Primas de riesgo financiero

Portugal caza a España: el riesgo ibérico se iguala por primera vez en una década

La prima de riesgo portuguesa elimina su distancia con la española hasta situarse a la par en el entorno de los 80 puntos básicos.

Pedro Sánchez y Justin Trudeau
Pedro Sánchez y el primer ministro portugués, Antonio Costa / EFE

Dos países rescatados por Europa, dos estados hermanados en los que cada uno se financia como puede. Por primera vez desde noviembre de 2009, la percepción de riesgo financiero en los mercados de Portugal se dispone a superar a la de España otra vez. El coste de financiación del Estado luso comienza a ser menor al español en algunos tramos temporales, aunque en la referencia a 10 años no ha sido hasta ahora cuando está a punto de producirse el ‘sorpasso’ en la península ibérica.

La prima de riesgo de Portugal cerró este lunes 19 de agosto en los 80 puntos frente a los 78,9 puntos de la española, según los datos a cierre de los mercados europeos de ambas deudas soberanas. Dicho de otro modo, la rentabilidad de la deuda a diez años de Portugal terminó la sesión en el 0,16% frente al 0,149% del bono español al mismo plazo. El ‘bund’ alemán, considerado el activo de referencia libre de riesgo, terminó el día en el -0,646%, dejando la prima o diferencial frente a España y Portugal en torno a esos 80 puntos, según los datos a cierre del lunes.

El proyecto económico diseñado por el Gobierno luso de Antonio Costa y su entonces ministro de Economía, Mario Centeno, actual presidente del Eurogrupo, ha logrado el mérito de recuperar la confianza de los inversores después de que el país entrase en situación de quiebra técnica en 2011. La imposibilidad de financiarse llevó al entonces Gobierno socialista de Jose Socrates a solicitar ayuda a la troika (FMI, BCE y Comisión Europea) para un préstamo de 78.000 millones de euros.

La prima de riesgo portuguesa, o su diferencia respecto al activo libre de riesgo -deuda alemana-, llegó a marcar récords por encima de los 1.250 puntos en enero de 2012. La exigencia de rentabilidad de los inversores para comprar sus bonos a diez años llegó a marcar niveles superiores al 15%, una pesadilla que empequeñece los más de 600 puntos básicos o el 7% de rentabilidad de la deuda española al mismo plazo en aquel momento. Ambas insostenibles a la hora de financiar a los países.

Sin embargo, ni siquiera durante la crisis de deuda europea en 2010 -capítulo siguiente a la crisis financiera de 2008-, la prima de riesgo portuguesa se había situado al mismo nivel que la española. Fue unos meses antes, en noviembre de 2009, cuando el Estado portugués logró financiarse a un menor nivel que España con primas o diferenciales respecto a la deuda alemana que apenas rondaban los 60 puntos básicos.

Con la misma moneda y un escenario de convergencia cada vez mayor, el estallido de la crisis de deuda en el seno de la eurozona pilló por sorpresa a casi todos. Sin embargo, tras la progresiva entrada en acción del Banco Central Europeo (BCE) de Mario Draghi a partir de 2011 todo ha cambiado hasta el punto de no tener ninguna lógica. La distorsión provocada por las compras billonarias de deuda del banco central han dado la vuelta a la tortilla y aliviado las tensiones de financiación de los países europeos.

La era de las rentabilidades negativas de la deuda soberana europea en casi sus plazos -lo que implica que el inversor presta su dinero a sabiendas de que recuperará menos capital a vencimiento- ha situado a países intervenidos como Irlanda, Portugal, Grecia y España con un menor coste de endeudamiento que países que cuentan con su propio banco central y un historial más saludable en los mercados.

Para muestra, la pantalla de rentabilidades (o de costes) a diez años este verano. Mientras en México se financian al 7% a diez años con su peso, Brasil al 7,2%, EEUU al 1,6% y Canadá al 1,2%... España y Portugal se financian a poco más del 0,1%, decenas de veces inferior a sus niveles de 2011. Grecia, con todos sus Varoufakis y Syritzas a su espalda, se financia en agosto de 2019 al 2%, un nivel asequible para contratar un préstamo a largo plazo para un país, empresa o particular antes de 2015.

Fue hace cuatro años cuando las compras masivas de deuda del BCE aplastaron cualquier tensión financiera en Europa y aplanaron la curva de rentabilidades de los bonos. Ese escenario se ha reactivado en el último año con el inicio de la guerra comercial de los EEUU de Trump, que ha provocado una desaceleración económica global y el cambio. La nueva ronda de bajadas de tipos de interés va a ir acompañada de nuevos estímulos monetarios.

En el caso de EEUU, de momento, solo las presiones de Trump señalan ese escenario. En Europa, los gobernadores del BCE llevan la delantera apoyándose en la debilidad de los fundamentales. En Bank of America Merrill Lynch (BofAML) creen que Draghi activará en septiembre un programa de recompra de deuda de 30.000 millones de euros mensuales durante doce meses con un importe global de 700.000 millones que puede centrarse en el programa de bonos actuales o en la deuda emitida por los bancos. Trump quiere que la Fed entre en esa guerra y baje los tipos en 100 puntos básicos con "algún tipo de expansión cuantivativa".

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