Balance negativo entre los votantes

Sólo el crecimiento económico 'salva' a Trump en su primer año en Washington

Un incremento del 3% pese a los huracanes y un mínimo histórico del paro del 4,1% mantienen pobremente su popularidad con un 37% de aprobación

Trump baja del puesto 156 al 248 en la lista de los más ricos de EEUU
El paro estadounidense ha alcanzado un mínimo de 17 años en octubre.

Este miércoles 8 de noviembre se cumple un año desde que Donald Trump fuera elegido presidente de Estados Unidos ante la casi unánime favorita Hillary Clinton. Doce meses, que en realidad son casi diez porque recibió la investidura el 20 de enero, en los que el mandato del magnate ha vivido más sombras que luces incluso desde antes de sentarse en el Despacho Oval. Si su radical y personalista campaña electoral ya levantó ampollas entre un amplio sector de la población estadounidense (y en general, de la población mundial), su modus operandi una vez tomada posesión del cargo le ha hundido entre la opinión pública.

En el discurso que ofreció tras la victoria en las elecciones en 2016, Trump llamó a sus compatriotas a "cerrar las heridas de la división" y a "permanecer unidos". Sin embargo, apenas 365 días más tarde, preside caóticamente un país si cabe más dividido; pese a que en el seno del partido republicano todavía cuenta con un apoyo casi unánime.

El índice de aprobación que elabora semanalmente la prestigiosa consultora Gallup sitúa a Trump en un mínimo del 37%, cifra que Barack Obama no llegó a bajar en ocho años de legislatura. Claro, que el actual inquilino de la Casa Blanca ni siquiera en su primera semana consiguió superar un irrisorio 46%. En cuanto a la desaprobación, hasta un 59% de los votantes considera que Trump no está haciendo su trabajo correctamente. El balance entre aprobación y desaprobación le queda al magnate en un -22%, el más bajo de la historia reciente del país a estas alturas de mandato: Obama se quedó en un 17%, George Bush en un 80% y Bill Clinton en un 11%.

Con todo, las cosas aún podrían ir peor para Trump. De entre sus dispares promesas electorales se extraía un mensaje claro, que el presidente está cumpliendo prácticamente a cualquier precio: “America first” (América primero). Es en el apartado económico donde el inquilino de la Casa Blanca ha hecho más hincapié en su primer año en el cargo; y aunque algunas de sus intenciones como la de generar 25 millones de puestos de trabajo en una década eran cuanto menos utópicas, lo cierto es que su política económica le está salvando de una quema mayor.

A finales de 2016, antes siquiera de tomar posesión del cargo, Trump ya había empezado a sumar puntos en el aspecto financiero. Durante su campaña había prometido “traer de vuelta los empleos a Estados Unidos”, y nada más ser elegido descolgó el teléfono para marcar el número de los patrones de Carrier y United Technologies, que planeaban trasladar sus respectivas sedes a México. Después de la llamada no lo hicieron, manteniendo 1.100 puestos de trabajo en el país norteamericano. La semana pasada, Trump se anotó otro tanto en esta línea ‘repatriando’ a Broadcom Limited, el fabricante de semiconductores que da empleo a 7.500 personas y que se había marchado a Singapur.

Proyecta una nueva reforma fiscal

En este afán por atraer empresas a Estados Unidos, el presidente presentó a principios de noviembre la reforma fiscal que busca bajar el Impuesto de Sociedades del 35% actual al 20%. Esta medida también pretende reducir de siete a cuatro los tramos de impuestos de la renta individual: del 12%, del 25%, del 35% y del 39,6%, que pagan las rentas más altas del país y que Trump ha decidido mantener tras las críticas casi unánimes.

En cualquier caso, el balance financiero le resulta positivo al multimillonario presidente porque las cifras, incontestables, le dan la razón. En el mes de octubre, la tasa de paro en Estados Unidos se situó en un 4,1%, un mínimo que no se registraba desde hace 17 años. Y en cuanto al crecimiento económico, ese que prometió desatar, el viento también sopla a su favor. Sus dos primeros trimestres completos al frente de la Casa Blanca arrojaron un incremento del 3,1% y del 3% respectivamente, a pesar de los dos huracanes que azotaron el país en este último tramo. Además, se estima que para el último trimestre de 2017, el crecimiento se mantenga por encima de ese 3%. Por comparar con su antecesor en el cargo, Obama apenas fue capaz de promediar un crecimiento del 1,6%.

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