Domingo, 08.12.2019 - 01:56 h
Aniversario de Felipe y Letizia

Los Reyes de España 15 años después de su boda: la nueva vida de la familia real

Los Reyes han cambiado por completo la dinámica de la Casa Real y ahora se muestran como una monarquía más moderna y profesional.

Boda Letizia
Se cumplen 15 años de la boda de los Reyes. / EP

El 22 de mayo de 2004 caía un intenso aguacero sobre un Madrid más engalanado que de costumbre. Y también con más seguridad. Porque ese día estaba marcado en rojo en la agenda de todos los españoles desde seis meses atrás, cuando se anunció el compromiso de boda del Príncipe Felipe, heredero al trono, con la periodista de TVE Letizia Ortiz. Se escogió un día de finales de mayo para el enlace pensando que el tiempo acompañaría, pero fue todo lo contrario.

Así, los más de 1.200 ilustres invitados a la boda real más esperada en España en 50 años -pues desde entonces no se había celebrado una boda considerada de Estado- tuvieron que llegar a la Catedral de la Almudena en coche y los funcionarios reales tuvieron que acompañarles hasta la entrada protegiéndoles con sus paraguas para que no se malograran sus elegantes atuendos. Lo mismo tuvo que hacer la gran protagonista de la jornada, Letizia, que no pudo hacer a pie el recorrido del Palacio Real al templo y tuvo que hacerlo en coche. Además, la jornada estuvo marcada por el recuerdo a las víctimas de los atentados del 11 de marzo, lo que empañó en buena medida la celebración, rebajando el perfil de los fastos.

Pero todo eso no impidió que la boda fuese lo que los españoles esperaban. Un compendio de los más importantes representantes de las casas reales europeas, la clase política española, los empresarios más influyentes y las figuras culturales y del arte más representativas. Todos ellos fueron testigos de cómo el heredero sellaba su amor con una joven periodista que estaba destinada a convertirse en Reina y cambiar por completo la monarquía española.

Doña Letizia vistió un imponente vestido de cuello de chimenea del difunto Manuel Pertegaz que ya ha pasado a la historia y que marcó tendencia en su época. La ya Princesa estaba radiante y el Príncipe visiblemente feliz y enamorado, mientras el resto de la Familia Real se mantenía bienavenida y unida. Pero 15 años después, la cosas son muy diferentes en la monarquía española, y los entonces recién casados llevan ya cinco años como Reyes, ejerciendo su papel de una forma muy diferente a la de sus predecesores.

El gran cambio de la monarquía

El principal cambio que vino de la boda de los ahora Reyes fue en lo referente a la sucesión a la Corona. Felipe y Letizia han sido padres de dos niñas, Leonor y Sofía, lo que hace que la heredera sea la Princesa de Asturias, ya que no han tenido varones -su derecho sigue primando por encima del de las mujeres-. Pero, aunque hubieran tenido un niño, no habría reinado, porque el entonces Príncipe de Asturias tenía la potestad de imponer quién sería su sucesor, y nada más nacer eligió a Leonor, mostrando ya el primer gran avance en la Casa Real.

En sus primeros años de matrimonio, Felipe y Letizia se dedicaron a conformar su propia familia, arreglar su vivienda -el llamado Pabellón del Príncipe dentro de la Zarzuela- y mantenerse a la sombra de don Juan Carlos y doña Sofía, de los que tenían que aprender la misión que tenían encomendada. De hecho, para la ahora Reina esos años fueron un máster, ya que tuvo que aprender todo el protocolo real, idiomas, historia y demás aspectos relevantes para su importante función. 

Así, los Príncipes fueron formando su propia personalidad y desarrollando sus propias iniciativas de cara a un futuro en el trono. Si bien nunca pensaron que sería solo 10 años después de casarse cuando llegaría su momento. Porque el 2 de junio de 2014 el Rey Juan Carlos anunció que abdicaba a favor de su hijo Felipe, un relevo que se haría efectivo el 19 de junio. Años atrás, nadie contemplaba que el monarca dejara su puesto antes de su fallecimiento, si bien los acontecimientos ocurridos en los años previos precipitaron la proclamación de Felipe VI.

La delicada salud de don Juan Carlos y todo el caso Noós -por el que el exduque de Palma y esposo de la Infanta Cristina Iñaki Urdangarin cumple condena en la cárcel de Brieva- dañaron sobremanera la imagen de la monarquía entre los ciudadanos, por lo que un relevo era la mejor forma de reiniciar la monarquía y darle el cambio que tanto pedía el pueblo.

Así, Felipe VI fue proclamado Rey de España el 19 de junio de 2014 con Madrid de nuevo engalanado, pero esta vez sin lluvia. Los nuevos Reyes tomaron posesión acompañados de sus hijas y una nueva era dio comienzo en la Casa Real española. Porque al igual que la sociedad, la monarquía ha evolucionado en estos años y lo que antes era de una forma, ahora es de otra.

Unos Reyes del siglo XXI

Lo primero que hicieron los nuevos monarcas fue imponer la transparencia en la Casa Real. Ahora sus cuentas anuales se hacen públicas, así como los regalos que reciben o demás presentes. Por otro lado, se muestran como dos profesionales totalmente preparados para su cargo

Ambos tienen carreras universitarias, han viajado, han vivido en el extranjero y se han preparado en diferentes áreas, conformado una forma de proceder mucho más profesional, lo que les ayuda a interactuar con personalidades de cualquier disciplina, preocuparse por los asuntos candentes de la actualidad y opinar con rigor y manejarse en diversas situaciones. Algo que están igualmente inculcando a sus hijas, que se forman en idiomas como el chino o el árabe, música e historia.

Al ser su reinado mucho más profesional, han diferenciado las parcelas de su vida más que los Reyes Eméritos. Felipe y Letizia solo se dejan ver en público en los actos que les corresponden y por su trabajo, mientras que sus salidas familiares las mantienen en la más estricta intimidad. Los viajes y planes que hacen con sus hijas no son de dominio público y se si trascienden a la prensa es porque alguien que se ha encontrado con ellos lo ha filtrado, pues Zarzuela nunca da información de ello. De hecho, ahora tienen "dos vacaciones", las protocolarias en Palma con el resto de la Familia Real, las cuales son públicas, y las que hacen en solitario los cuatro a destinos remotos desconocidos.

Por su parte, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía están mucho menos expuestas que su padre. Apenas tienen actos públicos y en estos 13 años que tiene la primogénita apenas le hemos visto dos o tres veces por año. Sus padres han preferido que crecieran como dos niñas normales -en la medida de lo posible- e irles preparando poco a poco para su futuro público, sobre todo a Leonor, que algún día será Reina. De hecho, en este último año la Princesa ha ido tomando protagonismo, pues es casi una adolescente. 

En cuanto al papel de la Reina, doña Letizia ha crecido mucho en estos 15 años. Nada queda ya casi de la joven que se casaba ante miles de personas y sonreía tímida ante los fotógrafos. Ahora es consciente de su papel, sabe cómo debe comportarse en cada acto -los cuales prepara concienzudamente-, apoya diversas causas y está comprometida con la infancia y con la mujer, como se vio con su primera asistencia a la final de la Copa de la Reina hace unas semanas. Además, es uno de los mayores referentes de estilo del mundo, con una forma de vestir que ha sido elogiada por la mayoría de expertos. 

Así, en estos 15 años la monarquía ha dado un giro de 180º con el objetivo de seguir siendo útil a la sociedad española y de apoyar el crecimiento del país en las áreas que van a ser relevantes en el futuro, como la ciencia, la tecnología o las artes. Para ello, Felipe y Letizia han tenido que enfrentarse a muchas circunstancias adversas, no solo familiares. El auge del soberanismo catalán ha copado el breve reinado de don Felipe, un movimiento al que dio una respuesta ejemplar en su mensaje televisado del 3 de octubre de 2017 ante la declaración de independencia, mostrando su faceta más institucional en defensa de España.

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