Martes, 24.04.2018 - 10:34 h
Entrevista José Antonio Marina

"La universidad de padres es un GPS ante la angustia del TDAH y los deberes"

El hombre al que el Ministerio le pidió ideas para reformar la educación crea un proyecto innovador para educar a los padres con hijos hasta los 16.

Jose Antonio Marina
Jose Antonio Marina da un nuevo rumbo a la educación con su Universidad para Padres.

La Universidad de Padres puesta en marcha por José Antonio Marina, filósofo, escritor y pedagogo español,  es una revolucionaria experiencia que pretende convertirse en un GPS contra la ansiedad del TDAH (transtorno por déficit de atención e hiperactividad) y de los deberes, que ahogan en muchos casos a los progenitores. La familia es esencial en el éxito escolar, en el que también influye la procedencia social. Esta propuesta, online, "porque los padres no tienen tiempo para asistir a clases", no acepta subvenciones y sus precios son populares (110 euros al año) "con el objetivo de llegar al mayor número de hogares posibles".  El objetivo de los padres no es hacer los deberes, sino educar a sus hijos. Esta universidad ayuda a hacerlo en las etapas más complicadas, la infancia y la adolescencia. La escuela de padres forma a estos para estar preparados ante la educación de sus hijos desde 0 a 16 años, la etapa donde se fomenta la semilla del futuro, consta de 16 tutores, uno para cada etapa de edad, donde "los problemas son diferentes".
  
¿Cuáles son los problemas más recurrentes que quitan el sueño a los padres? Ahora el TDAH parece una epidemia.

La alimentación, problemas de motricidad, la falta de sueño, la incapacidad de poner límites a los hijos, son grandes preocupaciones. El reto de los padres hoy es cómo ser tiernos, cómo comunicarse con los hijos y fijarles límites. También el TDAH, que tiene que ver con la inteligencia ejecutiva de los niños, la atención, que debe educarse muy pronto porque es una parte imprescindible del proceso educativo. Hasta los 5 años el niño está aprendiendo a obedecer. Es una etapa vital. A partir de ese momento empieza, según todas las investigaciones (la escuela de padres dedica gran parte de su tiempo a investigar) a darse órdenes a sí mismos, empiezan a ser más impulsivos, más complicados, y si en esos cinco años no les hemos enseñado a obedecer todo se vuelve más difícil.

Hablamos de los límites, pero ahora los padres se sienten culpables porque no están tiempo con los hijos y, al final, educa la Play.

Es cierto. Pero hay que educar en la responsabilidad y no ser un policía. Ahora con los whastapp ¿no podrían los padres para ponerse de acuerdo a la hora que llegan los hijos del mismo grupo? Porque el hogar es vital, pero las amistades en una determinada edad más. Es importante que los padres tengan relación con las familias de los amigos de sus hijos, que les abran las puertas de su casa, que les conozcan. Si un joven tiene malas amistades es muy difícil recuperarle. Y los centros escolares deben ser herramientas de comunidad. Ayudar, tener contacto. En EEUU, el primer día de clase, los padres de los alumnos hacen una barbacoa conjunta para conocerse. Eso falta aquí.

Parece que la relación entre padres y alumnos es más tirante que nunca, mucha exigencia, poca complicidad...

Las escuelas se han convertido en un búnker de difícil acceso para los padres. En EEUU, por ejemplo, o en el mundo anglosajón, la relación entre la dirección de un centro educativo y los padres es fluida. Ahora con las redes sociales sería muy fácil seguir la evolución de un hijo, sus dificultades, para no recibir una llamada solo cuando las cosas van mal. Aquí no se ven otros profesores en las aulas viendo la clase de un compañero, ni tampoco padres acudiendo a algunas clases, en otros países eso es normal. Así hay un contacto y una implicación. Hay que colocar a los padres en el centro de la educación y darles las herramientas para que sean también 'tutores' de la educación de sus hijos.

Usted parece que va contra las modas, está a favor de los deberes, de memorizar, de evaluar, de más autoridad del profesorado.

Sí, los deberes son necesarios porque al niño no le da tiempo a hacer todo en la escuela. Pero los padres no los tienen que hacer con ellos, es mejor que les lean. Los fines de semana deben ser sagrados, pero entre semana en primaria quince minutos al día son necesarios, y según se vaya subiendo el escalón hay que aumentar quince minutos más. Las evaluaciones no deben ser el castigo de la nota sino en verdad una evaluación, el niño que va del uno al cuatro ha hecho un gran progreso, y en eso hay que poner el foco, los padres los primeros. El objetivo es que aprendan, no solo que aprueben. El profesor no imparte materias, enseña, si el niño no aprende, ha fracasado. Y para lograrlo, hay que memorizar, que es el mecanismo necesario para comprender las cosas, si no sabes qué buscar y por qué, de nada sirve la wikipedia, si no tienes conocimientos para contextualizar, tampoco. Por eso hay que saber lo que hay que aprender. La información se comprende en base a lo que ya sabes. Un ejemplo. No es práctico aprenderse la lista de los visigodos, pero sí tener en la cabeza la historia de España en líneas generales.

Usted ha destacado en más de una ocasión que hay estudios que reflejan que el nivel de atención y concentración de los niños en clase es el mismo ¡que cuando están durmiendo! Eso es un drama.

​Es así. Los niños entran en la escuela con ganas de aprender, pero llegan a un punto en el que el único objetivo es aprobar. Y ahí se fastidia todo. Por eso educar en proyectos, que empiezan y acaban es vital. Aprender algo concreto y que en el camino los estudiantes exploren. El profesor debe tener una idea de que lo quiere enseñar, y hacerlo de tal modo que los chicos lleguen a ello, por sus propios caminos, dirigidos. Y que al final aprendan lo que el profesor quiere.

No parece tampoco que a usted le guste mucho PISA.

Pisa no sirve para educar. Es solo un ránking. Tiene un efecto perverso. A los países y a los políticos solo les interesa subir en el ránking, pero lo que importa es el progreso educativo. No nos interesa la escuela de Corea del Sur, de Singapur, en la que los chicos tienen problemas severos de inteligencia emocional, estrés. No nos interesa hacer grandes técnicos y malas personas. Necesitamos que las instituciones educativas logren que los padres se fíen de ellas. PISA no ofrece ninguna clave sobre cómo educar.

En la Universidad de Padres hay especial atención por la adolescencia, un reto en cualquier hogar.

Tenemos una idea equivocada de la adolescencia. Por supuesto, es una época de rebeldía, pero ahora sabemos que si la primera etapa de oro del cerebro a la hora de su capacidad de absorber está entre los 0 y cinco años, hay una segunda edad de oro que va de los 13 a los 18 años. En esos años, el cerebro es más rápido, más potente, tienen un Ferrari en su cabeza, pero no lo saben conducir. Es la hora de tener más autonomía y tomar las riendas de la vida. Somos conscientes de que los padres tienen poco tiempo, pero no hay que tener sentimiento de culpa. Hay que colaborar con la escuela. Para empezar, no hablar nunca mal de los profesores o de la escuela, hay que hacerla respetar y dejar claro que es importante. Si hay algún problema hay que hablar directamente con los tutores, pero en casa la escuela es intocable. Hay que cambiar las creencias educativas que se tienen sobre la adolescencia y educar para que tomen decisiones, en un ambiente de motivación y de emoción. Los padres deben ser aliados de sus hijos en sus proyectos vitales.

Se habla mucho de la universidad como fábrica de parados.

El gran reto del futuro va a ser la capacidad de aprender constantemente con rapidez, ser capaz de saltar de una rama a otra, tener flexibilidad y buscar también la empleabilidad. Tener competencias. La ley universal del aprendizaje señala que toda persona, toda sociedad o empresa necesita para sobrevivir aprender a la misma velocidad a la que cambia el entorno y más que este si quiere progresar. Ese es el reto. Al final las que más innovan son las grandes empresas, hay mucho emprendedor, pero de pyme pequeña, mucha hostelería y construcción. Es como la FP, es algo trascendental y la nuestra está entre las mejores. Educar en el aprendizaje constante es el reto.

Usted destaca que los padres tienen que aprender para enseñar, de hecho, cree vital que los niños y los padres aprendan economía, tiene un curso específico para ello.

Los padres del futuro tienen que aprender economía. La educación financiera es vital para entender el mundo de hoy, los informativos, los periódicos. Es fundamental para sobrevivir en el mundo actual. Nosotros tenemos una cátedra de economía abierta, para que nadie nos pueda tomar el pelo. Hay que saber de hipotecas, de bancos. Como decía Sampedro ¿cómo es posible que se salga de bachillerato sabiendo lo que es la calcopirita y no lo que es una hipoteca? Es que si un padre no sabe nada de economía, cómo le va a aconsejar a un hijo entre comprar o alquilar una casa, saber lo que conviene para la jubilación, los contratos, inversiones... son decisiones vitales. También para analizar a los políticos y votar. Conocer si la renta básica es viable, cómo influye el déficit, la inflación, es que nos afecta en el día a día y a nuestros hijos. Hay dos premios Nobel que han hablado ya de que la estabilidad económica es imposible si en los hogares no se sabe de economía.

Los cursos estrella de este año en la universidad de padres

Talento adolescente, nuevas tecnologías y Cátedra de Economía abierta, las novedades

El seminario de Talento adolescente está dirigido a familias con hijos de edades comprendidas entre los 12 y 16 años. Sus objetivos son cambar la imagen negativa de esta etapa vital, educar a los padres para ayudar en la toma de decisiones de los adolescentes y claves para lograr una mejor comunicación y convivencia en el hogar. También incluye prácticas para gestionar la emoción y la motivación.
Duración 12 semanas. Precio 60 euros. Comienzo: 5 de marzo

Semninario de Nuevas tecnologías, un nuevo enfoque a las habilidades TIC,
dirigdo a familias con hijos con edades comprendidas entre los 8 y los 12 años. Los objetivos son conocer el impacto de la revolución digital en la sociedad y dotar de herramientas a los padres para fomentar la creatividad y el pensamiento crítico de los niños. Orientas sobre las consecuencias negativas del mal uso de las nuevas tecnologías y educar en valores sobre las mismas.
Duración 12 semanas. Precio 60 euros. Comienzo: 5 de marzo

Cátedra de Economía Abierta.
La Cátedra de Economía Abierta cumple una función social relevante, en un momento en que la misma abundancia de información hace difícil saber a qué atenerse. Pretende abrir el campo cerrado de la ciencia económica a todos los ciudadanos, para ayudarles a entender su protagonismo económico y de esa manera poder tomar decisiones responsables y económicas.
Precio 80 euros. Disponen de 5 meses para hacer el curso. Duración: 40 horas (5 meses de acceso al campus) Tutor Personal que te acompañará a lo largo del curso.
Material Teórico. Actividades, test, y cineclub.

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