La  confianza empresarial se desploma

¿Aterrizaje forzoso de China? Las peores perspectivas son de sus propios analistas 

Los expertos en el país siempre han sido más optimistas que el resto pero la situación ha dado un giro radical tras la 'guerra comercial'.

Pesimismo con la economía de China

El mercado siempre está pendiente de los datos macroeconómicos que se publican en China, que en los últimos meses no han sido positivos. Las referencias que se han ido conociendo ponen de manifiesto como la 'guerra comercial' que libra Donald Trump contra ellos está pasando factura a la mayor economía del continente asiático. Recientemente, la evolución de sus exportaciones e importaciones se situaba bastante por debajo de lo previsto por los bancos de inversión. 

La mayoría de organismos oficiales, en sus proyecciones económicas, han sacado la 'tijera'. Por ejemplo, la OCDE prevé una ralentización progresiva de la economía con la demanda interna compensando (en parte) su débil comercio exterior y pronostica un crecimiento del PIB del 6,2% en 2019 y 6% en 2020. Cifras bastante por debajo del 6,6% marcado el pasado curso y su peor dato de expansión en 20 años.

La 'Encuesta a Analistas' de Fidelity aborda la desaceleración de la principal economía asiática bajo el título 'calibrar la desaceleración de China', toda una declaración de intenciones. El país asiático es el que sale peor parado en el estudio ya que muestra el mayor deterioro del sentimiento empresarial de todas las regiones analizadas. Además, se ha asistido a un cambio muy llamativo este curso: los inversores nacionales se unían al bando de los bajistas y manejaban una visión mucho más pesimista que los extranjeros. 

La desaceleración económica de China no es solo por la debilidad exterior sino porque la demanda interna se encuentra también 'deprimida'. De hecho, algunas medidas del pasado parecen descartadas ya que, según señala un experto de Fidelity que cubre el sector financiero "el país dio un impulso importante al crédito, pero esta vez podría no hacerlo".

El motivo es que las tensiones financieras van en aumento. Uno de cada tres analistas en el país destacan que las empresas aumentarán su endeudamiento debido al deterioro de los flujos de efectivo. Un analista de renta fija en Shanghái pone de manifiesto esta realidad y va un paso más allá al destacar que "numerosas empresas ya están muy apalancadas y se enfrentan a un mayor riesgo de refinanciación, por lo que muchos se preocupan más por la supervivencia que por el crecimiento". 

Por tanto, la 'guerra comercial' que libra Donald Trump con el país asiático no es el único factor que explica la situación por la que atraviesa el país pero sí es el problema número uno. Además, numerosas voces en el sector apuntan a que los datos macro podrían ir a peor. Algunas compañías adelantaron gran cantidad de exportaciones chinas y se teme, por tanto, que se produzca un desplome en los primeros meses de este año ante la progresiva entrada en vigor de los aranceles. 

Las autoridades de Pekín tomarán medidas para amortiguar este golpe. Los expertos de Fidelity no descartan más estímulos presupuestarios, lo que sería una sorpresa positiva. El país presidido por Xi Jinping ya ha llevado a cabo una rebaja de impuestos y, tras ella, podría no disponer de mucho más margen para inyectar dinero en la economía o, en caso de hacerlo, las medidas de estímulo serían mucho más específicas. 

La situación de su rival en la 'guerra comercial' tampoco es mucho más positiva. La economía mundial debe encarar el fin del optimismo y la desaceleración (y poco a poco la recesión) gana peso. La 'varita' de Trump, al igual que la de Xi Jinping, ha perdido su magia y sus políticas fiscales ya no benefician a las empresas debido al daño que causan los aranceles que ambas economías quieren fijar y que perjudican a casi todos los sectores. 

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