañía no está en la lista negra, podrá emitir anuncios intrusivos y no se bloquearán hasta que el sistema de Google detecte el fallo y se evalúe el conjunto del sitio; por el contrario, si una empresa entra en esta lista, aunque cumpla los estándares, tendrá todos sus anuncios bloqueados, hasta que vuelva a pasar una revisión. Y es presumible que los ingresos de estos sitios web caigan en picado. Cientos de miles de negocios dependerán, aún más, de las decisiones de Google.

“Chrome existe literalmente para proteger el negocio publicitario de Google”, asegura a The New York Times Mark Mayo, vicepresidente de Mozilla, la compañía que desarrolla el navegador web Firefox, uno de los mayores competidores de Chrome. “Google ha hecho un montón de cosas, sus productos están basados en la web y probablemente la mayoría sean positivos, pero lo que también hemos visto, obviamente, es una tremenda centralización”.

Como apunta el mismo artículo del Times, la Electronic Frontier Foundation, una organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos digitales de los ciudadanos, emitió un comunicado el viernes que aseguraba que la actualización de Google Chrome “no soluciona el problema más grande de las violaciones de privacidad” en la web. También criticó a Google y la Coalition for Better Ads, por tratarse de un grupo comercial que no representa a los consumidores.

“Google explota el dominio de su navegador para dar forma a las condiciones del mercado publicitario y genera algunas preocupaciones”, asegura la fundación en su comunicado.

La medida puede suponer un gran mazado para algunas páginas / Pixabay
La medida puede suponer un gran mazado para algunas páginas / Pixabay

¿El fin de los bloqueadores?

Pese al entusiasmo de Google respecto a su iniciativa, no está claro que la gente vaya a deshacerse de los bloqueadores de anuncios. Según Ben Williams, portavoz de Ad-Block, la herramienta de Google dejará sin bloquear muchos de los anuncios que su programa si elimina, por lo que, asegura, su producto sigue siendo interesante.

Paradójicamente, Ad-Block gana dinero aceptando pagos de las principales compañías para “incluirlos” en una lista blanca: aquellos que pagan, no son bloqueados. Y entre los que pagan está Google.

“Hasta ahora, lo que ha sido bueno para los usuarios ha tendido a ser bueno para Google, y viceversa”, concluye John Herrman en The New York Times. “Pero la colisión de la vieja noción de la web como un espacio libre y abierto y la realidad de ella como un territorio digital cada vez más colonizado por intereses comerciales ha provocado preocupación entre algunos usuarios”.

Y no es para menos.

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