Los perfiles creados por ordenador proliferan

Los robots sí pueden robar el trabajo... a los influencers de moda en redes sociales

Nuevos perfiles digitales van sumando seguidores en las redes mientras que las marcas se fijan en ellos para que muestren sus productos.

Lil Miquela
La robot influencer Lil Miquela tiene 1,3 millones de seguidores / EFE

Que la de influencer es la profesión del siglo XXI es algo que ya nadie duda. Los protagonistas de las redes sociales, que hacen negocio -y muy bien pagado- de mostrar productos en sus canales es ya una industria que mueve en Estados Unidos más de 120 millones de dólares (unos 105 millones de euros), según el portal de datos de mercado Statista. En España nos quedaríamos con cerca de 10 millones de euros, una cifra que, en comparación, puede parecer baja pero que no deja de crecer ante los buenos resultados que esta actividad genera.

Se trata de una nueva modalidad de marketing, el de influencers, que cada vez tiene más peso dentro de las empresas, que aumentan cada año la cantidad de recursos que destinan a este ámbito publicitario. De hecho, según un estudio de Launchmetris sobre el estatus de esta profesión y todo lo que mueve, el 60% de las empresas está dispuesta a invertir más este año en contratar influencers. Así, algunas figuras se están haciendo prácticamente de oro con la promoción de productos vía redes. Por ejemplo, Kylie Jenner, la influencer mejor pagada del mundo, se embolsa medio millón de dólares (440.000 euros) por cada foto que sube haciendo referencia a una marca.

De ahí que cada vez más gente se quiera subir al carro de la vida influencer. Tanta que ha traspasado la frontera humana. Porque en un contexto en el que los robots amenazan al futuro del empleo tal y como lo conocemos ahora (algunos calculan que podría destruir millones de puestos de trabajo, mientras otros creen que creará muchos nuevos), estos ya han empezado a pedir paso en su lugar de nacimiento, el ámbito digital. 

Porque de un tiempo a esta parte han comenzado a proliferar en redes sociales, sobre todo Instagram, perfiles que no son humanos. Y no hablamos de bots -perfiles falsos creados por programas informáticos-, sino de influencers creados a golpe de clicks, los cuales tienen una imagen tan real que parecen personas. Piensen en las películas de Pixar con esos personajes que tienen pelo real y rasgos casi humanos, porque estos influencers son una versión mejorada de ellos que ya han logrado captar el interés de muchos usuarios...y marcas.

Millones de seguidores y marcas de primer nivel

Por el momento, no son muchos estos nuevos perfiles digitales nacidos en un ordenador, pero algunos ya pueden competir de tú a tú con las principales estrellas de las redes. De hecho, tienen el característico tick azul que llevan las cuentas verificadas, lo que significa que hablamos de perfiles con peso. Aunque hay uno que destaca por encima del resto, el de Lil Miquela.

Actualmente, esta joven tiene la nada despreciable cifra de 1,3 millones de seguidores y en sus fotos se pueden ver etiquetadas algunas de las marcas más punteras del momento en el sector de la moda y el lujo. Pero no se trata de una chica real, es un robot, que nació en el verano de 2016 pero ya ha acaparado el interés de muchos usuarios y firmas, que ven en ella la embajadora perfecta para sus productos. En sus fotos se pueden ver prendas de Opening Ceremony -una de las marcas de 'streetwear' de culto más famosas del momento y que ha conseguido marcar tendencia en las pasarelas mundiales- conjuntadas con otras de marcas de primera nivel como Balenciaga, Prada o Acne Studios, lo que demuestra que el perfil de Lil Miquela no es ningún juego ni una probatura; es ya un negocio en sí mismo. 

Red Carpet Ready

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Virgil Normal. Happy Place.

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Este robot con aspecto de muñeca manga ha conquistado al sector y se ha hecho un hueco en el firmamento de los influencers, porque pasar la cifra del millón garantiza muchos mayores ingresos por post -de entre 6.000 y 10.000 euros-, los cuales se estaría embolsando la empresa creadora, Brud, especializada en diseñar personajes digitales "que cuentan historias". Esta 'startup' de Los Angeles ha conseguido revolucionar Instagram con Lil Miquela, una chica cuyo aspecto puede confundirse perfectamente con una joven real. 

Pero, aunque es el robot influencer que más éxito tiene, no es el único. Otro perfil que está subiendo como la espuma es el de Bermuda, una influencer con un estilo muy distinto al de Miquela, pues es rubia y su estilo es más sofisticado y femenino. En su perfil pueden verse prendas de marcas como Reformation -la firma de vestidos veraniegos que vuelve locas a las instagramers- y otras menos conocidas, ya que sus seguidores no son tantos como los de la anterior, pues tiene 88.000. Pero va ganando peso, sobre todo a raíz de los desencuentros que ha tenido con Miquela -sí, los robots influencers también tienen sus 'piques'-, a la que dicen que hackeó la cuenta de Instagram. Aunque esas disputas parecen haber quedado en el pasado, ya que ahora cuelgan fotos juntas, pues Bermuda 'ha fichado' por Brud, la misma agencia que creó a Lil, lo que pone de manifiesto que las agencias de influencers digitales van a ser el un sector al alza dentro de muy poco.

😇 angel in the streets ✨ #cityofangels #literallyperfect

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En este equipo de Brud también hay un chico, Blawko, un joven con 134.000 'followers' con un marcado estilo macarra y desenfadado cuyo sello característico es que siempre lleva un pañuelo en la boca. Su fuerte, al igual que el de Miquela, es el 'streetwear' y a través de sus imágenes promociona firmas de este corte, como Pleasures, Martine Rose o Doublet. Por supuesto, también pertenece al 'team Brud', de ahí que también sea 'amigo' de Lil y Bermuda.

DRAKE AINT AS SAD AS BLAWKO

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never normal // my whole team nott regular @brud.fyi @lilmiquela

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Pero, además de promocionar a las marcas, estos robots 'viajan' a lugares de culto para el colectivo influencer, como las semanas de la moda de Nueva York o París o el festival de Coachella, punto de peregrinación de lo más granado de este sector. Por lo tanto, hablamos de perfiles que han llegado para quedarse, ya que suponen una vuelta de tuerca a esta profesión y permiten a las marcas explorar nuevas formas de llegar al público, adelantando el futuro que tenemos por delante, con los robots muy presentes en nuestras vidas.

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