Los aliados estudian ampliar el apoyo a la coalición contra el Estado Islámico con su AWACS


BRUSELAS|

Podría asumir tareas de gestión del espacio aéreo pero no funciones de mando y control ni un papel operativo de combate

Los países de la OTAN estudian ampliar el apoyo a la coalición internacional que encabeza Estados Unidos contra el Estado Islámico en Siria e Irak con su avión de vigilancia temprana AWACS para que pueda asumir también funciones de gestión del espacio aéreo, además de los vuelos de vigilancia que realiza desde finales de octubre pero, en ningún caso, una función de mando control ni de combate operativo, una 'línea roja' para Alemania y otros países.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN dieron luz verde en la cumbre de Varsovia en julio a prestar apoyo directo con AWACS a la coalición internacional desde territorio aliado -Turquía básicamente-- y aguas internacionales del Mediterráneo Oriental, de modo que no sobrevolarían de forma directa ni Siria ni Irak.

La OTAN desplegó un avión AWACS en la base aérea de Konya, en Turquía, que comenzó a hacer realizar vuelos de vigilancia del espacio aéreo en apoyo a la coalición a finales de octubre pasado. El mismo aparato también se utiliza determinados días de la semana para afianzar las garantías de seguridad aliadas a Turquía.

El AWACS de la OTAN no tiene mandato para coordinar ataques aéreos de la coalición o proveer mando y control para aviones de combate y se limitan a remitir información sobre la situación del espacio aéreo y "lo que está ocurriendo" a la base del mando aéreo de la coalición en Al Ubeid (Qatar), datos que se hacen disponibles para todos los miembros de la coalición y también se remiten al centro de operaciones aéreas de la OTAN en Torrejón y al centro de control en Eskesehir (Turquía).

Los aliados estudian ahora dar un paso más y autorizar al AWACs de la OTAN a asumir tareas de "gestión del espacio aéreo", por ejemplo para indicar a los aviones de la coalición donde pueden reabastecerse o alertar de zonas de congestión del tráfico aéreo pero no asumirá funciones de mando y control para identificar objetivos a atacar ni ordenar bombardeos, según han explicado fuentes aliadas y diplomáticas. "No se asumirá un papel de combate", han precisado fuentes aliadas.

Se espera que la decisión de ampliar el apoyo a la coalición a través del AWACs se concrete en la cumbre de los líderes aliados del 25 de mayo en Bruselas, uno de cuyos temas centrales será el refuerzo del papel de la OTAN en la lucha contra el terrorismo, una de las prioridades del presidente estadounidense, Donald Trump.

Los países de la OTAN discuten en la actualidad la petición de la Administración de Trump para que la Alianza Atlántica se una como miembro a la coalición internacional, en la que ya participan todos los países aliados y aumente su contribución a la lucha contra el terrorismo yihadista, aunque el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha dejado claro que si ocurre "no cambiará el papel de la OTAN" porque "continuará dando apoyo" y seguirán "concentrados en el entrenamiento".

"La OTAN no participará en operaciones de combate" ni en Siria ni en Irak, aseguró esta semana en rueda de prensa en Berlín.

También se espera que en la cumbre se detalle algo más el acuerdo de marzo de los aliados para ampliar la formación de las fuerzas iraquíes -centrado fundamentalmente en la actualidad a la lucha contra los artefactos explosivos improvisados-- al adiestramiento en medicina militar para formar a "nuevos paramédicos" y ayuda al mantenimiento de tanques y vehículos de combate.

Los aliados estudian la posibilidad de utilizar más el cuartel de fuerzas especiales y los equipos de entrenamiento móviles de fuerzas especiales para contribuir en la lucha antiterrorista, que ya se han utilizado en Túnez y Jordania.

También se espera que los líderes aliados se comprometan a mantener la misión de entrenamiento a las fuerzas afganas de la ONU sobre el terreno en 2018 y quizá más allá, aunque las decisiones sobre el despliegue de soldados adicionales se dejará para la reunión de ministros de Defensa en junio, según varias fuentes aliadas y diplomáticas.

Los jefes de Estado Mayor de la Defensa de los Veintiocho aliados discutirán este miércoles en una reunión en Bruselas de cara a preparar la cumbre de mayo la situación "desafiante" en los países del Norte de África y Oriente Próximo y la contribución de la Alianza a la lucha antiterrorista, incluido los proyectos en apoyo a la estabilización en países de la región. También discutirán las recomendaciones sobre el futuro de la misión de entrenamiento de la OTAN de las fuerzas afganas para 2018 y más allá.

Se espera que los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN también se comprometan en la cumbre a realizar planes nacionales para "finales de año" -como ha reclamado Washington-- para detallar cómo piensan cumplir el objetivo pactado en la cumbre de Gales en 2014 para elevar el gasto en defensa al 2% del PIB en una década. También detallarán en los mismos sus esfuerzos para suplir las capacidades deficitarias pactadas en la OTAN y sus contribuciones a las operaciones aliadas.

La cumbre de la OTAN estará marcada por la llegada del nuevo presidente estadounidense --que no tiene previsto dar una rueda de prensa en la cumbre--. Trump llegó a calificar a la Alianza de "obsoleta" por no implicarse suficientemente en la lucha contra el terrorismo y llegó a cuestionar el compromiso de Estados Unidos con la defensa colectiva de los aliados que no gastan suficiente en defensa. También se dará la bienvenida al nuevo presidente francés, Emmanuel Macron. Además, los líderes aliados inaugurarán la nueva sede de la OTAN, aunque la prensa será acogida en la sede antigua, donde se celebrarán los diversos encuentros con la prensa.