Más de 2.000 millones en acciones

Carlos Fernández se cuela entre las diez mayores fortunas de la bolsa española

El principal accionista de Amrest Holdings cuenta con participaciones relevantes en el capital de Banco Santander, Prisa o Inmobiliaria Colonial.

Carlos Fernández González, fundador de Finaccess.
Carlos Fernández González, fundador de Finaccess. / L. I.

Ortega, Del Pino, Daurella, Botín, Riberas, Koplowitz, Revoredo o Escarrer son algunos de los ilustres apellidos que dan titularidad a las mayores fortunas de acciones en la Bolsa española. Sus carteras, en su mayoría de empresas familiares, comparten ranking bursátil desde hace unos meses con otros dos apellidos más comunes pero no menos acaudalado ni poderoso: Fernández González, Carlos.

La fortuna bursátil de Carlos Fernández González.
 

El discreto mexicano se ha convertido en una de las fortunas más pujantes de la Bolsa española con un valor agregado de más de 2.000 millones de euros solo con las participaciones que controla en Prisa, Banco Santander, Inmobiliaria Colonial y Amrest, el holding de restaurantes que cotiza en España desde finales de noviembre. Es solo la punta del iceberg de una fortuna familiar mayor.

Fernández González es además el fundador del Finaccess, el grupo financiero que refundó antes de su salida del Grupo Modelo, la cervecera de la que llevó las riendas ejecutivas desde 1993 a 2013 como director de operaciones (COO), consejero delegado (CEO) y, en la última etapa, también como presidente. Bajo la presidencia de su tío Antonino Fernández, Carlos lideró la expansión internacional de Coronita y Corona hasta que AnBev optó en 2012 por pagar 20.000 millones de dólares (unos 15.000 millones de euros al cambio de entonces).

Hace menos de un lustro se instaló definitivamente en Madrid junto a su esposa Lucrecia Aramburuzabala Larregui, heredera junto a su hermana Mariasun de una de las mayores fortunas financieras de México y accionista de Tresalia Capital, el holding de la fortuna familiar de su mujer, con orígenes en Escoriaza (Guipúzcoa) y Elizondo (Navarra).

Fernández González ha hecho también carrera en solitario. Al frente de Finaccess Capital ha ido tejiendo otro imperio empresarial que, en parte, ha comenzado a asomar ahora la cabeza en el parqué español. A finales de noviembre, Fernández González asistió en la Bolsa de Madrid al estreno de Amrest, aunque se alejó todo lo que pudo de los focos y dejó en manos de su hombre de confianza José Parés la atención a inversores y prensa.

Con el ‘listing’ (cotización sin venta previa de acciones) de su empresa, Fernández puso en valor un conglomerado de franquicias (PizzaHut, KFC, Starbucks) y restaurantes (La Tagliatella) tasado en más de 2.000 millones de euros y en el que el grupo mexicano controla la mitad de las acciones desde 2015. A muchos les sorprendió que Fernández fuera el mismo que en 2017 impulsó la creación del gigante inmobiliario Colonial-Axiare, donde también es el principal socio con el 18% de las acciones (800 millones de euros).

Papel protagonista en Popular

Era el mismo que a comienzos de 2018 suscribió la ampliación de capital del Grupo Prisa, editor de El País y Santillana, para hacerse con el 5% del capital. Pero si por algo se le conoce a Carlos Fernández González en los círculos de poder en España es por haberse convertido desde noviembre de 2014 en miembro del consejo de administración de Banco Santander. Venía de ocupar un sillón en el extinto consejo asesor internacional de la entidad. Desde finales de los años 90, Fernández González había estado ligado a la filial en México de la entidad española.

Hoy, Carlos Fernández es el consejero con más acciones (0,11% del capital) solo por detrás de Ana y Javier Botín. Su papel ha sido clave, por ejemplo, para apaciguar como voz autoriza del Santander los ánimos con las familias mexicanas (algunas antiguas socias en Cervezas Modelo) que perdieron toda su inversión con la quiebra de Banco Popular en 2017.

Entre otras cosas, Fernández logró que su cuñada Mariasun Aramburuzabala, considerada la mujer más rica y poderosa de México, se desmarcase del frente judicial que iniciaron contra el Banco Santander, actual propietario del Popular. No pudo hacer lo mismo con otros como la familia Del Valle y los accionistas afines al antiguo banco de Ángel Ron

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