Jueves, 19.09.2019 - 01:05 h
En la cumbre del G7

Trump, entre el ataque y el abrazo: ofrece un acuerdo y un ultimátum a China

El presidente de EEUU comunica la voluntad de Xi Jinping de negociar el fin de la guerra comercial, pero advierte: "No tiene otra opción".

Donald Trump
Trump, entre el ataque y el abrazo: ofrece un acuerdo y un ultimátum a China. / EP

La guerra comercial que mantienen EEUU y China desde hace más de un año cada vez más parece una réplica de Vietnam (pero, por suerte, sin muertos): Trump lleva marcando el ritmo de la contienda con cada anuncio de subida de aranceles (el último, el pasado fin de semana, justo antes del inicio de la cumbre del G-7), mientras que Xi Jinping mantiene una actitud meramente reactiva. Por eso, cuando este lunes el presidente de EEUU anunciaba que China desea retomar las negociaciones para poner fin a la guerra, a casi nadie le sorprendía que, horas después añadiese una de sus típicas coletillas: "No tiene otra opción".

Como suele ser costumbre, Trump ha elegido ser el protagonista absoluto de la cumbre del G-7, incluso a su pesar: ha decidido ser él, y solo él, quien anunciase al mundo la voluntad de China de negociar un acuerdo comercial; ha querido dejar claro, en su discurso particular (antes del comunicado final consensuado entre los miembros del G-7), que él tiene la sartén por el mango en la guerra comercial con China; también ha sugerido que la próxima edición del G-7 se celebre en uno de sus resorts, cerca de Miami; y, para acabar, ha reaccionado en Twitter a la filtración (convenientemente publicada en plena escalada diplomática en la cumbre de líderes) de que, durante una reunión en la Casa Blanca, preguntó si se pueden lanzar bombas nucleares para parar a los huracanes.

Es cierto que tanto China como Estados Unidos instaron este lunes al diálogo con la esperanza de frenar la escalada de su guerra comercial, como también es cierto que, tres días después del anuncio por ambas partes de alzas recíprocas de aranceles aduaneros, la situación no ha mejorado, a pesar de las mutuas muestras de buenas intenciones. "Trump ha dicho a los líderes que quiere alcanzar un acuerdo con China", aseguraba el lunes el presidente francés, Emmanuel Macron, tras reunirse con su homólogo estadounidense en el marco de la cumbre del G-7 que se celebra estos días en Biarritz.

Antes de abandonar Biarritz, el presidente estadounidense Donald Trump, anunciaba que Estados Unidos iba a reanudar "muy próximamente" sus negociaciones con China y que, ante la presión de Washington, China "no tiene otra opción" que aceptar un nuevo acuerdo comercial. Fueron sus últimas e incendiarias declaraciones después de una mañana en la que ambas potencias intentaban rebajar la tensión desatada el pasado viernes por el cruce de aranceles y medidas de represalias anunciadas por una y otra parte.

"China llamó la pasada noche a nuestros responsables comerciales y pidieron volver a la mesa... Es un acontecimiento muy positivo para todo el mundo", recalcaba Trump a primera hora del lunes, durante unas breves declaraciones junto con el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, con el que se reunió este lunes al margen de la cumbre del G7. Además, manifestó su "gran respeto" por el presidente chino, Xi Jinping, por dar este paso y señalar que "quieren un acuerdo" que ponga fin a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que dura ya año y medio. Pasos como este muestran "por qué Xi es un gran líder", ya que "comprende cómo funcionan las cosas", añadió.

Trump abre la puerta a reunirse con Rohaní

Por otra parte, Trump también aseguraba este lunes que está dispuesto a reunirse con su homólogo iraní, Hasán Rohani, "si las circunstancias son correctas", aunque también dejó otro ejemplo de su política de 'ataques y abrazos' al insistir en que el acuerdo de 2015 sobre las armas nucleares iraníes fue "ridículo". "Si las circunstancias son correctas, estaría ciertamente de acuerdo" en reunirse con el presidente iraní, subrayó el estadounidense al cierre de la cumbre del G-7.

Trump aseguró tener "buenas sensaciones" con Irán, aunque adelantó que cualquier nuevo acuerdo nuclear debería implicar que Irán no tenga acceso al arma nuclear ni desarrolle misiles balísticos "durante mucho más tiempo". Señaló que Irán "no es el país que era" cuando él llegó a la Casa Blanca hace dos años y medio, por lo que no cerró la puerta a una negociación para alcanzar un nuevo pacto nuclear que reemplace al alcanzado en 2015, que volvió a descalificar como "un mal acuerdo".

La puerta a una eventual reunión entre Trump y Rohaní la había abierto minutos antes el francés Macron al afirmar que "se dan las condiciones" para que se produzca ese encuentro y que espera que se pueda cerrar "en las próximas semanas". Para Macron, la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear ha aportado el beneficio de presionar al régimen de los ayatolás, debido al deterioro de la economía iraní, pero también ha hecho que Teherán reaccione con el enriquecimiento de uranio al ver que no se respetaba un pacto firmado.

"Trump quiere un período mucho más largo (para el acuerdo) y más sitios vigilados. Por el otro lado, podemos convencer a los iraníes de que vayan en esa dirección si les damos compensaciones económicas", señaló. Para Macron, se ha producido un cambio relevante en la postura iraní, después de que Rohani dijese este lunes que dialogará con cualquier país, si eso beneficia a Irán.

El francés quiso aclarar que había informado en todo momento de la visita sorpresa del negociador iraní, Mohamad Yavad Zarif, a Biarritz este domingo para reunirse con Macron y diplomáticos europeos, y que no se trata exactamente de una mediación sino de una "iniciativa concertada".

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios