"Hemos redefinido el negocio"

Tres 'mazazos' y sigue vivo: el bar que se sobrepone al derrumbe del Calderón

Tras 20 años en las inmediaciones del campo, la cervecería de David Nahtani superó el 'adiós' del estadio, evitó caer durante unas obras públicas que lo invisibilizaban y, ahora, se mantiene pese a la pandemia.

Bar Calderón
Tres 'mazazos' y sigue vivo: el bar que se sobrepone al derrumbe del Calderón.
Samuel Martínez R.

2001. El Atlético de Madrid está en segunda división. Fernando Torres pone, por vez primera, un pie sobre el manto de césped del Vicente Calderón en un encuentro oficial, y la familia Nahtani, "que nunca se había dedicado a la hostelería", abre las puertas de 'La esquina del Calderón' en la calle Virgen del Puerto, junto al río Manzanares y a pocos minutos del estadio. Los 16 años siguientes, su bar participará de los éxitos 'colchoneros' a ritmo de cervezas, platos y bocadillos; pero también de los sinsabores: "A fin de cuentas... ya se sabe lo que es ser del 'Atleti'". Sin embargo, todo eso terminó el 21 de mayo del 2017, cuando el equipo disputó el último partido a orillas del río para trasladarse al flamante Wanda Metropolitano. "Fue un auténtico mazazo", reconoce David, "pero no ha sido el único". Tras la muerte de su padre, quien fundó el restaurante, varios contratiempos han amenazado la viabilidad del negocio, pero, cuenta, "nosotros nos hemos ido adaptando". Su bar es el mejor ejemplo —la viva imagen— del "partido a partido". 

David Nahtani, propietario: "Hemos ido adaptándonos día a día para cambiar el rumbo del negocio y seguir abiertos"

Pero ese no es el principio de la historia, es más bien el final. De hecho, el relato ni siquiera empieza en las inmediaciones del estadio. Dos años antes de abrir 'La Esquina del Calderón', la familia Nahtani se hizo cargo de un local propiedad del Atlético de Madrid en el Cerro del Espino, en Majadahonda. "Aquel bar solo funcionaba en días de partido", recuerda David, "y mis padres le dieron  vida, les fue muy bien". En ese punto, una vez cosechado el éxito rotundo en la ciudad deportiva 'rojiblanca', decidieron dejar de trabajar para el club e iniciar una aventura por su cuenta. Fue entonces cuando abrieron el nuevo restaurante, que se mantiene en pie hasta hoy y "por muchos años", sesea David. "Por aquí han pasado un montón de jugadores y directivos", comenta. "Esta era la sede de muchas peñas 'Atléticas' y el club siempre mandaba a alguien en sus aniversarios". Pero el derrumbe del histórico estadio obligó a David a despojarse de todo sentimentalismo y a cambiar el rumbo de su negocio

La esquina del Calderón
Varios cuadros cuelgan todavía de las paredes del local.
Samuel Martínez R.

Adiós al estadio: "Redefinición"

Las paredes siguen sosteniendo cuadros de jugadores pateando el balón, o celebrando goles; posando para la foto o cenando en el bar. Esas fotografías tienen la misión de mantener la esencia 'colchonera'. Pero no hay más de cuatro o cinco. El resto ha cambiado, "lo hemos modernizado", como afirma el propietario. "Nos dimos cuenta de que si queríamos seguir abiertos teníamos que cambiar la orientación del restaurante", explica. Antes, la mayor parte de la caja la hacían los días de partido, pero cuando se confirmó que el Calderón iba a desaparecer, cuando quedó claro que la fotografía del Manzanares iba a cambiar para siempre, "supimos que eso de vivir del fútbol se iba a acabar".  Y efectivamente se desvanecieron los días de partido y, con ellos, "muchos bares y restaurantes", que , o bien cerraron, o bien se trasladaron cerca del nuevo Wanda Metropolitano

Pero no fue el caso de 'La Esquina del Calderón', ni de algunos otros que se decantaron por seguir apostando por la zona. "Hemos pasado a ser un bar de futbol, a un restaurante de barrio", desliza David. "El Calderón nos daba la seguridad de que con los cuatro o cinco partidos al mes (entre Liga, Copa del Rey  y Champions) podíamos ir funcionando". Cuando eso se desvaneció, tuvieron los suficientes reflejos como para darle un vuelco al local. Quitaron la mayoría de la decoración 'rojiblanca' —siempre "manteniendo la esencia", insiste—, modernizaron el mobiliario y ampliaron la carta. Eso les valió para atraer a un nuevo público entre las familias del barrio y entre los trabajadores de de Madrid Río. "También hay que tener en cuenta que nosotros siempre hemos dado comidas", subraya David, "muchos de  los que solo 'hacían barra' para los días de fútbol lo tuvieron más difícil". 

Obras en la calle: "Aguante"

La desaparición del Calderón fue, sin embargo, el segundo de los golpes que recibió el negocio. Antes del derrumbe, más o menos entre el año 2003 y el 2007, las obras públicas de remodelación de Madrid Río afectaron de pleno al bar. "Teníamos las vallas a un metro de la puerta. No se nos veía", lamenta el dueño. Ahí no les quedó otra que aguantar el chaparrón. "Además", apostilla David, "fueron unos años en que el estadio se llenaba menos; no había mucha ilusión entre los aficionados". Entre eso y las dificultades para acceder al local debido a las obras, "los clientes aficionados del Atleti fue nula durante esa época". De algún modo, pudo ser una especie de preludio, —un avance— de que el fútbol no iba a estar ahí siempre; no confiarlo todo al Atlético de Madrid.

Después del frenazo en su clientela (y en la caja) que representaron las obras, las cosas empezaron a remontar. En 2011, la llegada de Diego Pablo Simeone "devolvió la ilusión a la afición", tal y como asegura David, que lo percibió tras la barra del bar, "y el Calderón se llenó de nuevo". Volvieron los días de partido, las cervezas en las victorias, las cervezas en las derrotas, las finales de Champions en la televisión del local, las discusiones de qué delantero es mejor; volvió, en definitiva, el fútbol. Y lo hizo no en detrimento de la otra clientela que se había granjeado el bar durante las vacas flacas —gente del barrio y trabajadores—, sino que David trató de mantener los dos conceptos: el restaurante de comidas y el bar del Atlético. Ese fue, según afirma él a toro pasado, uno de sus grandes aciertos. 

La esquina del Calderón
El propietario, David, reformó todo el interior para dar un nuevo enfoque al negocio. 
Samuel Martínez R.

Pandemia: "Fidelización"

Y la demostración de que lo fue es que ni tan solo la pandemia de coronavirus está pudiendo con el restaurante. El escenario, bien pensado, era el óptimo para que se fuera a pique: demuelen el Calderón en 2017 y, cuando todavía no hace ni cuatro meses que se derribó la última grada, una pandemia global pone el mundo patas arriba, cierra su local varias semanas y, por si fuera poco, la segunda ola golpea especialmente a Madrid. "Pero nosotros ya somos un bar de barrio", subraya David, "hemos conseguido fidelizar a nuestros clientes y, afortunadamente, están respondiendo desde que abrimos tras los meses de confinamiento". La apertura de las oficinas RÍo55 también ha sido un 'salvavidas' para ellos, toda vez que ahora también sirven desayunos y comidas a sus trabajadores. "En el centro lo han tenido más complicado", comenta, "dependen mucho más del turismo". David, en cambio, recoge los frutos de la apuesta (el barrio) a la que una y otra vez le han ido abocando las circunstancias, empezando por la desaparición del fútbol y terminando, este año, por la pandemia de COVID-19. 

"Los bares de barrio, con clientelas muy fieles, lo tenemos más fácil que los del centro para superar la crisis"

Un jueves al mediodía, la terraza de 'La esquina del Calderón' está llena, hay  codos apoyados sobre la barra, bandejas con botellines y tapas entran y salen por la puerta y varios comensales ocupan algunas mesas del salón. "Aunque apenas queda un socavón junto al Manzanares", tal y como como reza la canción 'Partido a partido' que Joaquín Sabina y Leiva han dedicado al Atlético de Madrid, los cuadros en las paredes del bar recuerdan lo que un día fue el barrio; pero todo lo demás habla de la voluntad férrea de un autónomo que, como tantos otros, lucha para tirar hacia adelante y, en su caso, para no quedar sepultado bajo los escombros del estadio. 

Samuel Martínez

Samuel Martínez


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Redactor | Economía | Madrid (España) | Área geográfica de experiencia: Cataluña | Idiomas: español e inglés

Estudió la carrera de Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. En la actualidad está cursando el Máster en Análisis Político y Electoral de la Universidad Carlos III de Madrid. Desde noviembre de 2019 es redactor de La Información.

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